Logros del 2005 y retos del 2006
EL AÑO QUE finaliza termina con logros positivos para el Gobierno Nacional. La nueva legislación del Seguro Social, la profundización del proceso de transparencia gubernamental, la renovación de la Corte Suprema de Justicia, reforzar el proceso de colocar a Panamá como destino turístico mundial, la puesta en su lugar a Cable & Wireless de parte del Ente Regulador y la renegociación del contrato con Panama Ports, son asuntos que el presidente Torrijos debería recordar a la población a fin de año.
Estoy convencido de que sin la crisis que causó la aprobación de la Ley 17, jamás se hubiese podido instalar mesa de diálogo alguna y lograr, una nueva legislación para algo tan vital para los panameños como lo es la seguridad social. Sin Ley 17 de por medio, con todas las críticas que su aprobación conllevó, ningún diálogo hubiese prosperado, porque todavía estaríamos discutiendo el primero de los artículos de una ley que nunca hubiese sido consensuada entre sectores, agendas e intereses tan disímiles como los que había. El hecho motivó la exitosa reactivación de los grupos sociales, cívicos y empresariales, lo cual es bueno como instrumento de presión para los gobernantes, sobre todo ante la inacción de una oposición que se debate en todo menos en lo que debiera: los problemas del país.
En el tema del Seguro Social, hay que reconocerlo, el Presidente se proyectó como un estadista.
Si bien no es perfecto aún, porque aún quedan pendientes áreas oscuras al escrutinio público como algunas de la Asamblea Nacional, se percibe mayor transparencia en los asuntos públicos. Este hecho favoreció a la cancelación de una licitación que, como la de los "duty free" del aeropuerto de Tocumen tenía nombre y apellido propio. Dentro de ese proceso de mejorar la percepción ciudadana estuvo la designación de la Comisión para escoger los nombramientos a nuevos magistrados, lo cual generó excelentes aspirantes a ocupar las dos vacantes a la Corte.
Cada vez más vemos el esfuerzo gubernamental y del sector privado que está generando una profundización de una actividad que tanto puede representar para el país como lo es el turismo. La preparación de personal calificado para esta actividad, si bien debe ser aumentada para afrontar los retos del futuro, vemos que ya está rindiendo sus frutos con la ayuda del INAFORP. Las mejoras en el Aeropuerto de Tocumen, así como un mejor servicio en Migración impulsado por su ex director Ramón Lima y su sucesor Ricardo Vargas hacen mejorar sustancialmente la imagen del país a la llegada de todo visitante.
En cuanto a la decisión del Ente Regulador de los Servicios Públicos de exigir a Cable & Wireless cumplir con la facturación de la telefonía en segundos y no en minutos incompletos, única empresa que lo hacía, si bien el asunto se dilucida en los tribunales, al final se demostrará a la ciudadanía que aún a los poderosos se les obliga a devolver a la población lo que se les cobró de más. En esa misma línea, se logró derogar los leoninos acuerdos de equiparación que la anterior administración había aprobado ilegalmente con Panama Ports, permitiéndole al Estado cobrar todos los millones que se le habían exonerado a dicha empresa.
Esos logros, quizás para algunos insuficientes, reflejan que la actuación de la actual administración durante el año 2005 deja algunos rastros muy positivos. En ese sentido, mencionaré dos retos, de los muchos que serán planteados, y que, como panameño, espero sean logrados en el 2006: la ampliación del Canal y la difusión masiva del idioma inglés a nivel nacional.
La discusión del futuro del Canal debe ser lo más abarcador posible para evitar que pequeños grupos levanten la intransigente bandera de que se quiere hipotecar al país y de que sólo las grandes empresas serán las beneficiadas con la majestuosa obra de ampliar nuestro Canal. Para ello, será necesario que desde ya se integren a tal discusión a todos los sectores sociales, políticos y económicos del país. La mesa del diálogo del Seguro Social refleja lo que se puede lograr cuando la gente se dispone a trabajar por Panamá.
La enseñanza masiva del inglés en todo el país, que se incluyó en el Plan de Gobierno de Patria Nueva, y que conjuntamente con el ex ministro de Educación Juan Bosco Bernal posteriormente cruzamos ideas concretas, puede ser la mejor herramienta para que los panameños puedan encontrar trabajo. El desarrollo turístico que se avecina, unido a las actividades marítimas que están próximas a iniciarse, así como el aumento de los "call centers", nos obligan a preparar muchísima gente en ese indispensable idioma. Para este proyecto, tal como se hizo en Chile para enfrentar el TLC con Estados Unidos, se puede encontrar mucha ayuda internacional, que de primera mano el presidente Torrijos podrá obtener en su próxima visita a ese país.
