“Locos” y ciegos
Un viejo adagio expresa: “ no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Al parecer el Ejecutivo tratando de justificar su metida de pata, situaciones que para ellos parecen normales, aumenta el rechazo de la población al fondo y forma de la ahora ley 30 de 16 de junio de 2010, mejor conocida como “ley chorizo”.
La mejor explicación que han podido dar es simplemente porque “es lo mejor para los panameños”, aunque hayan reconocido que fue inconsulta ni informada, contradicción de juicios que inexorablemente llevan a concluir un razonamiento ilógico, propio de “locos”.
Pero al parecer, además de “locos” son ciegos, pues cómo pretenden decir que la marcha “no fue cuantiosa” si los que estuvimos presentes, para poder tener argumentos con que opinar, pudimos verificar la magnitud presencial de diversos grupos organizados y no organizados, aparte de los particulares que se unían, y algunos que coreaban y tocaban sartenes desde sus balcones y sitios de trabajo, repudiando, quiero ser objetivo, no al Presidente de la República pero si a las formas y contenidos que aplica para supuestamente gobernar, de espaldas al pueblo, por ensayo y error, con coerción y coacción mediática; tergiversando su principal concepto de campaña, el cambio.
Más de lo mismo y hasta peor, es lo que el panameño común, el que de verdad usa diariamente los zapatos del pueblo, percibe como tipo de gobierno, la decepción como especie de una vuelta a la razón después de la locura, va en crecimiento. A veces interpreto que apuestan esquizofrénicamente al desgaste de la resistencia civil o popular; ceguedad, sordera, mudez, de este Ejecutivo, junta de embarre mete pata, que definitivamente siguen construyendo a punto de lodo pisado mayores sentimientos de frustración en una población asediada por la falta de empleo, la pobreza y la inseguridad ciudadana.