Lo que los centroamericanos no hemos querido ver
La eliminación de regímenes militares para finales de la década del 80, fue urgida por el concierto de países que conforman la ONU, luego de analizar los informes sobre el desarrollo mundial que establecían vínculos entre el desarrollo económico y el medio ambiente. El informe de 1990 sobre la pobreza, el de 1991 sobre las estrategias de desarrollo económico y el de 1992, establecen la necesidad de integrar las consideraciones ambientales en la elaboración de las políticas nacionales. El valor del medio ambiente se subestimó por demasiado tiempo, lo que ha causado perjuicios para la salud humana, reducido la productividad y menoscabado las perspectivas de desarrollo.
Para dar una respuesta adecuada a los problemas del medio ambiente será necesario usar todas las alternativas posibles en materia de políticas, programas e instituciones. Se requiere, por ejemplo, de la eliminación de políticas distorsionantes (como las de subvención de la energía, los insumos químicos, el agua y la extracción de maderas) que fomentan el uso excesivo de recursos naturales; un hincapié mayor en los programas de población, educación femenina, actividades de investigación y extensión agropecuaria y servicios de mantenimiento y suministro de agua potable; mayor participación local en el diseño y la ejecución de programas de desarrollo, y políticas de comercio abierto e inversión que alienten la innovación y la transferencia de tecnología.
También es necesario establecer instituciones y políticas que fuercen a los que han de tomar decisiones -grandes sociedades, unidades familiares, agricultores y gobiernos- a adoptar formas de comportamientos que causen menos daños. Estas estrategias son esenciales. Además de los problemas económicos que retrasan el desarrollo; y el daño ecológico, se plantea con igual énfasis el desmesurado crecimiento demográfico que día a día aumenta las necesidades de la población mundial que, sin poderlo evitar, ve multiplicar su consumo con el consiguiente deterioro del planeta.
Se considera que para el 2030, la población se verá aumentada en 3,700 millones, la demanda de alimento casi se duplicará y la producción industrial, más el uso de energía, probablemente se triplicarán a escala mundial y se multiplicarán por seis en los países en desarrollo. De seguirse con las prácticas actuales, el resultado podría ser unas condiciones ambientales atroces, en las ciudades y en el entorno rural. Es preciso intensificar los programas de reducción de la pobreza, la eliminación de las distorsiones que fomentan el desperdicio de energía y recursos naturales; alentar a los individuos a administrar mejor los recursos, y la ampliación de los programas de educación (en especial para las niñas) y planificación familiar a gran escala, así como los servicios de saneamiento y suministro de agua potable.
Por eso el regreso a la democracia era el único camino a seguir, pero también el cambio de políticas planteaba la modernización de las mismas a través de un ambicioso programa de globalización. Fue necesario para el nuevo orden mundial de la economía, organizar los países regionalmente como único medio de mantener los programas de asistencia internacional.
No es lo mismo que cada gobierno plantee a las IFIs, sus necesidades y compromisos para obtener nuevos créditos que sólo servirán para aumentar sus grandes deudas externas y para complicar sus programas de reducción de la pobreza; que plantear las necesidades de 34 millones de habitantes de la región centroamericana conformada por seis países, y respaldadas por seis gobiernos organizados en el Parlamento Centroamericano (PARLACEN). Igual, la zona andina se ha organizado en el Parlandino, la Suramericana en el Parlamento Latinoamericano, la Europea en el Parlamento Europeo y otras áreas del mundo en organizaciones regionales. Con esto se busca la homologación de leyes que puedan brindar a los pueblos posiciones de igualdad democrática y el comercio abierto para todas las naciones.
Los gobiernos así organizados deben establecer programas de privatizaciones de servicios como agua, luz y los teléfonos. Ablandar las leyes laborales, baja de impuestos, aranceles y otras que permitan a los inversionistas integrarse sin grandes riesgos. Pero el gran dolor de este parto consiste en el celo de los congresos y ejecutivos de cada país, cuando comprenden que sus leyes deben igualarse a los demás gobiernos de la región.
El PARLACEN tiene más de 10 años de estar haciendo leyes que presentan a los gobiernos para lograr la tan ansiada integración de las políticas económicas, sociales, culturales y religiosas; pero, sin el poder vinculante en materia de integración, no ha sido posible un avance significativo que permita su fin central. Esto lo hace ver como un órgano débil, con poco valor y amenazado por los propios gobiernos con cerrar definitivamente sus puertas y eliminar sus esfuerzos por lograr para Centroamérica una mejor calidad de vida.
Estas letras las imprimiré en mi obra "Mesoamérica en tres tiempos". Espero que cuando salgan a la luz pública, el PARLACEN ya esté recuperado y cumpliendo sus funciones para las que fue creado. De no ser así, todos los demás parlamentos regionales estarían cruzando la línea de su destrucción y todo el esfuerzo de las Naciones Unidas tendrá que ser revisado.
b.4- Cuarto bloque, los candidatos vuelven a indagarse entre sí.
b.5- Quinto bloque, el discurso final, de 2 a 3 minutos, de cada uno de los candidatos, de tema libre y sin ninguna interrupción. Recomiendo que tal discurso, en su totalidad, repose en la memoria del candidato antes de él dirigirse a la televisora.
