Libertad de expresión o libertinaje
Según el diario "La prensa", en su edición del sábado 16 de enero de 1999, en la portada se leía, entre otras cosas lo siguiente: (Blas Julio) "indicó que espera que la libertad de expresión sea libre para que los periodistas puedan hacer su trabajo sin riesgo de que los puedan demandar".
¿Qué entendemos de lo que dijo el periodista de "El Siglo", B. Julio? Que todo periodista deberá tener licencia para "matar" la honra de cualquier persona o institución, todo ello en nombre de la bendita libertad de expresión, lo cual no debe y puede ser.
De hecho, creo firmemente en la libertad de expresión, y no solamente a favor de los periodistas, sino extensible dicha libertad a toda persona que desee expresar su opinión o pensamiento sobre cualquier tema, pero la misma debe llevar la responsabilidad de quién emite o publique la expresión.
Tal como sostiene el profesor Javier Darío Restrepo, Defensor del Lector de "El Tiempo" de Bogotá, Colombia, "es el periodista, un profesional de la verdad y servidor del bien común, independiente y responsable de cada una de sus palabras".
¿Se identifican la gran mayoría de nuestros periodistas con la definición anterior? Puede que una gran cantidad sostenga que sí, pero nosotros, asiduos lectores y ocasionales comentaristas, consideramos lo contrario, con algunas excepciones.
Tomemos por ejemplo el célebre caso Gorritti. Siendo este un periodista investigativo y de amplia fama en el ámbito continental, consideramos que debió investigar mucho más a fondo el tema el cheque supuestamente depositado en una cuenta de propiedad del señor Procurador, Lic. José Antonio Sossa, y dar a la publicidad su versión e investigación una vez analizados y comprobados los hechos. Para nosotros actuó muy apresuradamente.
La periodista Lil María Herrera C., sobre este caso argumentó: "El reportaje acerca de la supuesta donación al Procurador General de la Nación, provenientes de fuente presuntamente ligadas al narcotráficos. Los cheques citados en el personaje resultaron ser falsos. ¿Es esto periodismo profesional?"
Nosotros también preguntamos ¿Se investigó hasta las últimas consecuencias el hecho en mención? ¿Se conversó con los funcionarios bancarios donde supuestamente fue girado y depositado el cheque? A nuestro parecer no.
Todos sabemos que lo malo y lo perjudical en la hoja de vida de una persona prevalece sobre lo bueno y lo normal, la reputación de la persona o entidad queda en entredicho. Si eso es así, y los responsables de la noticia o divulgación falsa, no se disculpan públicamente por la ofensa proferida, ¿deben o no esperar una demanda por dicha ofensa y posterior a ello una condena?
Es aquí donde el periodista de "El Siglo", Blas Julio deberá razonar más y mejor, ya que nosotros consideramos que si no hay disculpa por la ofensa, en la misma magnitud de la publicación, puede haber demanda y condena. Y si no hay disculpa y mucho menos condena, la libertad de expresión se convertirá en libertinaje.
Y estamos cayendo en ese libertinaje, más a raíz del momento político que vivimos desde el referéndum en adelante. Ejemplos: En "Crítica Libre" del martes 12 de enero del 99, en la columna de Carlos Guevara Mann, escribe la Dra. Brittmarie Janson Pérez y menciona la lista de donantes a la campaña de Pérez Balladares en 1994, y casi al final del artículo se pregunta: "¿Será que (Federico) Humbert no se ha fijado en la caterva de maleantes que está detrás de Martín?"
Preguntamos nosotros: ¿Tienen pruebas ambos columnistas que todos los mencionados como donantes de la campaña del Dr. Pérez Balladares son una "caterva de maleantes?" Si no son todos, ¿Por qué no publican los nombres de los que ellos tengan pruebas que son una "caterva de maleantes?".
Así mismo, Eloy Grimaldos M., Asesor Empresarial, en su columna muy leída de "El Panamá América" textualmente dice: "Si el Dr,. Ricardo Arias Calderón realmente le consta la mala precedencia de la fortuna del Sr. Presidente tiene la obligación de denunciarlo ante la autoridad competente y la Ley le indica la vía para ese tipo de denuncias, pero está muy mal el lanzar este tipo de acusaciones públicas sin ningún tipo de responsabilidad, con meros fines electoreros".
¿Puede o no ser demandados los que publican estas informaciones sin las pruebas necesarias? Eso se los dejo a los afectados, pero si fuera en nuestro caso, pondría la demanda respectiva y nos tendrían que probar en los tribunales de Justicia su verdad y la veracidad de los hechos publicados.
