Lo mismo de todos los años
Estamos a menos de una semana de iniciar el año lectivo 2007, y los problemas que nos repiten todos los años, desde tiempos que resultan inmemoriales, vuelven a ensañarse contra el sector que debiera ser el más importante en la agenda de cualquier gobierno serio.
Paradójico resulta que este año, que ha sido declarado por el Ministerio de Educación, como el de la "Calidad Educativa", no sea distinto en los tropiezos para su inicio, que los años de mediocridad que lo han antecedido.
No puede ser, a estas alturas del siglo XXI, que en Panamá no se planifique adecuadamente el mantenimiento y la reparación de las escuelas públicas. Si todo lo dejamos para última hora, es de esperarse que el inicio del año escolar sea lo suficientemente traumático como para dejar su huella negativa en la formación de los estudiantes, que están llamados a ser la generación de relevo de un país que ha apostado colectivamente a un futuro promisorio.
Pero si el hecho que existan escuelas que no van a estar listas el próximo lunes para recibir a los estudiantes que llegarán ávidos de conocimiento, es grave y desastroso, más aún lo es que no se haya terminado de nombrar a todos los educadores en sus puestos de trabajo.
Son miles los profesionales de la docencia que se quedan fuera del sistema por múltiples razones, por lo que resulta incomprensible para cualquier desprevenido observador, que cándidamente se afirme que faltarán entre 600 y 700 educadores por nombrar.
El prometido Diálogo por la Educación Nacional, ofrecido como moneda de cambio a la crisis que provocó el paro educativo del año pasado, es esperado con ansias por todos los sectores involucrados en el tema, que están realmente preocupados por mejorar aspectos relevantes que gravitan e impiden que nuestra educación oficial, salvo por los cursos que está ofreciendo el INADEH, represente una verdadera herramienta nacional para hacerle frente al desafío de la competitividad global.
Está visto que el 2007, no empezará en condiciones normales para todas las escuelas del sector público, pero ojalá en este año, se deje sembrada la semilla del árbol que pueda cobijarnos con su luz, en los años venideros, como debe ser.
Paradójico resulta que este año, que ha sido declarado por el Ministerio de Educación, como el de la "Calidad Educativa", no sea distinto en los tropiezos para su inicio, que los años de mediocridad que lo han antecedido.
No puede ser, a estas alturas del siglo XXI, que en Panamá no se planifique adecuadamente el mantenimiento y la reparación de las escuelas públicas. Si todo lo dejamos para última hora, es de esperarse que el inicio del año escolar sea lo suficientemente traumático como para dejar su huella negativa en la formación de los estudiantes, que están llamados a ser la generación de relevo de un país que ha apostado colectivamente a un futuro promisorio.
Pero si el hecho que existan escuelas que no van a estar listas el próximo lunes para recibir a los estudiantes que llegarán ávidos de conocimiento, es grave y desastroso, más aún lo es que no se haya terminado de nombrar a todos los educadores en sus puestos de trabajo.
Son miles los profesionales de la docencia que se quedan fuera del sistema por múltiples razones, por lo que resulta incomprensible para cualquier desprevenido observador, que cándidamente se afirme que faltarán entre 600 y 700 educadores por nombrar.
El prometido Diálogo por la Educación Nacional, ofrecido como moneda de cambio a la crisis que provocó el paro educativo del año pasado, es esperado con ansias por todos los sectores involucrados en el tema, que están realmente preocupados por mejorar aspectos relevantes que gravitan e impiden que nuestra educación oficial, salvo por los cursos que está ofreciendo el INADEH, represente una verdadera herramienta nacional para hacerle frente al desafío de la competitividad global.
Está visto que el 2007, no empezará en condiciones normales para todas las escuelas del sector público, pero ojalá en este año, se deje sembrada la semilla del árbol que pueda cobijarnos con su luz, en los años venideros, como debe ser.