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Lo que se sabe y no se sabe del Canal


Se sabe que la Administración del Canal es muy eficiente y que la comunidad internacional, en especial los usuarios de la vía interoceánica y la mayoría de los panameños, con mucho orgullo, así lo reconocen.
Se sabe que hoy el Canal de Panamá y sus áreas colindantes son utilizados para promover el desarrollo comercial del país y no con propósitos militares o de estrategia defensiva de una nación (Estados Unidos, EU).
Se sabe que antes del 31 de diciembre de 1999 cuando el gobierno de EU tenía bajo su responsabilidad la administración y operación del Canal, el Fisco Nacional sólo recibió US$43 millones ese año (1999), suma que fue muy superior en ingresos a los anteriores.
Se sabe que el año pasado la contribución de la operación del Canal le dio a Panamá un ingreso de US$351 millones. Se sabe que esa cuantiosa suma forma parte del presupuesto nacional del gobierno central.
Se sabe que por constitución todo lo referente al Canal, sus cambios en las estructuras, ampliación, etc., debe someterse a una consulta nacional (referéndum).
Se sabe y son del dominio público los costos administrativos, el número de empleados, sus salarios, plan de reinversiones, etc., etc., del Canal de Panamá.
Sin embargo, hay muchas otras cosas que la ciudadanía desconoce por omisión o por un manejo deficiente de la información que debe suministrarse a la opinión pública.
No se sabe el destino que el gobierno le da a los fondos provenientes del Canal. Los mismos forman parte del Presupuesto del Estado y el pueblo no tiene conciencia de los beneficios que él recibe al pasar su operación a manos panameñas.
No sabe el panameño qué obras de beneficio social son hechas con los dineros provenientes de la operación del Canal. Contrariamente, en el sector privado, cualquier obra de cierta magnitud se le identifica con sus constructores y todos los que de una forma u otra intervienen para hacerla realidad, inclusive los bancos, que llevan a cabo su financiamiento, todos lo publicitan ampliamente.
No se sabe positivamente nada de la ampliación del Canal y sus futuros beneficios.
No se sabe, ni aproximadamente, su costo y mucho menos el financiamiento requerido para llevarlo a cabo y los beneficios que se pueden esperar de la obra.
No se sabe si habrá o no embalses y de haberlo - todo indica que son muy pocos- que áreas tendrían que ser inundadas.
1. El Canal es manejado por panameños muy profesionalmente, en especial por su director, Ing. Alberto Alemán, quienes con gran eficiencia le dan amplia seguridad a todas las naciones del mundo de que sus barcos puedan transitar por él en forma expedita, sin discriminaciones de ningún tipo.
2. La falta de información que se da a la ciudadanía sobre el costo, financiamiento y beneficios que justifican la ampliación de la capacidad del sistema actual de exclusas, ha provocado que un grupo poco numeroso, pero de innegable influencia en la vida nacional, especulen y aún alienten a protestas apresuradas.
3. Las autoridades del Canal por este secretismo se exponen a perder credibilidad al dilatar injustificadamente, en nuestro concepto, la información que parecieran tener desde hace meses atrás los responsables del proyecto.
4. No hay la menor duda de que a pesar de la excelente administración del Canal su operación, después de casi un siglo, necesita adaptarse a las nuevas exigencias de un mundo moderno tan cambiante como el que vivimos.
5. Es imprescindible que el Gobierno Nacional y la Autoridad del canal de Panamá establezcan una fórmula que le permita al pueblo panameño conocer y tener conciencia de los beneficios que recibe con la operación del Canal y no siga a ciegas en cuanto a lo que le da el Canal hoy en manos panameñas.

101 años de Panamá América

 
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