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Lo feo de la ciudad


La ciudad de Panamá es una de las más modernas de Centroamérica con sus contrastes de edificios modernos y viejos caserones, que se mantienen en pie, a pesar del paso del tiempo y con las situaciones típicas de países en vías de desarrollo.
Sin embargo, no todo es color de rosas en esta ciudad, puesto que hay situaciones que afean la metrópoli, y que dejan mucho que desear, aparte que se registran en todas las esferas, desde las diferentes instancias gubernamentales, hasta las producidas por el ciudadano común.
Pasar por uno de los sitios más llamativos de la capital, como lo es el Casco Antiguo, en el corregimiento de San Felipe, y encontrarse con docenas de viejas zapatillas guindando en los alambres de conducción eléctricas y de la telefónica, es parte de las situaciones adversas que se ven al llegar a este sitio.
Amarrar un par de zapatillas viejas y tirarlas hacia los alambrados esperando que se enreden, es una forma de entretenimiento propia de los jóvenes de barrios de esta ciudad. Como resultado se observan decenas de zapatos y zapatillas, los que pueden hasta provocar un corto circuito y daños considerables a terceras personas.
Algunos aseguran que lo hacen como costumbre y que nunca han pensado que esta acción pudiese acarrear problemas mayores. "Cuando era niño y residía en calle 25 El Chorrillo, también lo hacíamos", expresó uno de ellos.
El mal estado de las calles de la capital continúa, a pesar que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) inició un programa para acabar con los miles de huecos que hay en las principales vías de la ciudad. Calles como la denominada Estudiante, en las inmediaciones del Teatro Tropical, presentan una gran cantidad de huecos, producto del constante paso de los autobuses y de todo tipo de vehículos pesados, que, sumado a la falta de mantenimiento de las vías, dan como resultado su destrucción.
Hay que reconocer que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) está trabajando en la reparación de algunas vías principales, sin embargo, hace falta una labor más intensa, de cara a tener un país con unas avenidas transitables y en excelentes condiciones.
Otra irregularidad común en Panamá es que cada vez que se construye un centro comercial que implica la movilización diaria de gran cantidad de personas, las autoridades no les exigen a los promotores de los proyectos que edifiquen los pasos elevados peatonales que sean necesarios para mantener la seguridad de quienes serán sus compradores.
Anteriormente se construyeron los centros comerciales Plaza Tocumen y Los Pueblos 1 y 2, El Dorado, la Gran Estación, Plaza Villa Lucre y Agora y no se edificaron los pasos elevados, situación que trajo como resultado que más de 30 personas perdieran la vida en todos estos complejos comerciales.
A esta lista de centros comerciales ahora se suma Plaza Los Andes, ubicada en la vía Simón Bolívar (Transístmica), frente a la barriada Los Andes No. 2, donde las personas que asisten a los establecimientos que allí funcionan deben hacerlo en medio de gran precaución, más aún, cuando esta arteria es conocida por las altas velocidades con la que transitan los vehículos.
En lugar del puente se instaló una semaforización, lo que está ocasionando enormes tranques a esta altura de la Transístmica. Finalmente, el puente elevado peatonal no se edificó, dejándole esa responsabilidad al MOP, quien no dice nada. La pregunta que queda en el aire es ¿cuántos muertos tendrán que poner quienes asistan a este complejo comercial para que construyan el paso elevado? El tiempo responderá.
Un problema que a los panameños les cuesta millones de balboas al año es la gran cantidad de vehículos del Estado que por diferentes motivos los dejan convertirse en chatarras, sin importar el costo que esta irresponsabilidad acarrea.
Y es que todas las entidades estatales presentan este problema y lo preocupante es que no es un auto, sino que por lo menos por cada institución al menos son 10 los autos dañados. Estas son sólo algunas de las situaciones negativas con que nos encontramos en Panamá. Acabar con sólo uno de estos dilemas, ganaríamos todos.

101 años de Panamá América

 
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