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Listas negras y certificaciones


No acabo de entender lo que realmente se proponen los países que se autoerigen en calificadores y sancionadores de otros. ¿Cuál es su autoridad moral y de humanidad para considerarse con tales derechos? Si anteponemos al ser humano y a la sociedad mundial a los intereses económicos mal concebidos, encontramos infundada, inmoral y aberrante este tipo de discriminaciones y calificaciones.
El Tercer Mundo, los países subdesarrollados, nuestros países, nosotros, venimos sufriendo de la marginación, la sobreexplotación y la imposición de modelos económicos que han demostrado hasta la saciedad que el orden económico mundial es cada vez más injusto y parcializado.
No me cansaré de repetir, hasta que mi voz se apague con la muerte, que mientras nos esclavice la deuda externa, que ya hemos repagado, y no se proceda con honestidad en el intercambio comercial, nos empobreceremos más en el Tercer Mundo. Quien lo dude, que haga un simple análisis desde la Primera Guerra Mundial a la fecha, no tiene que ir más atrás. Si vamos más atrás, esos países nos invadieron y saquearon.
En el mundo de hoy los mejores negocios son la guerra y el agiotismo y los engaños impuestos a través de organismos, reglas sucias de juego en la producción y el comercio mundial. A todo esto hay que sumarle la compra de conciencias, el sabotaje, la desestabilización político-económica, la desinformación, el intervencionismo y el expansionismo.
Revisemos un poco otros hechos históricos. Quiénes y para qué han dividido Alemania, Corea, Vietnam y otras divisiones de países en proceso. Cayó el muro de Berlín; se desintegró la Unión Soviética y con esto muchos ilusos creyeron que había llegado el momento de la redención y el progreso al mundo.
La perestroyka, el neoliberalismo y la globalización, ¡qué belleza! ¿Para quiénes el beneficio de la apertura de mercados y la creación de la OMC? Las pruebas están a la vista, no hay que ser experto ni doctorado. ¿Acaso en Europa y los Estados Unidos no hay paraísos para el dinero sucio?.
La demagogia de las llamadas "ayudas" no son más que desconocimiento y la negación a la justicia para con nuestros pueblos y países que cada día deben sacrificar más sus recursos naturales y su gente. Se justificaron condonaciones de deuda externa multimillonarias a países que apoyaron en la guerra contra Irak por unos meses, pero no se condonan las deudas a países centroamericanos, ni a Colombia, abatidos por guerras internas financiadas desde el exterior y por fenómenos naturales. Allí están El Salvador, Honduras y Nicaragua donde corrió mucho dinero para la guerra y hoy no se les apoya para la vida y la paz.
Para la reciente guerra en Europa, los países morales aprobaron, extra rápidamente, miles de millones, sin embargo crean subterfugios y entuertos para comprar nuestro banano, tabaco, azúcar, cobre, carbón y toda nuestra materia prima.
Los Estados Unidos se beneficiaron en mil formas por cien años de este pequeño terruño nuestro y hoy, sistemática y vergonzosamente se niegan a llevarse la peligrosa y contaminante basura que, sin ningún derecho ni permiso nos han dejado en miles de hectáreas. Esta no es forma de ayudar. Y esos mismos países, financiadores de la destrucción de la raza humana nos incluyen en listas negras y nos certifican como malos o buenos. ¡Qué barbaridad! Latinoamérica debe hacer un solo frente común y hacerse valer. A los personajes traidores desenmascararlos en una clara política de Estado.

101 años de Panamá América

 
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