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Lo que está en juego


Las tendencias electorales marcan una distancia casi irremontable entre los dos candidatos que polarizan la intención de voto presidencial. A pesar de que ha recogido en su alianza a casi todos los partidos de la oposición tradicional, Ricardo Martinelli insiste en que su propuesta está signada por el cambio. La forma como ha logrado someter a los demás partidos a su candidatura presidencial indican una extraordinaria capacidad de realización, por lo que vale preguntarse hasta dónde llegará el cambio prometido; pero también señala el colapso de la oferta institucional partidista tanto del sector civilista como del perredista, lo que nos lleva a la misma desde otra dirección.

Panamá podría estar viviendo un proceso similar a la Venezuela pre-chavista, en donde los partidos tradicionales de la alternancia en el poder hacen crisis, y surgiendo así dos propuestas de cambio radical: La primera de un militar golpista que promete acabar con todo lo existente por la fuerza de las armas; y la segunda, de un ex presidente que propone cambiar todo, pero dentro del sistema democrático. El país le da una oportunidad a la segunda opción y es defraudado, luego de lo cual se abren las puertas al cambio radical.

Ante un agotamiento del modelo, el ímpetu de Martinelli podría lograr los cambios profundos que Panamá necesita para fortalecer el sistema democrático, pero si los compañeros de viaje que ha escogido prefieren volver al viejo "quítate tú pa’ ponerme yo", le estaremos abriendo la puerta a fuerzas políticas huracanadas que se pueden llevar tanto lo que hay que cambiar como lo que querríamos haber conservado.

101 años de Panamá América

 
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