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Linda Ellen Watt


El gobierno de los EE. UU. de Norteamérica, después de casi un año de mantener en acefalía el cargo de Embajador de USA en Panamá, a través del Presidente Bush, anunció el 27 de junio de 2002, su intención de designar a Linda Ellen Watt como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de Estados Unidos de América ante la República de Panamá.
Muy poca información hemos encontrado referente a Linda E. Watt. A través de la página de Internet de la Embajada de EE.UU., localizamos reseña relacionada con su designación que textualmente dice así: "El 12 de noviembre de 2002, el Senado de los Estados Unidos confirmó la designación de Linda Ellen Watt para ser Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de Estados Unidos de América ante la República de Panamá. Seguidamente, la biografía de la Embajadora Watt: Miembro de la carrera del Servicio Exterior y de Mayor Jerarquía, la señora Watt ha sido Asesora Política del Comando Sur. Desde 1997 hasta 2000, Linda Watt fue Encargada de Negocios en República Dominicana. Sus asignaciones previas incluyen: Sub-Directora Ejecutiva del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, Funcionaria Administrativa en Moscú, oficial administrativa en el Buró de Asuntos del Cercano Oriente. La señora Watt recibió su licenciatura de la Vandebilt University y su Maestría de la Universidad de New México".
No obstante, la lacónica referencia que hemos encontrado sobre la embajadora existe un aspecto que no deja de preocuparnos y es su relación (Asesora Política) con el Comando Sur, el mismo que planificó y coordinó la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y, además, la institución militar actualmente a cargo de los programas de implementación del Plan Colombia. Sería interesante conocer en qué período fungió la Sra. Watt en calidad de asesora Política del Comando Sur, no vaya a ser que de asesora política de la invasión, pretenda ahora desempeñarse en calidad de Embajadora Plenipotenciaria. Semejante escenario sería una humillación a la dignidad nacional.
En segundo lugar, el Plan Colombia es un plan primariamente de ayuda militar al gobierno colombiano, cuyo propósito declarado es "el contribuir al desarrollo de Colombia a través de la lucha contra el narcotráfico". Según el plan, Estados Unidos ofrecerá medio billón de dólares de ayuda militar a Colombia para la lucha antisubversiva. Esto llevará al agudizamiento de la guerra interna en Colombia, el incremento de las violaciones a los derechos humanos (ya que el equipo militar proveído por Estados Unidos ha sido utilizado en masacres de civiles) y el desplazamiento forzado de miles de personas a Panamá. Aunque el plan incluye el componente de ayuda social y reforma institucional, estos demuestran una falta de entendimiento de las causas reales de los problemas colombianos, que lo hará totalmente inefectivo. Los organismos de derechos humanos colombianos e internacionales han rechazado contundentemente el Plan Colombia.
Amnistía Internacional, por ejemplo, establece que, no obstante, la ayuda económica que este plan significa (mil quinientos millones de dólares de USA y dos mil millones de dólares provenientes de Japón, Canadá, la Unión Europea, Suiza y otros países e entidades financieras), el Plan Colombia está basado en el combate de la droga mas no en la crisis de los derechos humanos, que es donde radica el meollo del problema social colombiano. El componente de los derechos humanos del Plan Colombia es inadecuado y mal dirigido. Este debe, de acuerdo con Amnistía Internacional, estar dirigido hacia las causas de derechos humanos señalados por las Naciones Unidas y acabar con la eliminación de las causas de impunidad de las organizaciones paramilitares.
El Encargado de Negocios de los Estados Unidos en Panamá, el Sr. Cristopher Mcmullen, en el banquete navideño de la Cámara Americana de Comercio celebrado el día jueves 5 de diciembre de 2002, confirma el muy poco o casi nada preocupante conocimiento que presuntamente tiene de Panamá la nueva embajadora Watt. En efecto, el aludido funcionario, al referirse a la nueva embajadora, declaró que "Ella pertenece por carrera al servicio exterior y goza de una reputación excelente como diplomática. En las últimas semanas ha tenido numerosas conversaciones con ella, y puedo asegurarles que ya sabe bastante de Panamá y está deseosa de empezar a trabajar en el fomento de nuestras relaciones bilaterales.... Otros dos pilares de nuestra nueva relación (aparte de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas "ALCA") son la cooperación en la aplicación de la ley y la seguridad. Panamá y los Estados Unidos han estado cooperando muy de cerca y de forma efectiva en las luchas contra el tráfico ilegal de narcóticos, el lavado de dinero, el contrabando de extranjeros y otros crímenes. Panamá ha estado de nuestro lado firmemente en la campaña internacional para combatir el terrorismo".
Finalmente, el Encargado de Negocios, el Sr. Christopher McMullen, anunció un cambio en las relaciones entre Panamá y los Estados Unidos al dar cuenta de la desaparición o sustitución de unas relaciones diplomáticas llamadas "de relación especial" por una relación más madura y basada en intereses mutuos.
Amanecerá y veremos, pero todo indica que nuestras relaciones diplomáticas con los Estados Unidos experimentarán grandes transformaciones y ojalá sean para beneficio mutuo y no se retorne a la política del "big steek", ni nos convirtamos en los "peones" de la estrategia militar de USA en el área.
Le damos la bienvenida a la Embajadora Linda Watt y le deseamos toda clase de parabienes y, sobre todo, que su labor se traduzca en unas efectivas beneficiosas relaciones bilaterales.
El historiador considera que las estructuras estudiadas actualmente por el INAC pueden responder a una ruta tardía a la que se ven obligados los españoles porque los piratas conocían los caminos utilizados.
Los fuertes de la Isla El Encanto y sus alrededores podrían ser el punto de partida hasta el Archipiélago de Las Perlas para saltar a las costas de Coclé, pero de hecho, "son fortiles defendiendo la riqueza española". La plática de Menéndez Franco estaba repleta de episodios, que contados con la facilidad de sus palabras, nos transportaban al meollo del asunto.
Su descripción transmite el olor de la pólvora de los cañonazos de aquellos enfrentamientos por la posesión del oro y dibuja a los conquistadores poniendo el primer pie en las tierras descubiertas. Y es que en esta ruta "no se encontró oro pero sí las perlas de mayor tamaño del mundo". Para muestra, un botón.
"La perla de mayor tamaño pescada jamás fue sacada del Archipiélago de Las Perlas, en la Isla de San Miguel, que estuvo por mucho tiempo en la corona de España, llamada La Peregrina y Felipe II se la regaló a la reina de Inglaterra".
Prosiguió. "En una subasta el actor de cine Richard Burton la compró y se la regaló a su esposa Elizabeth Taylor, quien la conserva. Omar Torrijos quiso enviarme a que hablara con ella en Londres para que se la vendiera a Panamá para incorporarla al Museo del Hombre Panameño, pero él murió y yo no pude hacer nada"... Esta ruta, según dice, puede ser comparada con otra que parte desde Natá hasta el Lago Gatún, donde fueron aniquilados piratas.


