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Lluvias de mayo


Sobre la mente de muchos panameños con sentido de solidaridad les sobreviene la preocupación cuando se desata una de estas lluvias copiosas de mayo. ¿Dónde será la inundación hoy? ¿Cuántas pobres gentes se verán sorpresivamente afectadas por el agua que se mete debajo de las rendijas de las puestas, y comprobarán que en unos instantes el nivel de esa agua irá subiendo, subiendo y sin parar de subir, y entonces comenzar a salir de las habitaciones, dejarlo todo y verificar con sus propios ojos que no sólo son sus casas, son las casas de los vecinos, las calles, la avenida en una distancia indefinible la que están también inundada convirtiéndose en un río o afluente de algún río?
Antes sabíamos que habían ciertos sitios donde al atravesar en un vehículo los niveles de agua, cuando había marea, alcanzaban cerca del metro perpendicular, hoy esas apreciaciones han quedado obsoletas. Los niveles hoy día llegan a tres y más metros que suele ser la dimensión altura de la mayoría de las habitaciones. En algunos lugares, según se nos informaba, el agua llegó hasta el techo e incluso, creo, lo superó.
Nuevas modalidades de desgracias con el agua que están apareciendo con frecuencia y explicablemente dado el crecimiento de la megapolis.
¿La culpa? Lo primero que hacemos es buscar a quién echar la culpa y lo correspondiente es que al que le van a echar la culpa ya está preparado, como si fuera un jugador de la selección de baloncesto, para hacer el pase, o la culpabilidad a otro que la acepte como tal. Lo cual va a ser difícil encontrar.
Creo son pocos los que no han oído sobre el calentamiento global. Pero como tantas cosas que oímos, no vemos cómo ese calentamiento global a nosotros, que vivimos en un perenne calor, nos pueda afectar más, y nos encogemos de hombros y pensamos en aquellos que tienen volcanes nevados o los que viven en climas fríos que nos están diciendo que las temperaturas de sus países ya están como las de Panamá. Pero pareciera que estas lluvias copiosas o diluvios no pronosticados en su cantidad y tiempo son causados por el fenómeno indicado, como una de las causas.
En el natural crecimiento y expansión de la ciudad se han construidos barriadas y barriadas para toda la variedad de ingresos económicos de las personas. Son barriadas que, cuando uno las conoce, se llena de orgullo al ver sus diseños, el estilo propio de las casas, donde vemos que se aposenta las nuevas familias que se van formando dentro de nuestra sociedad y no podemos menos que decir, verdaderamente se está progresando.
En algunas barriadas la causa, entre las causas, principal es la consecuencia de lo que eufemísticamente se llama la cultura de la basura, nuestra cultura la de echar toda clase desperdicios en las quebradas o riachuelos. Cultura hemos dado en llamar a nuestros caprichos idiosincráticos. Pongamos el ejemplo de que una familia adquirió una nueva refrigeradora porque la que tenían ya no enfriaba. ¿Qué hacer con la dañada? Bueno, buscar un buen pataconcito cercano para en la noche dejarla allí. Y si no hay pataconcito, entonces busca el próximo arroyo o riachuelo y echarla ahí. Tan sencillo. Y si eso se le ocurre a la de la casa 23 , qué decir del señor de la casa 30 que tiene dañada la lavadora eléctrica. Pues, la cultura idéntica y eso parece lo más normal. A no ser que alguien levante la voz de alerta y le reconvenga al que hace eso. Lo que sucede todo el mundo lo sabe. El diálogo de siempre. "Vivimos en democracia y democracia es hacer cada uno su capricho y a mí nadie me va a impedir que yo actúe como actúo y no vas a ser tú el que me a regañar a mì. Etc". Y lo demás ya es sabido, sigue lloviendo, los armatostes viejos son deslizados al cauce y éste a los canales y tubos de desagüe y se producen estos nudos cerrados a ocho metros de profundidad y suceden las desgracias que hoy estamos lamentando de tantas familias que lo han perdido todo y que se disgustan y desesperan porque las autoridades no proceden más rapidos cuando en verdad han actuado con una dedicación y constancia que jamás en esta vida les será reconocida. ¿Cuándo vamos a desaprender esa cultura aprendida de deshacernos de los desperdicios en forma racional? Tareas pendientes del siglo XXI.

101 años de Panamá América

 
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