Lo que dicen los candidatos
Para el candidato del partido Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, lo que menos desea es destruir una plaza de trabajo dentro del sector transporte.
Aprovechando que dentro de la infraestructura vial existente de la ciudad capital, hay dos calles que corren de Este a Oeste y el resto de Norte a Sur, esa es una realidad tangible que no se puede cambiar por ahora. Es por ello que los buses articulados, a través de un canal especial en éstas avenidas y haciendo las terminales por parte del Estado que serían las alimentadoras, servirán para recoger y dejar pasajeros.
¿Cómo lograrlo? Tomando el certificado de operación y convertirlo en un certificado de acción. Este sería entregado a las nuevas sociedades transportistas, que serían administradas por ellos.
Disponer de los autobuses que no se van a usar y darles uso en las rutas transversales o alternas y el resto mandarlos hacia el interior del país y los que aún sigan sobrando es deber el Estado, previo avalúo de la Contraloría o el Ministerio de Economía y Finanzas, comprarlos.
Con una inversión estimada en unos 40 millones de dólares para el financiamiento de los buses articulados, con el aval del Estado, apoyo de la banca gubernamental y privada, además de gobiernos extranjeros, es un negocio altamente rentable que servirá para darle trabajo a todos los que de una forma u otra están involucrados en el transporte público de pasajeros, llámese dueño, palanca o asistente, mejor conocido como "pavo".
Hasta el cierre de esta edición el candidato del Partido Solidaridad no había contestado a nuestro cuestionario.
José Miguel Alemán propone: Introducir un nuevo sistema de transporte público, el Metrobus, con autobuses de alta capacidad y baja emisión de gases, carriles exclusivos separados del tránsito vehicular (lo cual eliminará el desorden en la circulación), estaciones techadas, modernas, cómodas, seguras y con facilidades, y dos rutas principales (Las Cumbres-5 de Mayo y Pedregal-5 de Mayo). Apoyar el nuevo sistema con obras civiles.
Garantizar a los concesionarios actuales su participación en el Sistema Metrobus, así como su capacitación práctica y administrativa, para evitar las expropiaciones y asegurar su reinserción a la economía nacional como empresarios o asalariados y cotizantes del Seguro Social.
Construir modernas terminales de transporte en Colón, La Chorrera, Arraiján y otros puntos del país, mediante el sistema de concesión.
Hacer obligatoria la inclusión de los conductores en las cotizaciones del Seguro Social. Remediar de inmediato la grave falta de señales de tránsito y de semáforos.
Aplicar con firmeza el Reglamento de Tránsito y Transporte Terrestre, implantar un sistema digital para el control de licencias e infracciones, imponer severas multas automáticas y citar legalmente a los conductores que no renuevan su licencia en su vencimiento. Conectar el sistema de transporte metropolitano con los sistemas regionales e internacionales.
Para transformar el sistema de tránsito y transporte de la ciudad en un servicio eficiente y económico, se requieren acciones sobre las vías e intersecciones críticas, el sistema de semáforos, administración vial, señalización, diseño e implementación de un sistema de transporte público basado en líneas de transporte masivo y rutas alimentadoras.
El sistema de transporte masivo comprende dos líneas de transporte masivo (San Isidro-5 de Mayo y Pedregal-5 de Mayo) utilizando carriles exclusivos y buses de alta capacidad, paradas a cada 500 metros y estaciones de transbordo para las rutas alimentadoras. Los usuarios pagan en las paradas y no en los buses, el control de operaciones se maneja en forma centralizada, de modo que el conductor no requiere "pelear por el pasajero", ya que recibe un sueldo fijo por 8 horas de trabajo al día, regido por el Código de Trabajo. En este proyecto, el Gobierno invierte en la construcción de la infraestructura, mientras que los transportistas, organizados en empresas, suministran y operan los buses.
Por otra parte se prevé un control de tránsito y administración vial y mejoras en intersecciones críticas. La inversión pública para este proyecto asciende a 220 millones en un período de 5 años. Por comparación, podemos observar que el Segundo Puente Sobre el Canal y sus dos autopistas de acceso, en construcción, tiene un costo total de 200 millones, de modo que es una inversión realista, dentro de la capacidad económica global del país.