El debate es el único momento en toda la campaña donde el candidato es él mismo. Es también el más solitario, pues no puede pedirle ayuda a nadie. Sólo la manera de ser, el carisma, la sinceridad, la preparación y la capacidad de la comunicación de cada uno de los candidatos tendrá peso en el resultado final.
Para dar una respuesta adecuada a los problemas del medio ambiente será necesario usar todas las alternativas posibles en materia de políticas, programas e instituciones. Se requiere, por ejemplo, de la eliminación de políticas distorsionantes (como las de subvención de la energía, los insumos químicos, el agua y la extracción de maderas) que fomentan el uso excesivo de recursos naturales; un hincapié mayor en los programas de población, educación femenina, actividades de investigación y extensión agropecuaria y servicios de mantenimiento y suministro de agua potable; mayor participación local en el diseño y la ejecución de programas de desarrollo, y políticas de comercio abierto e inversión que alienten la innovación y la transferencia de tecnología.
También es necesario establecer instituciones y políticas que fuercen a los que han de tomar decisiones -grandes sociedades, unidades familiares, agricultores y gobiernos- a adoptar formas de comportamientos que causen menos daños. Estas estrategias son esenciales. Además de los problemas económicos que retrasan el desarrollo; y el daño ecológico, se plantea con igual énfasis el desmesurado crecimiento demográfico que día a día aumenta las necesidades de la población mundial que, sin poderlo evitar, ve multiplicar su consumo con el consiguiente deterioro del planeta.
Se considera que para el 2030, la población se verá aumentada en 3,700 millones, la demanda de alimento casi se duplicará y la producción industrial, más el uso de energía, probablemente se triplicarán a escala mundial y se multiplicarán por seis en los países en desarrollo. De seguirse con las prácticas actuales, el resultado podría ser unas condiciones ambientales atroces, en las ciudades y en el entorno rural. Es preciso intensificar los programas de reducción de la pobreza, la eliminación de las distorsiones que fomentan el desperdicio de energía y recursos naturales; alentar a los individuos a administrar mejor los recursos, y la ampliación de los programas de educación (en especial para las niñas) y planificación familiar a gran escala, así como los servicios de saneamiento y suministro de agua potable.
Por eso el regreso a la democracia era el único camino a seguir, pero también el cambio de políticas planteaba la modernización de las mismas a través de un ambicioso programa de globalización. Fue necesario para el nuevo orden mundial de la economía, organizar los países regionalmente como único medio de mantener los programas de asistencia internacional.
No es lo mismo que cada gobierno plantee a las IFIs, sus necesidades y compromisos para obtener nuevos créditos que sólo servirán para aumentar sus grandes deudas externas y para complicar sus programas de reducción de la pobreza; que plantear las necesidades de 34 millones de habitantes de la región centroamericana conformada por seis países, y respaldadas por seis gobiernos organizados en el Parlamento Centroamericano (PARLACEN). Igual, la zona andina se ha organizado en el Parlandino, la Suramericana en el Parlamento Latinoamericano, la Europea en el Parlamento Europeo y otras áreas del mundo en organizaciones regionales. Con esto se busca la homologación de leyes que puedan brindar a los pueblos posiciones de igualdad democrática y el comercio abierto para todas las naciones.
Los gobiernos así organizados deben establecer programas de privatizaciones de servicios como agua, luz y los teléfonos. Ablandar las leyes laborales, baja de impuestos, aranceles y otras que permitan a los inversionistas integrarse sin grandes riesgos. Pero el gran dolor de este parto consiste en el celo de los congresos y ejecutivos de cada país, cuando comprenden que sus leyes deben igualarse a los demás gobiernos de la región.
El PARLACEN tiene más de 10 años de estar haciendo leyes que presentan a los gobiernos para lograr la tan ansiada integración de las políticas económicas, sociales, culturales y religiosas; pero, sin el poder vinculante en materia de integración, no ha sido posible un avance significativo que permita su fin central. Esto lo hace ver como un órgano débil, con poco valor y amenazado por los propios gobiernos con cerrar definitivamente sus puertas y eliminar sus esfuerzos por lograr para Centroamérica una mejor calidad de vida.
Estas letras las imprimiré en mi obra "Mesoamérica en tres tiempos". Espero que cuando salgan a la luz pública, el PARLACEN ya esté recuperado y cumpliendo sus funciones para las que fue creado. De no ser así, todos los demás parlamentos regionales estarían cruzando la línea de su destrucción y todo el esfuerzo de las Naciones Unidas tendrá que ser revisado.
b.4- Cuarto bloque, los candidatos vuelven a indagarse entre sí.
b.5- Quinto bloque, el discurso final, de 2 a 3 minutos, de cada uno de los candidatos, de tema libre y sin ninguna interrupción. Recomiendo que tal discurso, en su totalidad, repose en la memoria del candidato antes de él dirigirse a la televisora.
El debate es el único momento en toda la campaña donde el candidato es él mismo. Es también el más solitario, pues no puede pedirle ayuda a nadie. Sólo la manera de ser, el carisma, la sinceridad, la preparación y la capacidad de la comunicación de cada uno de los candidatos tendrá peso en el resultado final.