default

Lo que no nos han prometido


En la farragosa oferta electoral, los candidatos nos han prometido dinero, más policías con armas, bajar los impuestos y disminuir la canasta familiar; en fin, ellos resumen todos los problemas nacionales al mero ámbito material, olvidándose de la existencia del espíritu de nación que yace moribundo ante el altar de la indiferencia de los políticos-candidatos.

He esperado con afán y hasta impaciencia, que alguno de los promotores electorales ofrezca adecentar y devolver la inexistente confianza del pueblo panameño en el sistema judicial. Que prometa, por lo menos, que todos los casos de corrupción, que son de vergüenza nacional, sean tramitados y se absuelva o se condene a los protagonistas de la indiferencia judicial. Hubiese resultado alentador que algún candidato ofreciera que, jamás, un magistrado de la Corte Suprema de Justicia volverá a tachar a sus compañeros de conductas inapropiadas o de fallos insustentables sin que tales afirmaciones de alguna manera concluyeran con el pronunciamiento del resto de la comunidad gubernamental para poner fin al desmedro del sistema judicial.

Resulta curioso que ningún candidato nos hubiese prometido, de una vez por todas, convertir la Asamblea Nacional, en un Órgano promotor de leyes y no en lo que es: un coliseo permanente de vicisitudes políticas y el escenario de las vergüenzas del sistema judicial.

La corrupción, la indolencia y la impunidad han herido de muerte a la nación; no se necesitan presupuestos enjundiosos para hacer cumplir los altos designios de la Carta Magna panameña, sólo tener la voluntad de hacerlo. ¿De qué sirve el poder, el dinero, la grandeza si el que gobierna ha de vivir y gobernar temeroso, angustiado, perseguido y condenado por la opinión pública?

La percepción del pueblo es que debe darse un cambio, no de partidos o personas, eso es indiferente; se necesita cambio de propósitos institucionales, de propuestas para fortalecer la moral pública y adecentar el proceder administrativo.

No ha de transcurrir mucho tiempo cuando se haga impostergable, por necesidad de supervivencia pública, reordenar las estructuras del Estado, modificar las reglas electorales, debatir y formular nuevas políticas de elección de los componentes del sistema judicial y del Ministerio Público. Resulta que es todo aquello que no nos han prometido lo que realmente necesita el país para acceder a tiempos de bonanza y paz.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América