Lo que olvidaron los Decretos-Ley Torrijos
Los artífices de los flamantes Decretos-Ley sobre la Fuerza Pública se olvidaron por completo de la seguridad ciudadana. Sólo les interesó la seguridad del Estado. Tratan de espionaje, de suspender las garantías de la confidencialidad y la vida privada, de unificar bajo un solo mando la Marina y la Aviación, de crear un ejército de frontera, de garantizar un escalafón militar o policial (según se le vea), de posibilitar que un uniformado sea nuevamente su Comandante; pero no dedica una línea a la salvaguarda de la honra, vida y bienes del ciudadano común.
El General Omar Torrijos, que era militar de carrera, dijo que el Canal era indefendible, "como un niño de pecho". Una vez, hizo ejecutar un vuelo nocturno, que arrojó a un grupito de sus soldados en paracaídas, que casi tocó una de las esclusas, bajo las narices del ejército de Estados Unidos. Al incidente se le dio poca relevancia; pero como militar sabía que el mensaje sería entendido por quien le interesaba. Tras la ratificación de los nuevos tratados por el senado norteamericano, reveló que si hubieran sido rechazados, "habría destruido el Canal".
Años después, cuando se negociaba, durante el gobierno de Pérez Balladares, la instalación en Darién de un complejo de bases militares con Estados Unidos, bajo el concepto de Centro Multilateral Antidrogas (CMA), militares norteamericanos - desinflando las expectativas de quienes esperaban que el ejército norteamericano nos defendiera de la guerrilla colombiana - aclararon que ni una hilera de tropas, codo a codo, a lo largo de la línea fronteriza, impediría su paso a través de la frontera.