Lo negro de la lista
La parte de la ciudadanía panameña que mantiene relación con el asunto económico, ha mostrado preocupación por la inclusión de Panamá en el grupo de países poco cooperadores en la lucha contra el lavado de dinero de ilícita procedencia. Quizás los desinformados miembros de la GAFI ignoran, por la ineptitud que exhiben, lo que nuestro país hace por impedir no sólo el tráfico de armas, los secuestros, el narcotráfico, sino también el uso del fruto líquido de tales hechos criminosos. Para indicarles un ejemplo, en Panamá se castiga más severamente los delitos provenientes del narcotráfico y lavado de dinero, que el homicidio. Nuestros fiscales y jueces le hacen el mandado a los gringos, más allá de lo que les ordenan.
No nos puede atribuir colaboración con sus consumidores adictos, porque ese elemento lo ponen ellos. Gringos y europeos facilitan el consumo y dejan de penalizar la posesión, pero exigen al resto del mundo que castiguen sin piedad en cada país a los suyos. La justicia, en todos los países integrantes de la GAFI, es un estímulo al narcotráfico, al comercio en armas, secuestros etc. Los gringos, por ejemplo, negocian con los narcotraficantes y lavadores, pero impiden que los demás hablen con esos personajes. Ahora han hecho un coro con los15 países más poderosos para exigirnos que: a) combatamos el narcotráfico, pero ellos son los consumidores insaciables; b) persigamos el tráfico de armas, pero ellos las fabrican y las venden; c) encarcelemos a los secuestradores, pero ellos los protegen y asilan; d) castiguemos el peculado, pero ellos le buscan asilo a los depredadores del erario público; e) nos piden que penalicemos todo lo que ellos permiten.
Nos apresuramos a aprobar leyes impuestas por la GAFI, sin que tengamos la seguridad de que blanquearán la lista y nos excluirán de la negra. Tienen el deliberado propósito de arruinar las pocas fuentes que alimentan la economía panameña. El sistema bancario, la Zona Libre, el mercado de servicios, el negocio corporativo, los puertos y todo lo que genere ingresos está en peligro porque nos están solicitando que no explotemos nada que compita con ellos.
Los de la GAFI deben saber que antes de 1970, y hasta 1984, no se hablaba de lavado de dinero. La razón es que la plata de los traficantes de droga estaba en los bancos gringos. Cuando empezaron a desplazar las cuantiosas fortunas hacia los países del sur, vieron mermadas las arcas bancarias, y empezaron a idear métodos para retener los depósitos en Estados Unidos, con la colaboración de nuestros sumisos gobiernos. Por eso tenemos una Ley 23 de 1986, dictada por la DEA y diligentemente aprobada por nuestros legisladores. Pronto arremeterán contra la Bolsa de Valores, el abanderamiento de naves, la producción de bananos que ya está en peligro gracias a los países que integran la UE y la GAFI, en fin, lo poco que nos dejó la OMC, lo arrasará la GAFI.
Lo negro de la lista es toda esa gama de delitos que se cometen en los países integrantes de la GAFI, que ellos no puedan censurar porque viven precisamente de su ejecución. Allá son permitidos y se exonera a quienes los cometen de responsabilidad. Pregunte Ud. si el Sha de Irán no lavó su dinero en Estados Unidos. Toda la gama de dictadores latinos guarda sus dineros en bancos gringos. A ellos no les preguntan si ese dinero proviene de la extorsión, peculado, tráfico de personas, y de armas, drogas, etc. En Francia permanecen dictadores haitianos y sus fortunas intactas. Los sanguinarios gobernantes africanos se pasean impunes por toda Europa, donde les guardan sus dineros, fruto del crimen organizado.
Lo negro de la lista está en los integrantes de la GAFI. Si investigaran por curiosidad la fortuna de sus gobernantes antes y después de ejercer el poder, se darían cuenta que el blanqueo, los paraísos fiscales, los delitos contra la administración pública, peculado y otros, tienen sus raíces en esos países. Es por eso que a los países que nos dominan, especialmente los del Hemisferio Norte (en Europa y América), todos dignatarios y líderes de la OMC y los organismos financieros internacionales, han recibido dos mensajes claros, en Seattle y en Praga.
