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Límites y fronteras necesarias


Los nuevos remilgos de las aperturas y globalizaciones del mundo supramoderno tienden a desaparecer los límites y fronteras en las esferas económicas, sociales, culturales, etc. Es el mundo global que lógicamente de forma escondida o aparente creará, en el trasfondo, un gobierno también global. Caminando hacia este fin observamos que irremediablemente Estados Unidos, gracias a Dios una gran democracia, se viene constituyendo en el poder que le dictará pautas a ese mundo globalizante.
Lo particular y atenuante de esta nueva modalidad de mando es que es al "coloso del norte" a quien parece tocarle esta enorme responsabilidad de ser el orientador de las principales corrientes mundiales de sobrevivencia o abundancia, y decimos esto porque no le ha correspondido a países del tenor jurídico o político social como un Irak o Afganistán estos puestos de mando. Ni siquiera al "viejo mundo" o los grandes países del lejano oriente: China, Korea, Indonesia, etc., para no mencionar a Japón con sus grandes problemas del momento, pero que no deja de ser un país poderoso por sus grandes recursos humanos. Es al país más democrático, con una sociedad civil seria y responsable, respetuosa del derecho, con instituciones de alto calibre moral y amante irreductible de la justicia, generoso con los necesitados al que le está tocando esta enorme tarea.
Al expresar los conceptos anteriores nos bajamos de la luna y aterrizamos en lo nuestro: Panamá. En un país tan pequeño como el nuestro, los zarpazos de la globalización han comenzado sus estragos. Las comunicaciones se fueron al domino de consorcios extranjeros y con éstos sus ganancias. Las aperturas pactadas por la OMC, desvertebraron la producción nacional, especialmente, nuestra pequeña pero necesaria agricultura y ganadería. Con ello, las industrias conexas al recibirse en el país la invasión de productos extranjeros subsidiados competitivos en excesos con nuestra industria nacional.
Por ese camino vamos con los intentos cada vez más agresivos por privatizar el IDAAN. Hasta el agua nos las quieren vender, si no fuera por la tambaleante defensa que la Presidenta Moscoso le está haciendo a nuestra agua potable, ya que funcionarios importantes de su gobierno reclaman este negocio para la empresa privada. Lo mismo sucede con la seguridad social a la cual se le quiere incursionar con privatizaciones parciales que no es sino el asomo de la voracidad por tomarse este otro negocio. Aquí hay otro intento para romper las fronteras y los límites que deben existir entre la empresa privada y el gobierno. Las empresas prestadoras de servicios de pensiones, como el caso Maxwell en Inglaterra, nos informaron de cómo un número de empresas privadas administradoras de estos fondos dejaron sin pensiones y sin ahorro a miles de personas por mala administración y latrocinio. Aquí ya tuvimos una experiencia con la Caja de Seguro Social durante la dictadura militar. Pero los cazadores de estos negocios no se cansan de rastrear la presa.
Hay muchos otros casos de peligro para lo poco que queda de nuestros servicios públicos básicos. La misma macro empresa privada nuestra comienza a adquirirse por consorcios extranjeros. Esto último no puede evitarse, pero podría subsanarse con ventajas si los que venden invierten dinero en nuestro país y afrontan las veleidades de nuestro actual problema económico.
Por lo que hemos anotado anteriormente, los mejores talentos del país deben constituir un foro permanente de estudio, análisis y vigilancia de nuestra "sui generis" economía. Los momentos que vivimos son de confusión para el mundo entero en materia de seguridad económica y proyecciones sociales. Ni decir de las culturas nuevas que tienden a diluir lo autóctono. De allí que este foro sea un ente superior vigilante de estas nuevas situaciones económicas, sociales y culturales, y mantener una comunicación constante con una oficina presidencial que monitoree y analice estos datos y tome las actividades previsoras correspondientes. Debe ser un organismo integrado por lo más conspicuo de las fuerzas productoras. Es algo que debemos atender a tiempo y no para cuando sea tarde, cuando veamos a un país como Panamá, con la potencialidad más sólida de desarrollo en nuestro continente, empobrecido porque no tuvimos la capacidad de realizar el presente.

101 años de Panamá América

 
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