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Lo cómodo de ser oposición


El presidente Torrijos no deja de sorprendernos. Por más que ha abusado de sus comentarios en búsqueda de justificar la incapacidad de la que ha hecho gala en estos últimos años, arremete contra la oposición.

Torrijos criticó como líder opositor al gobierno pasado por el secretismo en las cuentas que maquillaron el MEF y la Contraloría; por el hundimiento del HP-1430; por las partidas secretas para vestir a la mandataria; por los múltiples viajes realizados, los que calificó de innecesario. Además, criticó los acuerdos para mantener el control de la Asamblea Legislativa y, sobre todo, por el caso del CEMIS, dentro del cual se le menciono a él y alzó la voz por los nombramientos políticos de los magistrados de la Corte.

En todo ese periodo, Torrijos, a pesar de existir los mismos problemas que tenemos hoy en día, de falta de seguridad, desempleo y corrupción, nunca se le escuchó decir nada, ni promover siquiera una medida como aporte a la solución de los problemas. Como todo político tradicional mezquino, guarda para sí las posibles soluciones y no quiere ayudar a un gobierno que no sea el de él.

Ha dado a la luz pública los claros indicios de que el cargo le quedó grande y que en su gobierno se han quedado sin argumentos para poder seguir gobernando. Conforme a ello, nos debemos detener a pensar si son los mismos los que se quieren quedar en el poder por medio de Balbina, Navarro, su primo o el Toro. Qué respuestas nos van a dar si el gobierno se ha quedado sin respuestas y pide a gritos a la oposición que aporte a la solución de problemas de corrupción que ellos mismos han incrementado, sin contar con el tema de la seguridad y el desempleo que están peor.

Pero para ayudar al gobierno, porque al final es mi país el que sale perjudicado, le vamos a ayudar al Presidente recomendándole de buena fe algunas medidas que puede o debió adoptar para poder terminar su gestión sin tantos sobre salto, tales como: Nombrar inmediatamente nuevos ministros y directores sin necesidad de esperar sus renuncias para que se dediquen a la política sin perjudicar la gestión, incluyendo al Director de la Policía para poder poner al frente a una persona capaz de contrarrestar la delincuencia con las medidas necesarias de fuerza para poner al país en seguridad y orden.

En materia fiscal, aumentar los montos de deducciones por hijos, parejas, que se incluyan gastos escolares y pensiones alimenticias que son pagadas, como deducibles del impuesto de la renta; el establecimiento de salarios fijos para los notarios y cónsules; la prohibición de compra de vehículos nuevos por parte de funcionarios del Estado que devengan gastos de representación, pues se supone que dichos gastos son para pagar sus gastos y movilización, esto incluyendo a magistrados de la Corte Suprema, quienes no deben tener vehículos asignados a título personal, cuando su labor es interna dentro de su despacho.

En otros puntos, se puede reclasificar el salario de los policías, de forma tal que las unidades devenguen un salario mínimo de B/. 500.00 y pasar a retiro anticipado a la gran cantidad de comisionados y subcomisionados sin funciones reales; adicionalmente estudiar la posibilidad de la asignación de descuentos en el comercio como los jubilados, para las unidades de la policía, de manera que se sientan incentivados.

Y, finalmente, suspender cualquier proyecto que afecte los presupuestos del próximo periodo gubernamental, para que no vaya a entregar el gobierno en las mismas condiciones que lo recibió. Así veo las cosas y así las cuento.

101 años de Panamá América

 
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