Libertad de prensa, asunto de todos
Nuestra intervención ante la Comisión, que contó con la presencia del ex relator del organismo para la Libertad de Expresión y hoy ascendido al cargo de Secretario Ejecutivo, Santiago Cantón -un profundo conocedor de la situación de la libertad de prensa en nuestro país-, dejó estupefactos a los asistentes, así como al número plural de observadores de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos que estuvieron presentes, entre quienes recordamos al Comité de Protección de Periodistas -a través de la cual la más rica fundación de su género en el mundo, la Knight, canaliza mayores recursos-, la Human Rights Watch y el Centro para la Justicia Internacional (CEJIL).
En la audiencia, se analizó abundante documentación que prueba sin lugar a dudas que en Panamá existe una política de Estado que incluye a todos los órganos del poder público, en especial al Ejecutivo, al Judicial y al Ministerio Público, que tiene por objeto intimidar el libre ejercicio de la libertad de prensa, lo cual es más grave si se tiene en cuenta que el país está siendo azotado por denuncias de corrupción, en circunstancias en que se considera a la libertad de prensa como un instrumento esencial para su prevención y control, así como para la vigencia de un verdadero régimen democrático.
De ese modo, los comunicadores y periodistas del país continuamos luchando por el imperio de una verdadera y plena libertad de prensa, que conlleva una alta cuota de sacrificio personal y económico, con riesgos inmensos que involucran la integridad y libertad física, sin excluir el usual cerco económico y las presiones psicológicas de todo tipo por parte de quienes detentan el poder público.
Y en esa lucha, el ciudadano común debe tener claro que la libertad de prensa no es asunto que incumbe sólo a los comunicadores, sino también a su propia persona, porque en las etapas elementales del ejercicio de la libertad que nos ocupa, -la de investigación y la divulgación-, el público es el mayor beneficiado, desde el momento que, sumido en las ocupaciones de su trabajo y su propia sobrevivencia, no cuenta con los medios ni con el tiempo para informarse de lo que ocurre en su entorno, correspondiéndo esa tarea a los periodistas, ésto es, la de fungir como ojos y oídos de esa ciudadanía. Por eso, la comunidad debe sumarse a la lucha por la libertad de prensa y no dejar que nadie le tape sus ojos y oídos, que son los medios de comunicación, y mucho menos dar la espalda y dejar en las únicas manos de los periodistas la defensa de un derecho fundamental que pertenece a ambos, al pueblo y a los comunicadores.
En la audiencia, se analizó abundante documentación que prueba sin lugar a dudas que en Panamá existe una política de Estado que incluye a todos los órganos del poder público, en especial al Ejecutivo, al Judicial y al Ministerio Público, que tiene por objeto intimidar el libre ejercicio de la libertad de prensa, lo cual es más grave si se tiene en cuenta que el país está siendo azotado por denuncias de corrupción, en circunstancias en que se considera a la libertad de prensa como un instrumento esencial para su prevención y control, así como para la vigencia de un verdadero régimen democrático.
De ese modo, los comunicadores y periodistas del país continuamos luchando por el imperio de una verdadera y plena libertad de prensa, que conlleva una alta cuota de sacrificio personal y económico, con riesgos inmensos que involucran la integridad y libertad física, sin excluir el usual cerco económico y las presiones psicológicas de todo tipo por parte de quienes detentan el poder público.
Y en esa lucha, el ciudadano común debe tener claro que la libertad de prensa no es asunto que incumbe sólo a los comunicadores, sino también a su propia persona, porque en las etapas elementales del ejercicio de la libertad que nos ocupa, -la de investigación y la divulgación-, el público es el mayor beneficiado, desde el momento que, sumido en las ocupaciones de su trabajo y su propia sobrevivencia, no cuenta con los medios ni con el tiempo para informarse de lo que ocurre en su entorno, correspondiéndo esa tarea a los periodistas, ésto es, la de fungir como ojos y oídos de esa ciudadanía. Por eso, la comunidad debe sumarse a la lucha por la libertad de prensa y no dejar que nadie le tape sus ojos y oídos, que son los medios de comunicación, y mucho menos dar la espalda y dejar en las únicas manos de los periodistas la defensa de un derecho fundamental que pertenece a ambos, al pueblo y a los comunicadores.