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¿Llegará el cambio a la administración de justicia?


El presidente de la República, Ricardo Martinelli, tenía como eslogan en la pasada campaña electoral, “Martinelli, el verdadero cambio”. En este sentido, las primeras actuaciones del mandatario han hecho eco del mismo, en especial, cuando ya se ha tomado la iniciativa que las empresas que le adeudan al Estado, específicamente aquellas que tienen una enorme morosidad, se pongan al día en sus pagos, tal como ha acontecido con la empresa Grupo F Internacional, S.A., del señor Jean Figali; así como dando los primeros pasos para que se cumpla con las promesas de campaña como es el aumento salarial a los miembros de la Fuerza Policial y demás estamentos de seguridad; y el pago de B/ 100 por mes a los adultos mayores de 70 años, sin pensión ni jubilación.

Igualmente, ya se ha observado el entusiasmo de las nuevas autoridades por combatir la corrupción, tal como se ha visto en los medios, referente a la actuación de la Directora del Servicio Nacional de Migración y la Directora Nacional de Aduanas; pero, toda irregularidad encontrada debe ser investigada formalmente por el Ministerio Público, con el consecuente juzgamiento por parte de nuestros jueces.

En ese sentido, veo con preocupación que, pese el esfuerzo que haga el equipo del presidente de la República por adecentar nuestras instituciones, el combate a la corrupción quede impune por los “malabarismos jurídicos” que tiene el sistema de justicia, tal como ocurrió con el caso CEMIS; aunado a la falta de sentido de patria de algunos operadores de justicia, como se ha demostrado en algunas de las auditorías judiciales ordenadas por el propio presidente de la Corte Suprema de Justicia, Harley Mitchell, las cuales concluyeron en un claro incumplimiento de las obligaciones y deberes de algunos jueces.

Por ello, considero que el presidente Martinelli, para reemplazar a los magistrados de la Corte Suprema Arjona y Troitiño, a quienes se les vence su periodo el 31 de diciembre, debe nombrar a los mejores profesionales del Derecho comprometidos con el cambio que requiere nuestro sistema de justicia para que éstos, a su vez, realicen las modificaciones hacia la estructura inferior, principalmente en un moderno y transparente sistema de selección de nuestros jueces.

Se pueden hacer las mejores leyes en materia judicial, como es el nuevo proceso penal acusatorio, un nuevo Código Penal, el aumento de pena a los menores de edad que cometen delitos graves, el aumento de tribunales, la implementación de mejores equipos tecnológicos, etc; sin embargo, si no existe el verdadero cambio de mentalidad por parte de nuestros servidores judiciales, el problema va a seguir, creando mayor erogación al Estado y un descontento por parte de la población. De ahí que se necesite un nuevo liderazgo en nuestra administración de justicia, como está sucediendo en el Ejecutivo, y ahora en el Legislativo con la figura del diputado José Luis “Popi” Varela.

Esperemos que nuestras autoridades judiciales comprendan el alto compromiso que tienen con la Nación. ¡Amanecerá y veremos!

101 años de Panamá América

 
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