Porque no estoy de acuerdo con la expresión del periodista Blas Julio, es que contestó, a menos, que por la falta de alimentos ingeridos, haya hecho esa declaración sin percatarse de lo que decía.
¿Qué entendemos de lo que dijo el periodista de "El Siglo", B. Julio? Que todo periodista deberá tener licencia para "matar" la honra de cualquier persona o institución, todo ello en nombre de la bendita libertad de expresión, lo cual no debe y puede ser.
De hecho, creo firmemente en la libertad de expresión, y no solamente a favor de los periodistas, sino extensible dicha libertad a toda persona que desee expresar su opinión o pensamiento sobre cualquier tema, pero la misma debe llevar la responsabilidad de quién emite o publique la expresión.
Tal como sostiene el profesor Javier Darío Restrepo, Defensor del Lector de "El Tiempo" de Bogotá, Colombia, "es el periodista, un profesional de la verdad y servidor del bien común, independiente y responsable de cada una de sus palabras".
¿Se identifican la gran mayoría de nuestros periodistas con la definición anterior? Puede que una gran cantidad sostenga que sí, pero nosotros, asiduos lectores y ocasionales comentaristas, consideramos lo contrario, con algunas excepciones.
Tomemos por ejemplo el célebre caso Gorritti. Siendo este un periodista investigativo y de amplia fama en el ámbito continental, consideramos que debió investigar mucho más a fondo el tema el cheque supuestamente depositado en una cuenta de propiedad del señor Procurador, Lic. José Antonio Sossa, y dar a la publicidad su versión e investigación una vez analizados y comprobados los hechos. Para nosotros actuó muy apresuradamente.
La periodista Lil María Herrera C., sobre este caso argumentó: "El reportaje acerca de la supuesta donación al Procurador General de la Nación, provenientes de fuente presuntamente ligadas al narcotráficos. Los cheques citados en el personaje resultaron ser falsos. ¿Es esto periodismo profesional?"
Nosotros también preguntamos ¿Se investigó hasta las últimas consecuencias el hecho en mención? ¿Se conversó con los funcionarios bancarios donde supuestamente fue girado y depositado el cheque? A nuestro parecer no.
Todos sabemos que lo malo y lo perjudical en la hoja de vida de una persona prevalece sobre lo bueno y lo normal, la reputación de la persona o entidad queda en entredicho. Si eso es así, y los responsables de la noticia o divulgación falsa, no se disculpan públicamente por la ofensa proferida, ¿deben o no esperar una demanda por dicha ofensa y posterior a ello una condena?
Es aquí donde el periodista de "El Siglo", Blas Julio deberá razonar más y mejor, ya que nosotros consideramos que si no hay disculpa por la ofensa, en la misma magnitud de la publicación, puede haber demanda y condena. Y si no hay disculpa y mucho menos condena, la libertad de expresión se convertirá en libertinaje.
Y estamos cayendo en ese libertinaje, más a raíz del momento político que vivimos desde el referéndum en adelante. Ejemplos: En "Crítica Libre" del martes 12 de enero del 99, en la columna de Carlos Guevara Mann, escribe la Dra. Brittmarie Janson Pérez y menciona la lista de donantes a la campaña de Pérez Balladares en 1994, y casi al final del artículo se pregunta: "¿Será que (Federico) Humbert no se ha fijado en la caterva de maleantes que está detrás de Martín?"
Preguntamos nosotros: ¿Tienen pruebas ambos columnistas que todos los mencionados como donantes de la campaña del Dr. Pérez Balladares son una "caterva de maleantes?" Si no son todos, ¿Por qué no publican los nombres de los que ellos tengan pruebas que son una "caterva de maleantes?".
Así mismo, Eloy Grimaldos M., Asesor Empresarial, en su columna muy leída de "El Panamá América" textualmente dice: "Si el Dr,. Ricardo Arias Calderón realmente le consta la mala precedencia de la fortuna del Sr. Presidente tiene la obligación de denunciarlo ante la autoridad competente y la Ley le indica la vía para ese tipo de denuncias, pero está muy mal el lanzar este tipo de acusaciones públicas sin ningún tipo de responsabilidad, con meros fines electoreros".
¿Puede o no ser demandados los que publican estas informaciones sin las pruebas necesarias? Eso se los dejo a los afectados, pero si fuera en nuestro caso, pondría la demanda respectiva y nos tendrían que probar en los tribunales de Justicia su verdad y la veracidad de los hechos publicados.
Porque no estoy de acuerdo con la expresión del periodista Blas Julio, es que contestó, a menos, que por la falta de alimentos ingeridos, haya hecho esa declaración sin percatarse de lo que decía.