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Libertad y mendacidad



Causó gran polémica la invitación al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, para que dictara una conferencia en la Universidad de Columbia y además su interés en visitar el sitio en donde se levantaron, en otros tiempos, las torres gemelas. Lo segundo le fue negado por las autoridades de Policía de Nueva York y por la autoridad propietaria del sitio. Lo primero se hizo a pesar de las protestas, pero su desenvolvimiento fue inesperado. Mientras Ahmadineyad pensaba que iba a tener carta blanca para repetir sus mentiras sobre la supuesta inexistencia del Holocausto y de los supuestos "verdaderos responsables" del ataque del 11 de septiembre, lo que se encontró fue una introducción del presidente de la Universidad denunciando su régimen teocrático en donde no hay libertad, las mujeres son ejecutadas por la simple sospecha de ser adúlteras, incluso si su "pecado" es ser víctima de una violación carnal, y en donde se cierran medios de comunicación y se persigue a minorías, como los Bahai y los zoroastristas, porque se les considera herejes o idólatras.
Lamentablemente la cara dura del presidente iraní le permitió hacer su discurso mendaz y repetir todas las barbaridades a las que ya nos tiene dolorosamente acostumbrados. Cuando un país como Francia, que se opuso a la guerra de Irak y un gobierno como el de Zapatero en España, que como dirigente opositor criticó el involucramiento de su país en dicho conflicto, no le crean a Ahmadineyad el cuento de que su interés nuclear es estrictamente pacífico, señala que estamos lidiando con una persona muy peligrosa. Cuando un líder político miente con tanta facilidad, uno puede quedarse en la crítica burlona, pero cuando ese mismo dirigente tiene el poder del petróleo y busca el poder nuclear, el Mundo no se puede quedar cruzado de brazos.
La libertad triunfará sobre la tiranía y la verdad sobre la mentira, pero nadie ha dicho que será fácil.

101 años de Panamá América

 
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