Para los países en desarrollo, lo negro de la lista lo tienen todos esos países que ya no pueden reunirse a planificar cómo seguir aniquilando al tercer mundo. Pronto se les hará la vida imposible y los rechazarán con más energía cada vez que intenten una asamblea. En realidad, apestan por sus principios llenos de voracidad económica. Sólo les interesa proteger sus intereses fiscales a costa del sacrificio de los débiles, que obedecen incondicionalmente cada orden que les imparten.
No nos puede atribuir colaboración con sus consumidores adictos, porque ese elemento lo ponen ellos. Gringos y europeos facilitan el consumo y dejan de penalizar la posesión, pero exigen al resto del mundo que castiguen sin piedad en cada país a los suyos. La justicia, en todos los países integrantes de la GAFI, es un estímulo al narcotráfico, al comercio en armas, secuestros etc. Los gringos, por ejemplo, negocian con los narcotraficantes y lavadores, pero impiden que los demás hablen con esos personajes. Ahora han hecho un coro con los15 países más poderosos para exigirnos que: a) combatamos el narcotráfico, pero ellos son los consumidores insaciables; b) persigamos el tráfico de armas, pero ellos las fabrican y las venden; c) encarcelemos a los secuestradores, pero ellos los protegen y asilan; d) castiguemos el peculado, pero ellos le buscan asilo a los depredadores del erario público; e) nos piden que penalicemos todo lo que ellos permiten.
Nos apresuramos a aprobar leyes impuestas por la GAFI, sin que tengamos la seguridad de que blanquearán la lista y nos excluirán de la negra. Tienen el deliberado propósito de arruinar las pocas fuentes que alimentan la economía panameña. El sistema bancario, la Zona Libre, el mercado de servicios, el negocio corporativo, los puertos y todo lo que genere ingresos está en peligro porque nos están solicitando que no explotemos nada que compita con ellos.
Los de la GAFI deben saber que antes de 1970, y hasta 1984, no se hablaba de lavado de dinero. La razón es que la plata de los traficantes de droga estaba en los bancos gringos. Cuando empezaron a desplazar las cuantiosas fortunas hacia los países del sur, vieron mermadas las arcas bancarias, y empezaron a idear métodos para retener los depósitos en Estados Unidos, con la colaboración de nuestros sumisos gobiernos. Por eso tenemos una Ley 23 de 1986, dictada por la DEA y diligentemente aprobada por nuestros legisladores. Pronto arremeterán contra la Bolsa de Valores, el abanderamiento de naves, la producción de bananos que ya está en peligro gracias a los países que integran la UE y la GAFI, en fin, lo poco que nos dejó la OMC, lo arrasará la GAFI.
Lo negro de la lista es toda esa gama de delitos que se cometen en los países integrantes de la GAFI, que ellos no puedan censurar porque viven precisamente de su ejecución. Allá son permitidos y se exonera a quienes los cometen de responsabilidad. Pregunte Ud. si el Sha de Irán no lavó su dinero en Estados Unidos. Toda la gama de dictadores latinos guarda sus dineros en bancos gringos. A ellos no les preguntan si ese dinero proviene de la extorsión, peculado, tráfico de personas, y de armas, drogas, etc. En Francia permanecen dictadores haitianos y sus fortunas intactas. Los sanguinarios gobernantes africanos se pasean impunes por toda Europa, donde les guardan sus dineros, fruto del crimen organizado.
Lo negro de la lista está en los integrantes de la GAFI. Si investigaran por curiosidad la fortuna de sus gobernantes antes y después de ejercer el poder, se darían cuenta que el blanqueo, los paraísos fiscales, los delitos contra la administración pública, peculado y otros, tienen sus raíces en esos países. Es por eso que a los países que nos dominan, especialmente los del Hemisferio Norte (en Europa y América), todos dignatarios y líderes de la OMC y los organismos financieros internacionales, han recibido dos mensajes claros, en Seattle y en Praga.
Para los países en desarrollo, lo negro de la lista lo tienen todos esos países que ya no pueden reunirse a planificar cómo seguir aniquilando al tercer mundo. Pronto se les hará la vida imposible y los rechazarán con más energía cada vez que intenten una asamblea. En realidad, apestan por sus principios llenos de voracidad económica. Sólo les interesa proteger sus intereses fiscales a costa del sacrificio de los débiles, que obedecen incondicionalmente cada orden que les imparten.