Llegó la crisis en serio
Los panameños estamos acostumbrados escuchar la frase: "la cosa anda mal en Panamá". Sin embargo, veíamos los restaurantes, super espectáculos, llenos; nos preguntábamos de dónde salía el dinero que se gastaba y llegábamos a la conclusión de que no había tal crisis. Pero, de unos meses para acá, atravesamos por una situación económica difícil y esta vez es verdadera; esta vez sucedió lo del cuento del lobo que al final llegó y nos está comiendo.
Primero nos quejamos por el aumento de los artículos suntuosos; luego dijimos lo mismo de los productos básicos; más tarde vimos la ciudad llena de baratillos y los almacenes vacíos. Fuimos transformando nuestra ida a los almacenes en compras indispensables. Allí empezamos a hablar de depresión y desaceleración económica que no vislumbraron las autoridades. Ahora, tanto afecta al pobre como al que tiene algo.
De repente me encontré mirando todas las gasolineras por donde pasaba para ver el precio anunciado y así decidir dónde compraba la próxima vez. Hasta aquí veía la situación como que todo estaba más caro y mis entradas no estiraban. Pensaba que el petróleo subió y encareció la gasolina; me dije que tenía que dejar de andar tanto y arreglar mis diligencias en forma ordenada.
Pero, el sábado pasado, 2 de septiembre, pago de quincena, fin de semana cuando más va la gente al super, el Rey que es bastante visitado, noté poco movimiento. Cuando fui a pagar encontré la caja vacía, para mi sorpresa, esperándome desesperada por trabajar en algo. Esto sí me preocupó porque caí en cuenta que algo extraño pasaba para que la gente no comprara comida. Entonces dejé de tergiversar las causas para ubicarme en una realidad espeluznante.
Más tarde leí en un periódico las cifras alarmantes en que ha bajado la venta en el comercio y más en la compra de alimentos. Imagínense que el Presidente de la Cámara de Comercio tiene esperanza de que el panorama mejore con las fiestas de fin de año. (El Panamá América, 4 -9-00) ¿Sabe él cuántos meses faltan para fin de año? Más adelante dice que "si esta baja se ubica en un 15%, se habrá logrado mucho". Veo una resignación en sus declaraciones y el pesimismo lo envuelve. Le pregunto, ¿además de hacer declaraciones a los medios, han hablado con la presidenta, con los ministros o quien deban hablar para coadyuvar en mejorar la economía?.
El gobierno debe tomar una decisión rápidamente para abandonar el marasmo en que se encuentra el país, ubicarse en la realidad y permitir que la empresa privada intervenga en el desarrollo del mismo. Si el gobierno no puede con el peso, entréguelo a los demás para sacar a Panamá del estado en que se encuentra. Pero, le hago un llamado a los gremios empresariales, a los sindicatos y a todo el que tenga algo que ver en el asunto, que se dicten rápido leyes que favorezcan la formación masiva de medianas y pequeñas empresas, a que presionen al gobierno, que conversen con ellos o tomar los mismos las iniciativas para salir adelante. La comunicación directa con la Presidenta de la República es indispensable, porque cada parte por su lado no logra nada positivo.
Las decisiones a tomarse deben contar con el apoyo de todos los sectores para que sean coherentes y acordes con las necesidades. Leí hace un tiempo que las pequeñas y medianas empresas panameñas son las menos numerosas de Centroamérica y respondí que eso no era cierto. Pues resulta que así es la cosa y esto me alarmó mucho. Pregunten a las agencias que venden carros cómo les va. Algunas que vendían en X lugar del interior 120 carros al mes, están vendiendo 20.
Ya se está hablando de despedir empleados de las empresas. Entonces, vayamos tomando en serio lo que sucede y metamos todos el hombro para que el gobierno pueda darnos oportunidades, pero también buscarlas nosotros mismos sin estrangular al gobierno con tantas responsabilidades, que ya tiene bastantes.
Primero nos quejamos por el aumento de los artículos suntuosos; luego dijimos lo mismo de los productos básicos; más tarde vimos la ciudad llena de baratillos y los almacenes vacíos. Fuimos transformando nuestra ida a los almacenes en compras indispensables. Allí empezamos a hablar de depresión y desaceleración económica que no vislumbraron las autoridades. Ahora, tanto afecta al pobre como al que tiene algo.
De repente me encontré mirando todas las gasolineras por donde pasaba para ver el precio anunciado y así decidir dónde compraba la próxima vez. Hasta aquí veía la situación como que todo estaba más caro y mis entradas no estiraban. Pensaba que el petróleo subió y encareció la gasolina; me dije que tenía que dejar de andar tanto y arreglar mis diligencias en forma ordenada.
Pero, el sábado pasado, 2 de septiembre, pago de quincena, fin de semana cuando más va la gente al super, el Rey que es bastante visitado, noté poco movimiento. Cuando fui a pagar encontré la caja vacía, para mi sorpresa, esperándome desesperada por trabajar en algo. Esto sí me preocupó porque caí en cuenta que algo extraño pasaba para que la gente no comprara comida. Entonces dejé de tergiversar las causas para ubicarme en una realidad espeluznante.
Más tarde leí en un periódico las cifras alarmantes en que ha bajado la venta en el comercio y más en la compra de alimentos. Imagínense que el Presidente de la Cámara de Comercio tiene esperanza de que el panorama mejore con las fiestas de fin de año. (El Panamá América, 4 -9-00) ¿Sabe él cuántos meses faltan para fin de año? Más adelante dice que "si esta baja se ubica en un 15%, se habrá logrado mucho". Veo una resignación en sus declaraciones y el pesimismo lo envuelve. Le pregunto, ¿además de hacer declaraciones a los medios, han hablado con la presidenta, con los ministros o quien deban hablar para coadyuvar en mejorar la economía?.
El gobierno debe tomar una decisión rápidamente para abandonar el marasmo en que se encuentra el país, ubicarse en la realidad y permitir que la empresa privada intervenga en el desarrollo del mismo. Si el gobierno no puede con el peso, entréguelo a los demás para sacar a Panamá del estado en que se encuentra. Pero, le hago un llamado a los gremios empresariales, a los sindicatos y a todo el que tenga algo que ver en el asunto, que se dicten rápido leyes que favorezcan la formación masiva de medianas y pequeñas empresas, a que presionen al gobierno, que conversen con ellos o tomar los mismos las iniciativas para salir adelante. La comunicación directa con la Presidenta de la República es indispensable, porque cada parte por su lado no logra nada positivo.
Las decisiones a tomarse deben contar con el apoyo de todos los sectores para que sean coherentes y acordes con las necesidades. Leí hace un tiempo que las pequeñas y medianas empresas panameñas son las menos numerosas de Centroamérica y respondí que eso no era cierto. Pues resulta que así es la cosa y esto me alarmó mucho. Pregunten a las agencias que venden carros cómo les va. Algunas que vendían en X lugar del interior 120 carros al mes, están vendiendo 20.
Ya se está hablando de despedir empleados de las empresas. Entonces, vayamos tomando en serio lo que sucede y metamos todos el hombro para que el gobierno pueda darnos oportunidades, pero también buscarlas nosotros mismos sin estrangular al gobierno con tantas responsabilidades, que ya tiene bastantes.