Lo feo de la ciudad
El problema de las chatarras abandonadas, en las diferentes arterias de la ciudad de Panamá, pareciera un dilema de nunca acabar. Con frecuencia se escuchan quejas de ciudadanos responsables solicitando a la Dirección de Aseo, que se lleven alguna chatarra que se encuentran tiradas en estacionamientos o barriadas, porque se convierten en receptores de agua y facilitan la reproducción del mortal Aedes aegypti, transmisor del dengue.
A pesar de esta amenaza, decenas de panameños continúan con la tarea de abandonar estos desperdicios en cualquier sitio. Tal como ocurre en varios lotes en la comunidad de La Cabima, en el corregimiento de Las Cumbres, donde hay sitios que se han convertido en cementerios de chatarras.
En ese sector hay puntos donde se pueden observar hasta media docenas de buses en un solo lote, situación que ocasiona molestias a los propietarios de las viviendas aledañas.
Los residentes de La Cabima solicitan a la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario, que realicen una visita por el lugar, a fin de trasladar estos desechos, puesto que además se prestan para que malvivientes consuman sustancias prohibidas en su interior.
La gran cantidad de matorrales que diariamente se observan en diferentes sectores de la ciudad de Panamá es otro aspecto que proporciona mala imagen y se convierte en peligro para algunos transeúntes.
Al final de calle H, con la avenida de Los Mártires, se encuentra un enorme herbazal que representa un peligro para los cientos de transeúntes que diariamente caminan por el sector.
El herbazal ya se está tomando la acera, obligando a los peatones a caminar por la calle, poniendo en peligro su integridad física. El sitio es propicio para que durante la noche los delincuentes se escondan y asalten a quienes por allí transitan.
Funcionarios municipales han señalado que confrontan problemas con muchos de estos terrenos, pues se dificulta ubicar al propietario para obligarlo a cumplir con su deber de mantenerlo debidamente cortado y limpio y de ser necesario sancionarlo.
En el caso del terreno de calle H, el problema es mayor, ya que por esa acera transitan diariamente cientos de personas, entre residentes del sector Oeste de la ciudad y estudiantes del Instituto Nacional.
Trabajadores asistentes del Centro de Salud de Boca La Caja, vienen confrontando problemas con los empozamientos de agua que se registran en la entrada a este lugar cada vez que llueve.
Funcionarios del lugar manifestaron que han llamado en diversas oportunidades al Ministerio de Obras Públicas (MOP), a fin de que tapen estos huecos, sin embargo, hasta el momento no ha sido posible una respuesta favorable.
"Este centro es visitado por personas de diferentes edades diariamente y en cualquier momento una de ellas puede caer en estos charcos ocasionándose una lesión seria", dijeron.
Agregaron que como si fuera poco, muchas veces los automovilistas transitan a velocidad salpicando a los peatones, quienes impotentes no pueden hacer nada. Reiteraron su llamado al MOP para que sellen estos huecos, al menos los de la entrada al centro, antes de que ocurra una situación que lamentar.
A pesar de esta amenaza, decenas de panameños continúan con la tarea de abandonar estos desperdicios en cualquier sitio. Tal como ocurre en varios lotes en la comunidad de La Cabima, en el corregimiento de Las Cumbres, donde hay sitios que se han convertido en cementerios de chatarras.
En ese sector hay puntos donde se pueden observar hasta media docenas de buses en un solo lote, situación que ocasiona molestias a los propietarios de las viviendas aledañas.
Los residentes de La Cabima solicitan a la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario, que realicen una visita por el lugar, a fin de trasladar estos desechos, puesto que además se prestan para que malvivientes consuman sustancias prohibidas en su interior.
La gran cantidad de matorrales que diariamente se observan en diferentes sectores de la ciudad de Panamá es otro aspecto que proporciona mala imagen y se convierte en peligro para algunos transeúntes.
Al final de calle H, con la avenida de Los Mártires, se encuentra un enorme herbazal que representa un peligro para los cientos de transeúntes que diariamente caminan por el sector.
El herbazal ya se está tomando la acera, obligando a los peatones a caminar por la calle, poniendo en peligro su integridad física. El sitio es propicio para que durante la noche los delincuentes se escondan y asalten a quienes por allí transitan.
Funcionarios municipales han señalado que confrontan problemas con muchos de estos terrenos, pues se dificulta ubicar al propietario para obligarlo a cumplir con su deber de mantenerlo debidamente cortado y limpio y de ser necesario sancionarlo.
En el caso del terreno de calle H, el problema es mayor, ya que por esa acera transitan diariamente cientos de personas, entre residentes del sector Oeste de la ciudad y estudiantes del Instituto Nacional.
Trabajadores asistentes del Centro de Salud de Boca La Caja, vienen confrontando problemas con los empozamientos de agua que se registran en la entrada a este lugar cada vez que llueve.
Funcionarios del lugar manifestaron que han llamado en diversas oportunidades al Ministerio de Obras Públicas (MOP), a fin de que tapen estos huecos, sin embargo, hasta el momento no ha sido posible una respuesta favorable.
"Este centro es visitado por personas de diferentes edades diariamente y en cualquier momento una de ellas puede caer en estos charcos ocasionándose una lesión seria", dijeron.
Agregaron que como si fuera poco, muchas veces los automovilistas transitan a velocidad salpicando a los peatones, quienes impotentes no pueden hacer nada. Reiteraron su llamado al MOP para que sellen estos huecos, al menos los de la entrada al centro, antes de que ocurra una situación que lamentar.