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Lo feo de la ciudad


Con la llegada de la estación seca, son muchas las personas que se dedican a la quema de herbazales, demostrando poca importancia de las consecuencias que esta acción acarrea.
Durante los cuatro primeros meses del año es frecuente observar como la ciudad se impregna de olor a hierba quemada y como el hollín producto de la quema es arrastrado por doquier contribuyendo con la suciedad en la ciudad.
Sumado a esto, resulta altamente peligroso efectuar estas quemas en lotes cercanos a las vías, puesto que reduce la visibilidad de los conductores al mínimo, lo que puede ocasionar accidentes con resultados fatales, tal como ha ocurrido en años anteriores.
San Miguelito no escapa a este problema, en vista que allí las quemas iniciaron desde el pasado mes de diciembre, según informaron residentes del lugar.
Cabe señalar que las corregidurías de los diferentes sectores del país están facultadas para sancionar a quienes se dediquen a esta actividad, con multas de hasta cinco mil balboas.
Como si fuera poco, el Cuerpo de Bomberos de Panamá permanentemente efectúa llamados de atención contra esta actividad, no obstante, caen en sacos rotos, puesto que las quemas continúan.
El distrito de San Miguelito se ha convertido en el mejor ejemplo de los que es tener las calles en pésimo estado, sin olvidar a la ciudad de Panamá.
Desde hace varios meses esta sección catalogó como "calles escaleras" a las principales arterias vehiculares del sector de San Isidro, no obstante, el estado de estas vías no se circunscribe sólo a esa comunidad, sino que en puntos aledaños como Santa Librada, Santa Marta y Cerro Batea las avenidas presentan igual características.
De la División del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de San Miguelito informaron que son conscientes de esta situación, sin embargo, adujeron que no se ha procedido con la reparación por falta de presupuesto.
Cabe señalar que durante todo el año 2002 este fue el pretexto del MOP ante las preguntas sobre el aspecto de las calles en Panamá. Se espera que para este año la tónica sea diferente, pues ya se cuenta con nuevo presupuesto y la ciudadanía espera que se ejecute cuanto antes.
En diferentes puntos de la capital llama la atención la gran cantidad de señalizaciones que están derribadas, sin cumplir con la misión para el cual fueron instaladas.
En el sector de Diablo, en el corregimiento de Ancón se encuentra una señal totalmente doblada, que dice textualmente "Peligro vehículo pesado entrando y saliendo", advertencia cuidadosa, que en la situación en la que se encuentra no cumple su cometido. Se insta a la Autoridad del Tránsito para que corrija esta anomalía antes que sea demasiado tarde.
Otra situación preocupante es la gran cantidad de chatarras que hay en diferentes puntos de la ciudad capital y en el distrito de San Miguelito.
Hay que reconocer que las autoridades competentes han atacado este problema cada vez que se han denunciado, sin embargo, cada vez son más las chatarras que aparecen.
Muchas veces estos restos son parte de algún auto que ha sido robado y desmantelado, o son restos de algún taller de mecánica que ya no les resulta útil.
Estos desechos son propicios para la proliferación del mosquito transmisor del mortal dengue, que a pesar que nos encontramos en la estación seca, si no se recogen quedarán en el lugar hasta la llegada del periodo lluvioso.
Los actos vandálicos contra las cabinas telefónicas y los teléfonos públicos en general demuestran el grado de inconsciencia de algunos jóvenes, quienes en su momento de ocio se dedican a destruir estos aparatos, ignorando la importante misión y utilidad de este servicio.
Un ejemplo claro son las dos cabinas telefónica ubicadas en la avenida Manuel Espinoza Batista, contigua con la vía Argentina, las que se encuentran destrozadas desde hace varios meses, producto del desenfreno y del poco importa de ciertos elementos de esta sociedad.


En un momento de emergencia estas cabinas le pudieran salvar la vida a cualquier ciudadano, empero en el estado en que se encuentra no puede ser posible. Estas son sólo algunas de las situaciones negativas con las que nos encontramos en Panamá. Acabar con sólo uno de estos dilemas, ganaríamos todos.

101 años de Panamá América

 
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