Llamado a los políticos
Los últimos acontecimientos ocurridos en el país en estos días, ameritan comentarios que haré y que he hecho en repetidas ocasiones. El problema que se suscitó con la derogación de la Sala V debe llevarnos a recapacitar en el comportamiento de políticos y no políticos; en que el país está por encima de los intereses personales y que las improvisaciones o los apasionamientos no son beneficiosos.
Si comenzamos con la aprobación de la creación de esa entidad, fue impuesta porque les dio la gana, a pesar de tener tanta oposición. Una vez que la Presidenta hizo esa promesa en la campaña electoral, había que derogarla, lo que sirvió de paso, para medir fuerza política entre oficialismo y oposición. El espectáculo que nos ofrecieron el domingo pasado y el lunes, nos llena de preocupación a las personas pensantes, porque dice poco en beneficio de muchas personas.
No se hizo esperar el aprovechamiento de personas oportunistas que no sé cómo se prestaron para quedar mal. Prefiero pensar que fue protagonismo y no ignorancia de lo que hacían. Si quien puso el amparo de garantías conocía que estaba mal presentado; luego, quienes lo recibieron debían saber que: 1-Ellos no debían inmiscuirse y declararse impedidos. 2- No debieron aceptarlo por improcedente. Todavía pienso en cómo se sentirán esos personajes que se equivocaron tan aparatosamente. Realmente, hicieron el ridículo y ciertas personas se prestaron para montar semejante teatro tan barato. Afortunadamente, los magistrados de la Corte le dieron un rumbo correcto que no permitió que la sangre llegara al río.
Los políticos tenemos que actuar con cordura. Ser político no es estar en un partido; no es ocupar posiciones públicas ni para gritar y vociferar. Ser político es tener tolerancia con los demás, es sobrellevarnos; sobre todo, ser político es resolver los problemas del país y no fabricarlos. Debe ser trabajar para el pueblo. Sucede que los políticos somos los que llegamos al poder y, por lo tanto, los que haremos las leyes, los que regimos las políticas en salud, educación, finanzas, viviendas y demás. Político se es para ejercer el poder, pero no para abusar de él.
Si continuamos dando espectáculos a los civiles, no creo que ganemos su buena fe. He aprendido que ambas sociedades: civiles y políticas, están separadas hasta puede decirse que van paralelas, sobre todo en conceptos básicos de ética y moral. Los civiles no comprenden el ser de los políticos, porque son dos mundos completamente diferentes e inentendibles. Ellos dicen que los políticos tenemos doble moral. Yo diría que más bien, el modo de ver esa moral es distinto a los civiles y ellos deben comprenderlo. Lo que para ellos es inmoral, al político se le permite hacerlo para lograr sus fines.
Por esto insisto en que los políticos debemos comportarnos de acuerdos a normas establecidas para atraer la fe y confianza de los civiles; de lo contrario, uno de estos días ellos nos desplazarán del poder y no será un golpe militar sino un movimiento civil que, causado por la falta de respuesta, va a hacerlo por su cuenta.
Cordura, señores. Paciencia y buena calma; objetividad para actuar y confianza para resolver los problemas.
Si comenzamos con la aprobación de la creación de esa entidad, fue impuesta porque les dio la gana, a pesar de tener tanta oposición. Una vez que la Presidenta hizo esa promesa en la campaña electoral, había que derogarla, lo que sirvió de paso, para medir fuerza política entre oficialismo y oposición. El espectáculo que nos ofrecieron el domingo pasado y el lunes, nos llena de preocupación a las personas pensantes, porque dice poco en beneficio de muchas personas.
No se hizo esperar el aprovechamiento de personas oportunistas que no sé cómo se prestaron para quedar mal. Prefiero pensar que fue protagonismo y no ignorancia de lo que hacían. Si quien puso el amparo de garantías conocía que estaba mal presentado; luego, quienes lo recibieron debían saber que: 1-Ellos no debían inmiscuirse y declararse impedidos. 2- No debieron aceptarlo por improcedente. Todavía pienso en cómo se sentirán esos personajes que se equivocaron tan aparatosamente. Realmente, hicieron el ridículo y ciertas personas se prestaron para montar semejante teatro tan barato. Afortunadamente, los magistrados de la Corte le dieron un rumbo correcto que no permitió que la sangre llegara al río.
Los políticos tenemos que actuar con cordura. Ser político no es estar en un partido; no es ocupar posiciones públicas ni para gritar y vociferar. Ser político es tener tolerancia con los demás, es sobrellevarnos; sobre todo, ser político es resolver los problemas del país y no fabricarlos. Debe ser trabajar para el pueblo. Sucede que los políticos somos los que llegamos al poder y, por lo tanto, los que haremos las leyes, los que regimos las políticas en salud, educación, finanzas, viviendas y demás. Político se es para ejercer el poder, pero no para abusar de él.
Si continuamos dando espectáculos a los civiles, no creo que ganemos su buena fe. He aprendido que ambas sociedades: civiles y políticas, están separadas hasta puede decirse que van paralelas, sobre todo en conceptos básicos de ética y moral. Los civiles no comprenden el ser de los políticos, porque son dos mundos completamente diferentes e inentendibles. Ellos dicen que los políticos tenemos doble moral. Yo diría que más bien, el modo de ver esa moral es distinto a los civiles y ellos deben comprenderlo. Lo que para ellos es inmoral, al político se le permite hacerlo para lograr sus fines.
Por esto insisto en que los políticos debemos comportarnos de acuerdos a normas establecidas para atraer la fe y confianza de los civiles; de lo contrario, uno de estos días ellos nos desplazarán del poder y no será un golpe militar sino un movimiento civil que, causado por la falta de respuesta, va a hacerlo por su cuenta.
Cordura, señores. Paciencia y buena calma; objetividad para actuar y confianza para resolver los problemas.