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Lieberman: Ultima alternativa de los demócratas"


La opción del vicepresidente Al Gore de escoger al senador Joe Lieberman de Connecticut, como su compañero de fórmula para el control de la silla presidencial, es un esquema aventurado, pero no en lo absoluto. Lieberman es judío y ortodoxo, aunque sí un gran moralista y defensor de las causas democráticas de adecentamiento de la gestión pública en la federación estadounidense.
Es aventurado, porque significa que los demócratas se han demostrado débiles frente al dominio de la oponión pública favorable: El jefe de la campaña fue cambiado para substituir a Tony Coelho, mientras Al Gore ha corrido el gran riesgo de perder un manojo de distritos electorales democráticos de la base, que no compaginan con el ahora compañero del actual Vicepresidente. Por ello, se cree que la facción demócrata busca alcanzar la disponibilidad de los votos indecisos del "centro", en vez de consolidar su misma base, compuesta de elementos empresariales neoliberales, células de minorías de origen latino y afroamericanos, además de organizaciones partidistas semi independientes no afines al radicalismo conservador.
Joe Lieberman es el demócrata más independiente del senado, en gran medida. Es un hombre de principios verdaderos y contradice la línea del frente democrático de su-grupo político. l está a favor de las relaciones comerciales normales permanentes con la China Popular. Favorece el rescate de los valores educativos, copiando la institucionalidad de las escuelas privadas en el esquema de los colegios públicos. Es presidente del consejo de liderazgo democrático (DLC) y es contrario al sector que dirige Jesse Jackson, de tendencia centro izquierdista.
Se sospecha que la opción de Al Gore de escoger a Lieberman, lastimará realmente las perspectivas de los demócratas, agravando a los distritos electorales que les proporcionarían voluntariamente el trabajo militante para la campaña. Pero en un sentido emblemático, la opción de Joe Lieberman será un elemento positivo neto porque llama la atención de los cuarenta millones de ciudadanos, aptos para votar el próximo siete de noviembre: Joe es una persona correcta, diría el civil común del pueblo. Este político puede rescatarle a cada uno de los votantes, cualquier fe perdida al alicaido Vicepresidente Albert Gore.
Empero, las encuestas norteamericanas, incluso aquellas hechas por entidades periodísticas vinculadas al Partido Demócrata como CNN y Time Warner, han demostrado que Al Gore no escala de los 35 puntos, frente a los sólidos 47 porcentajes de George Bush Junior, el candidato presidencial del Partido Republicano.
Gore lleva un gran peso encima de su espada: Las bellezas y mentiras de Bill Clinton; el fracaso de su política exterior hacia Medio Oriente, Asia y la América Latina; el hundimiento del proyecto de "Fast Track" en las negociaciones de libre comercio con México y el mundo latino hispano, además del bloqueo congresista que desde 1994, le constituyó al hombre de Arkansas, un gran estorbo a la política económica, casi exitosa, de la Administración Demócrata.

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