Liderazgo responsable en los negocios
Mi último escrito (Epasa, Opinión 20/03/06) lo dediqué a comentar sobre la importancia de que las Universidades en Panamá hagan un esfuerzo para graduar jóvenes con mentalidad de empresarios y no de empleados. Ahora quiero dedicar algunas palabras a los actuales gerentes, directores o dueños de empresas motivándolos a que actúen con Responsabilidad Social y Ética Profesional en sus labores cotidianas.
Hay un libro que les deseo recomendar, se titula "Momentos Determinantes", escrito por el catedrático Joseph Badaracco, profesor de ética de la Universidad de Harvard. Él nos plantea allí algunas ideas de cómo actuar cuando a un empresario se le presentan dos o mas alternativas que pueden ser buenas para el negocio pero que éticamente no son las mas correctas.
Sucede muchas veces que hacer lo correcto no necesariamente es lo más conveniente para la empresa en términos económicos, pero es, lo que nos hace sentirnos bien después de haber tomado la decisión. A diario exigimos el manejo transparente de la cosa pública, pero en nuestra empresa ponemos poca atención o interés en proteger el ambiente, en cumplir al pie de la letra las leyes del país, en denunciar la corrupción de otros agentes económicos, en mantener buenas prácticas laborales o en cooperar con la comunidad donde operamos, entre otras cosas.
Operar aplicando estos conceptos tiene su costo o más bien diría yo su inversión, pero también ofrece oportunidades y beneficios al negocio. Los estudios hechos recientemente sobre empresas que operan bajo estos preceptos demuestran claramente que obtienen mejores resultados en áreas tales como: aumento de productividad, mejoras en la calidad de los productos, reducción de perdidas por robo o daños a sus equipos o a la propiedad, aumento de ventas, rebaja en los costos de financiamiento y liderazgo dentro de la comunidad.
Otro de los campos en que se han beneficiado estas empresas es en lograr alianzas estratégicas con compañías extranjeras y en lograr incursionar en mercados de exportación. Les puedo asegurar que en los años venideros la mayoría de las inversiones foráneas se darán principalmente con grupos empresariales o industrias nacionales que operan bajo estos estándares de Responsabilidad Social.
Organismos internacionales de los cuales nuestro país forma parte, preparan fórmulas para aplicar estándares mínimos y medir así el grado de responsabilidad social de las empresas. Uno de ellos será conocido como ISO 26,000 el cual catalogará a las empresas de Tercera Generación o Clase Mundial. La Dirección de Empresas del MICI se encuentra en estos momentos en conjunto con expertos internacionales y nacionales, homologando estos conceptos con los estándares locales para que sea factible su aplicación en nuestro medio.
A pesar de que hablar de ética en el país de los "Juega Vivos" no es muy popular varias asociaciones empresariales y profesionales, coordinadas por la APEDE, conscientes de los beneficios que estos objetivos traerán al país y a sus agremiados, vienen desde hace meses trabajando en un acuerdo o Pacto Ético Nacional que creará lo que serán las bases de un liderazgo responsable en los negocios, ¡Felicitaciones!
Hay un libro que les deseo recomendar, se titula "Momentos Determinantes", escrito por el catedrático Joseph Badaracco, profesor de ética de la Universidad de Harvard. Él nos plantea allí algunas ideas de cómo actuar cuando a un empresario se le presentan dos o mas alternativas que pueden ser buenas para el negocio pero que éticamente no son las mas correctas.
Sucede muchas veces que hacer lo correcto no necesariamente es lo más conveniente para la empresa en términos económicos, pero es, lo que nos hace sentirnos bien después de haber tomado la decisión. A diario exigimos el manejo transparente de la cosa pública, pero en nuestra empresa ponemos poca atención o interés en proteger el ambiente, en cumplir al pie de la letra las leyes del país, en denunciar la corrupción de otros agentes económicos, en mantener buenas prácticas laborales o en cooperar con la comunidad donde operamos, entre otras cosas.
Operar aplicando estos conceptos tiene su costo o más bien diría yo su inversión, pero también ofrece oportunidades y beneficios al negocio. Los estudios hechos recientemente sobre empresas que operan bajo estos preceptos demuestran claramente que obtienen mejores resultados en áreas tales como: aumento de productividad, mejoras en la calidad de los productos, reducción de perdidas por robo o daños a sus equipos o a la propiedad, aumento de ventas, rebaja en los costos de financiamiento y liderazgo dentro de la comunidad.
Otro de los campos en que se han beneficiado estas empresas es en lograr alianzas estratégicas con compañías extranjeras y en lograr incursionar en mercados de exportación. Les puedo asegurar que en los años venideros la mayoría de las inversiones foráneas se darán principalmente con grupos empresariales o industrias nacionales que operan bajo estos estándares de Responsabilidad Social.
Organismos internacionales de los cuales nuestro país forma parte, preparan fórmulas para aplicar estándares mínimos y medir así el grado de responsabilidad social de las empresas. Uno de ellos será conocido como ISO 26,000 el cual catalogará a las empresas de Tercera Generación o Clase Mundial. La Dirección de Empresas del MICI se encuentra en estos momentos en conjunto con expertos internacionales y nacionales, homologando estos conceptos con los estándares locales para que sea factible su aplicación en nuestro medio.
A pesar de que hablar de ética en el país de los "Juega Vivos" no es muy popular varias asociaciones empresariales y profesionales, coordinadas por la APEDE, conscientes de los beneficios que estos objetivos traerán al país y a sus agremiados, vienen desde hace meses trabajando en un acuerdo o Pacto Ético Nacional que creará lo que serán las bases de un liderazgo responsable en los negocios, ¡Felicitaciones!