Aprovechando que dentro de la infraestructura vial existente de la ciudad capital, hay dos calles que corren de Este a Oeste y el resto de Norte a Sur, esa es una realidad tangible que no se puede cambiar por ahora. Es por ello que los buses articulados, a través de un canal especial en éstas avenidas y haciendo las terminales por parte del Estado que serían las alimentadoras, servirán para recoger y dejar pasajeros.
¿Cómo lograrlo? Tomando el certificado de operación y convertirlo en un certificado de acción. Este sería entregado a las nuevas sociedades transportistas, que serían administradas por ellos.
Disponer de los autobuses que no se van a usar y darles uso en las rutas transversales o alternas y el resto mandarlos hacia el interior del país y los que aún sigan sobrando es deber el Estado, previo avalúo de la Contraloría o el Ministerio de Economía y Finanzas, comprarlos.
Con una inversión estimada en unos 40 millones de dólares para el financiamiento de los buses articulados, con el aval del Estado, apoyo de la banca gubernamental y privada, además de gobiernos extranjeros, es un negocio altamente rentable que servirá para darle trabajo a todos los que de una forma u otra están involucrados en el transporte público de pasajeros, llámese dueño, palanca o asistente, mejor conocido como "pavo".
Hasta el cierre de esta edición el candidato del Partido Solidaridad no había contestado a nuestro cuestionario.
José Miguel Alemán propone: Introducir un nuevo sistema de transporte público, el Metrobus, con autobuses de alta capacidad y baja emisión de gases, carriles exclusivos separados del tránsito vehicular (lo cual eliminará el desorden en la circulación), estaciones techadas, modernas, cómodas, seguras y con facilidades, y dos rutas principales (Las Cumbres-5 de Mayo y Pedregal-5 de Mayo). Apoyar el nuevo sistema con obras civiles.
Garantizar a los concesionarios actuales su participación en el Sistema Metrobus, así como su capacitación práctica y administrativa, para evitar las expropiaciones y asegurar su reinserción a la economía nacional como empresarios o asalariados y cotizantes del Seguro Social.
Construir modernas terminales de transporte en Colón, La Chorrera, Arraiján y otros puntos del país, mediante el sistema de concesión.
Hacer obligatoria la inclusión de los conductores en las cotizaciones del Seguro Social. Remediar de inmediato la grave falta de señales de tránsito y de semáforos.
Aplicar con firmeza el Reglamento de Tránsito y Transporte Terrestre, implantar un sistema digital para el control de licencias e infracciones, imponer severas multas automáticas y citar legalmente a los conductores que no renuevan su licencia en su vencimiento. Conectar el sistema de transporte metropolitano con los sistemas regionales e internacionales.
Para transformar el sistema de tránsito y transporte de la ciudad en un servicio eficiente y económico, se requieren acciones sobre las vías e intersecciones críticas, el sistema de semáforos, administración vial, señalización, diseño e implementación de un sistema de transporte público basado en líneas de transporte masivo y rutas alimentadoras.
El sistema de transporte masivo comprende dos líneas de transporte masivo (San Isidro-5 de Mayo y Pedregal-5 de Mayo) utilizando carriles exclusivos y buses de alta capacidad, paradas a cada 500 metros y estaciones de transbordo para las rutas alimentadoras. Los usuarios pagan en las paradas y no en los buses, el control de operaciones se maneja en forma centralizada, de modo que el conductor no requiere "pelear por el pasajero", ya que recibe un sueldo fijo por 8 horas de trabajo al día, regido por el Código de Trabajo. En este proyecto, el Gobierno invierte en la construcción de la infraestructura, mientras que los transportistas, organizados en empresas, suministran y operan los buses.
Por otra parte se prevé un control de tránsito y administración vial y mejoras en intersecciones críticas. La inversión pública para este proyecto asciende a 220 millones en un período de 5 años. Por comparación, podemos observar que el Segundo Puente Sobre el Canal y sus dos autopistas de acceso, en construcción, tiene un costo total de 200 millones, de modo que es una inversión realista, dentro de la capacidad económica global del país.