Liderazgo de una sola pieza
Panamá necesita un liderazgo de una sola pieza; un liderazgo que tenga no sólo la madurez, sino la integridad para saber cuándo decir que sí y cuándo decir que no, cuándo avanzar y cuándo disminuir la marcha.
El primer deber de un gobierno es brindar seguridad a los asociados. No es sensato, pues, que un gobierno cause su propia inestabilidad con maniobras poco transparentes que únicamente exacerban los ánimos de los revoltosos.
Los eventos sindicales de las últimas semanas, en donde más que un árbitro el gobierno parece un jugador, y la torpeza con que se ha manejado el tema de la presidencia de la Asamblea Nacional y las relaciones con Estados Unidos, ponen en razonable duda la capacidad de "cintura política" de quienes nos gobiernan.
La gran fortuna de la actual administración es que su oposición se mantiene estática y cuando avanza, lo hace casi dando palos de ciego; además, el innato anticomunismo de los panameños ha evitado que esta sea una tierra fértil para que germine el plan de los chavistas locales.
Llama mucho la atención que los temas estratégicos de la agenda económica sean subordinados ahora a los juegos de fuerza de la izquierda oficialista contra la izquierda opositora.
El cuento aquel de que "ni con la izquierda ni con la derecha, con Panamá" podía ser digerible en los tiempos en que no existía la libertad de expresión. Ahora requerimos un gobierno al que se le pueda creer que realmente está con Panamá.
El señor Presidente de la República tiene la palabra.