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Llegó la hora de rectificar


Gobernar es rectificar ( Confucio).

Cuentan que cuando el revolucionario mexicano Pancho Villa juzgaba a alguien, que supuestamente estaba conspirando contra su gobierno, decía: “Afusílenlo, mientras investigamos”.

Y casi en los mismos términos leí que la diputada por el Partido Revolucionario Democrático, Crescencia Prado, propuso un anteproyecto de ley con el fin de establecer una moratoria de 25 años “para la adjudicación de concesiones a futuros proyectos ambientales dentro de los territorios comarcales”.

Con el perdón de la señora diputada, se debe aclarar, que esa moratoria que ella solicita no afectaría a las concesiones que ya se han dado y que marchan a todo vapor desde hace un buen rato, pues ella señala que se trata de “nuevas concesiones a futuros proyectos ambientales”. Por eso recordé lo que decía Pancho Villa. No se trata, repito, de evitar nuevos proyectos sino de revisar y cancelar las concesiones que ya se han dado. Porque, con el consentimiento del gobierno anterior del señor Torrijos, se cometió “ una salvajada” contra la ecología de nuestro país. Lo que corresponde y se espera del gobierno del señor Martinelli, es que impida que esa situación continúe.

Explico lo de la “salvajada”. Cuando hace unos tres años empezó la fiebre de las concesiones para la construcción de hidroeléctricas, muchos chiricanos ignorábamos el crimen que se estaba autorizando contra la naturaleza nuestra. En esos días hablé con un amigo español sobre el tema, y me dijo que con el mismo sistema de concesiones habían destruido una gran cantidad de ríos en Galicia. Y pocos días después me entregó una serie de fotografías, en las que aparecían los ríos como eran y como quedaron después de la instalación de las hidroeléctricas. Lo que quedaron de los ríos fueron pedregueros con ranas, sapos y culebras. Y aquí viene la frase de un gallego enardecido: “¡Aquí lo que están haciendo es una salvajada contra nuestros ríos!”

La única vez que pude hablar con el Presidente Martinelli fue unas semanas antes de las elecciones; y le advertí de los temores que afligían al pueblo chiricano. Él me contestó que “Tres o cuatro hidroeléctricas” no eran para asustarse. Y yo le rectifiqué que las concesiones eran más de cincuenta. ¡ahora nos amenazan con la explotación de cobre de Cerro Colorado!

El gran poeta chiricano, Dimas L. Pitty, me envió para su publicación la siguiente Décima:

Una mina a cielo abierto y represas en los ríos, de locos son desvaríos que el suelo dejarán muerto.

Chiriquí será un desierto, sin porvenir y sin vida, si se acepta la “movida” de voraces desalmados y acabamos despojados de nuestra tierra querida.

101 años de Panamá América

 
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