Libertad de expresión
La libertad de expresión y cualquier atentado contra ésta han sido detonantes de debates, análisis, recomendaciones, legislaciones y enfrentamientos en el continente americano y en el resto de los integrantes de la comunidad internacional. La libertad de expresión es un asunto fascinante que también puede causar dolores de cabeza, ya que en muchas ocasiones se adolece de objetividad y madurez suficientes para expresarse y/o asimilar lo expresado.
No podemos pasar por alto que los seres humanos poseemos características muy especiales y diferentes unos de otros, lo que complica más el panorama en medio de sociedades plagadas de incultura y antivalores, en la que muchos se expresan más rápido que lo que piensan e investigan, asumiendo roles que no les corresponde.
Las injusticias sociales y la falta de oportunidades suscitan el ejercicio de la libertad de expresión como un mecanismo de legítima defensa de los débiles contra los fuertes, y en efecto lo es desde el punto de vista de las Ciencias Políticas y Sociales, aunque no sea la vía jurídica aplicable en estricto derecho. No obstante, en algunos casos, esta defensa está estimulada por la intolerancia, la discriminación, la morbosidad, los subjetivismos y los intereses creados de los que la ejercen.
Según planteamientos de analistas internacionales serios, los tecnicismos legales, la corrupción y el tráfico de influencias, entre otros aspectos, han incidido en que la población mundial pierda respeto y confianza en las estructuras gubernamentales, las cuales tienen como meta fundamental la promoción y consecución del bien común.
No nos cabe la menor duda que la libertad de expresión, además de lo que disponen las normas jurídicas vigentes, debe ejercerse responsablemente con veracidad y objetividad; sin embargo, frente a ciertas conductas practicadas o toleradas, los señalamientos contra el honor pudiesen ser considerados como de menor gravedad.
Es cierto que subordinar la libertad de expresión a la impunidad es incómodo y censurable; no obstante, debemos tener en cuenta que la dignidad de los seres humanos, como obra máxima de la Creación de Dios, no debe ser mancillada, sin menoscabo del orden y equilibrio sociales.
Desde que tengo uso de razón, por los ejemplos de mi padre y mi madre, quienes se desempeñaron en cargos públicos y actividades cívicas, aprendí que una de las razones por las que estamos en la tierra es para servir a los demás. No obstante, mi mayor fuente de inspiración, con respecto al servicio y a todos los asuntos de mi vida, son las Sagradas Escrituras y el Maestro Divino, en el sentido de que aquel que quiere ser servido primero tiene que servir.
Este servicio del que hablamos lo hemos canalizado por medio de la libertad de expresión. Aunque no poseo un extensivo repertorio de ejecutorias en el campo de la libertad de expresión, durante nuestro peregrinaje terrenal hemos emitido opiniones en varios medios de comunicación social enfocadas en la promoción y defensa de los derechos humanos, la denuncia permanente de los males sociales, y la promoción de valores morales, espirituales y cívicos.
Estoy convencido que la libertad de expresión es un medio para apoyar causas sociales justas y abogo para que ésta sea verdaderamente libre, porque el ejercicio de la acción penal por delitos contra el honor conjuntamente con la facultad de investigarlos y sancionarlos tienen la tentación de actuar con ensañamiento como si se tratara de delitos muy graves.
Por lo pronto, con el favor de Dios, seguiremos haciendo uso de la libertad de expresión cuando sea necesario y prudente, para servirle a mi Creador y a mi prójimo, promoviendo permanentemente que la espiritualidad, moralidad, civismo, solidaridad, subsidiariedad, altruismo, justicia, tolerancia, igualdad, comprensión y fraternidad sean elementos decisivos y primordiales para la optimización de los sistemas políticos, económicos y sociales.
gadarovi@yahoo.com
También el encargado del relleno deberá limpiar la carretera en un plazo de 5 días, a partir del 1 de febrero.
No podemos pasar por alto que los seres humanos poseemos características muy especiales y diferentes unos de otros, lo que complica más el panorama en medio de sociedades plagadas de incultura y antivalores, en la que muchos se expresan más rápido que lo que piensan e investigan, asumiendo roles que no les corresponde.
Las injusticias sociales y la falta de oportunidades suscitan el ejercicio de la libertad de expresión como un mecanismo de legítima defensa de los débiles contra los fuertes, y en efecto lo es desde el punto de vista de las Ciencias Políticas y Sociales, aunque no sea la vía jurídica aplicable en estricto derecho. No obstante, en algunos casos, esta defensa está estimulada por la intolerancia, la discriminación, la morbosidad, los subjetivismos y los intereses creados de los que la ejercen.
Según planteamientos de analistas internacionales serios, los tecnicismos legales, la corrupción y el tráfico de influencias, entre otros aspectos, han incidido en que la población mundial pierda respeto y confianza en las estructuras gubernamentales, las cuales tienen como meta fundamental la promoción y consecución del bien común.
No nos cabe la menor duda que la libertad de expresión, además de lo que disponen las normas jurídicas vigentes, debe ejercerse responsablemente con veracidad y objetividad; sin embargo, frente a ciertas conductas practicadas o toleradas, los señalamientos contra el honor pudiesen ser considerados como de menor gravedad.
Es cierto que subordinar la libertad de expresión a la impunidad es incómodo y censurable; no obstante, debemos tener en cuenta que la dignidad de los seres humanos, como obra máxima de la Creación de Dios, no debe ser mancillada, sin menoscabo del orden y equilibrio sociales.
Desde que tengo uso de razón, por los ejemplos de mi padre y mi madre, quienes se desempeñaron en cargos públicos y actividades cívicas, aprendí que una de las razones por las que estamos en la tierra es para servir a los demás. No obstante, mi mayor fuente de inspiración, con respecto al servicio y a todos los asuntos de mi vida, son las Sagradas Escrituras y el Maestro Divino, en el sentido de que aquel que quiere ser servido primero tiene que servir.
Este servicio del que hablamos lo hemos canalizado por medio de la libertad de expresión. Aunque no poseo un extensivo repertorio de ejecutorias en el campo de la libertad de expresión, durante nuestro peregrinaje terrenal hemos emitido opiniones en varios medios de comunicación social enfocadas en la promoción y defensa de los derechos humanos, la denuncia permanente de los males sociales, y la promoción de valores morales, espirituales y cívicos.
Estoy convencido que la libertad de expresión es un medio para apoyar causas sociales justas y abogo para que ésta sea verdaderamente libre, porque el ejercicio de la acción penal por delitos contra el honor conjuntamente con la facultad de investigarlos y sancionarlos tienen la tentación de actuar con ensañamiento como si se tratara de delitos muy graves.
Por lo pronto, con el favor de Dios, seguiremos haciendo uso de la libertad de expresión cuando sea necesario y prudente, para servirle a mi Creador y a mi prójimo, promoviendo permanentemente que la espiritualidad, moralidad, civismo, solidaridad, subsidiariedad, altruismo, justicia, tolerancia, igualdad, comprensión y fraternidad sean elementos decisivos y primordiales para la optimización de los sistemas políticos, económicos y sociales.
gadarovi@yahoo.com
También el encargado del relleno deberá limpiar la carretera en un plazo de 5 días, a partir del 1 de febrero.