El año 2005, a pesar de lo que se diga, nos produjo buenos resultados, si bien muchos sacrificios, algunos como el desmesurado aumento del petróleo ajenos a la voluntad gubernamental. El año 2006 esperamos podamos soportar menos sacrificios, y podamos iniciar la cosecha de los frutos de las semillas que se han ido sembrando desde el 1 de septiembre de 2004.
Estoy convencido de que sin la crisis que causó la aprobación de la Ley 17, jamás se hubiese podido instalar mesa de diálogo alguna y lograr, una nueva legislación para algo tan vital para los panameños como lo es la seguridad social. Sin Ley 17 de por medio, con todas las críticas que su aprobación conllevó, ningún diálogo hubiese prosperado, porque todavía estaríamos discutiendo el primero de los artículos de una ley que nunca hubiese sido consensuada entre sectores, agendas e intereses tan disímiles como los que había. El hecho motivó la exitosa reactivación de los grupos sociales, cívicos y empresariales, lo cual es bueno como instrumento de presión para los gobernantes, sobre todo ante la inacción de una oposición que se debate en todo menos en lo que debiera: los problemas del país.
En el tema del Seguro Social, hay que reconocerlo, el Presidente se proyectó como un estadista.
Si bien no es perfecto aún, porque aún quedan pendientes áreas oscuras al escrutinio público como algunas de la Asamblea Nacional, se percibe mayor transparencia en los asuntos públicos. Este hecho favoreció a la cancelación de una licitación que, como la de los "duty free" del aeropuerto de Tocumen tenía nombre y apellido propio. Dentro de ese proceso de mejorar la percepción ciudadana estuvo la designación de la Comisión para escoger los nombramientos a nuevos magistrados, lo cual generó excelentes aspirantes a ocupar las dos vacantes a la Corte.
Cada vez más vemos el esfuerzo gubernamental y del sector privado que está generando una profundización de una actividad que tanto puede representar para el país como lo es el turismo. La preparación de personal calificado para esta actividad, si bien debe ser aumentada para afrontar los retos del futuro, vemos que ya está rindiendo sus frutos con la ayuda del INAFORP. Las mejoras en el Aeropuerto de Tocumen, así como un mejor servicio en Migración impulsado por su ex director Ramón Lima y su sucesor Ricardo Vargas hacen mejorar sustancialmente la imagen del país a la llegada de todo visitante.
En cuanto a la decisión del Ente Regulador de los Servicios Públicos de exigir a Cable & Wireless cumplir con la facturación de la telefonía en segundos y no en minutos incompletos, única empresa que lo hacía, si bien el asunto se dilucida en los tribunales, al final se demostrará a la ciudadanía que aún a los poderosos se les obliga a devolver a la población lo que se les cobró de más. En esa misma línea, se logró derogar los leoninos acuerdos de equiparación que la anterior administración había aprobado ilegalmente con Panama Ports, permitiéndole al Estado cobrar todos los millones que se le habían exonerado a dicha empresa.
Esos logros, quizás para algunos insuficientes, reflejan que la actuación de la actual administración durante el año 2005 deja algunos rastros muy positivos. En ese sentido, mencionaré dos retos, de los muchos que serán planteados, y que, como panameño, espero sean logrados en el 2006: la ampliación del Canal y la difusión masiva del idioma inglés a nivel nacional.
La discusión del futuro del Canal debe ser lo más abarcador posible para evitar que pequeños grupos levanten la intransigente bandera de que se quiere hipotecar al país y de que sólo las grandes empresas serán las beneficiadas con la majestuosa obra de ampliar nuestro Canal. Para ello, será necesario que desde ya se integren a tal discusión a todos los sectores sociales, políticos y económicos del país. La mesa del diálogo del Seguro Social refleja lo que se puede lograr cuando la gente se dispone a trabajar por Panamá.
La enseñanza masiva del inglés en todo el país, que se incluyó en el Plan de Gobierno de Patria Nueva, y que conjuntamente con el ex ministro de Educación Juan Bosco Bernal posteriormente cruzamos ideas concretas, puede ser la mejor herramienta para que los panameños puedan encontrar trabajo. El desarrollo turístico que se avecina, unido a las actividades marítimas que están próximas a iniciarse, así como el aumento de los "call centers", nos obligan a preparar muchísima gente en ese indispensable idioma. Para este proyecto, tal como se hizo en Chile para enfrentar el TLC con Estados Unidos, se puede encontrar mucha ayuda internacional, que de primera mano el presidente Torrijos podrá obtener en su próxima visita a ese país.
El año 2005, a pesar de lo que se diga, nos produjo buenos resultados, si bien muchos sacrificios, algunos como el desmesurado aumento del petróleo ajenos a la voluntad gubernamental. El año 2006 esperamos podamos soportar menos sacrificios, y podamos iniciar la cosecha de los frutos de las semillas que se han ido sembrando desde el 1 de septiembre de 2004.