El turno tocaría ahora a las cuevas que también son objeto de estudio de la institución. Después de pasar por el poblado de Punta Alegre, un sitio caracterizado por su actividad económica basada en la comercialización de mariscos, fue necesario escalar antes un cerro desde donde la vista hacia el mar es indescriptible, lo que le ha valido el título entre los moradores, de "El Mirador".
Arriba esperaban por nosotros Bernuil, Jorge, Tolín y Plinio, cuatro indígenas que habían limpiado el camino para hacerlo más transitable. Se trataba de una empinada topografía que giraba a manera de circunferencia hasta la cúspide. Una vez allá, en la cima, todo el suplicio del recorrido es olvidado.
Los senderos de piedra utilizados por los españoles aún pueden verse. Se definen calles y caminos en medio de una nutrida vida silvestre.
Mientras, en las faldas de aquel cerro, la primera cueva que visitamos permanecía repleta de murciélagos, como era de esperarse. Más adelante, en Punta Cueca, ubicamos la segunda. Allí los trabajos del INAC llevan ya varios meses. Su exploración significó el derribo de gigantescas piedras que fueron dando paso a múltiples hipótesis relativas a la existencia de importantes riquezas al fondo de la cueva.
No obstante, de lo que sí existe una teoría confirmada y, sobre todo, respetada, es "de no atentar contra la cultura indígena presente en estas áreas", según dijo Ruiloba.
El indio Plinio nos lo explicaría después. "Se enciende un tabaco cuando uno llega porque así lo pide el espíritu del español que habitó esta cueva, además se le coloca una vela verde, agua y vino", nos dijo y de inmediato agregó "tampoco se permiten chistes dentro de ella, ni beber o fumar y mucho menos relaciones sexuales".
A nuestra salida del sitio uno de los expedicionarios encendía el tabaco, tal como Plinio lo dijo. Para Menéndez Franco las cuevas tienen un "doble carácter". Son lugares naturales y militares para guardar no sólo riquezas, sino también víveres y armas.


Lo cierto es que la historia de estas tierras es aún un "gran misterio en espera de exhaustivas investigaciones". Mientras éstas concluyan, sus habitantes permanecerán en ellas como los más fieles guardianes de una época fantástica.
A pocos minutos de Playa Brava, después del pueblo de Punta Alegre, se divisa un terreno por donde los pescadores de esta región, de Garachiné y Taimatí, dicen que desciende desde la montaña, una cadena de oro. Se cuenta que en Perú se le hizo un regalo a un galeón español que llegó a Lima. La reina recibió una cadena y un ancla de oro.
El arca vino cargada con tesoros y en las costas de Patiño sufrió un ataque de piratas. Al salir mal librado, descargó la mitad del oro, el resto siguió en el galeón y éste se hundió justo en la sima de esta montaña. En noches de semana santa se le ve alumbrando.
En un morro (monte pequeño) también en las costas de Patiño, llegaron una vez unos marines norteamericanos y acordonaron el área, impidiéndole el paso a los pescadores. Trajeron helicópteros de dos hélices y se llevaron unos cañones que se dice, eran de los galeones.
Por allá por los años "70 llegó a estas costas un barco de ingleses. Algunos muchachos de entonces lo abordaron para preguntarles si querían comprar langostas. Los navegantes les mostraron un mapa y les dijeron que andaban tras tres cofres con riqueza que estaban en una cueva.
Frente al poblado de Mogocénega, en Punta La Virgen, un niño estaba pescando y sacó un pedazo de lona que se dice que cubría un millonario tesoro. Los adultos intentaron llegar al lugar para explorar, pero el pequeño se desmayó una y otra vez y los lugareños lo tomaron como una premonición y allí terminó todo. Nada más se ha sabido desde entonces.
Los indios de estas tierras hablaban inglés y francés para aliarse con los piratas y los guiaban por la espesura de la selva en contra de los españoles.

101 años de Panamá América

 
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