Lo que el viento se llevó
La noticia internacional hablaba de la última locura del dictador venezolano Hugo Chávez. Decían que soldados venezolanos habían destruido dos puentes que estaban en una frontera con Colombia. Y este último desplante de Chávez nos habla claramente de su lamentable estado mental. El tiene diferencias grandes con el democrático presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y quiere, a como dé lugar, demostrar que es más poderoso que él.
Es como un niño a quien le han dado un revólver cargado y quiere hacer uso de él. Recordé cómo empezó la guerra civil en Estados Unidos (l860). El gran demócrata Abraham Lincoln había abolido la esclavitud. Los esclavos serían libres; y en los Estados del Sur no estaban dispuestos a que la gran cantidad de esclavos que tenían quedaran libres, porque éstos eran los que trabajaban en los enormes territorios de ellos. Y vino la discusión, si iban o no a la guerra.
En la obra Lo que el viento se llevó, pidieron la opinión de uno de ellos que acababa de llegar del Norte y estaba enterado de lo que ocurría; y éste preguntó, si los Estados del Sur estaban preparados para enfrentarse a las fuerzas del Gobierno de estallar la guerra: “¿ Tenemos fábricas de armamentos y soldados capaces para soportar una guerra que demoraría años… en fin, podríamos ganar la guerra y volver a la esclavitud?”
En eso, un mozalbete, que quería la guerra a gritos, lo interrumpió y lo desafió a un duelo, porque estaba contra la guerra. El hombre se retiró del lugar, y los Estados del Sur fueron a la guerra contra los del Norte. Todos saben que aquella guerra fue desastrosa para los Estados del Sur. Y la esclavitud fue abolida en los Estados Unidos.
Ahora, viendo al zoquete de Chávez con ganas de entrar en una guerra con Colombia (más bien con Alvaro Uribe), recordé al atolondrado que quería la guerra en Lo que el viento se llevó…
¿Y ustedes que opinan?