Lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta
Hace 20 años, cuando ingresé a la Universidad Tecnológica a estudiar Sistemas Computacionales, me topé con la desventaja de ser egresado de un colegio público, que no contaba con laboratorios de computadoras, por lo que me fue muy difícil asimilar los primeros semestres. Sabe Dios cuánto hubiese deseado haber tenido contacto con una computadora.
Pero ése no fue el único reto, la mayoría de los textos estaban en inglés. Cómo comprenderán, mi colegio tampoco era bilingüe.
Hoy día, las computadoras están al alcance de nuestras manos, los colegios públicos ya cuentan con modernos laboratorios y hasta se hace más énfasis en el aprendizaje del idioma inglés. Y, por si fuera poco, la Internet está a nuestra disposición.
Es tanta la importancia de estos aspectos del conocimiento, que quien los domina, puede acceder mucho más rápido y con mejores condiciones salariales, a un puesto de trabajo.
Con el advenimiento de la ampliación del Canal de Panamá, el INADEH brinda capacitación a miles de panameños que aspiran a laborar en las actividades relacionadas con la ampliación. Esta capacitación es totalmente gratuita.
Sin embargo, vemos con tristeza, que por el hecho de ser gratuita, y de que nadie obliga a los beneficiados a asistir a los cursos, muchos de ellos simplemente no asisten, porque no han tomado conciencia de que se les está brindando un bien preciado que los distingue del resto de la población: el conocimiento.
El INADEH exige a los organismos oferentes de estas capacitaciones el mejor nivel de enseñanza, de supervisión, de material didáctico y de infraestructura, para que el participante cuente con las mejores condiciones que le permitan asimilar mejor los conocimientos.
En fin, a quienes se inscribieron en los cursos, lo único que se les exige es asistir y estudiar para pasar sus pruebas finales, que los certifican como conocedores de una disciplina que les permitirá desempeñar un empleo remunerado.
Por si fuera poco, quienes se certifican, quedan en una base de datos que el INADEH distribuye a todas las empresas que requieran de mano de obra, para que sean elegibles.
Entonces, la pregunta es: ¿Por qué no asistir?
En ocasiones, casi el 50% de las listas de inscritos proporcionadas a los organismos oferentes, no se presenta a recibir las clases, por lo que estos organismos de capacitación se han visto en la necesidad de llamar a los inscritos y prácticamente rogarles que asistan.
¿Será que se necesita poner un precio para que se tome conciencia de que se está recibiendo un beneficio para toda la vida?
Creo que nos estamos acostumbrando a una mala práctica, que nos puede cerrar muchas puertas y que con los años, sólo nos quedará lamentarnos por no haber aprovechado las oportunidades.
Esa mala práctica se traduce en un viejo y conocido refrán: “Lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta”.