Lola Montes 1818 – 1861
Esta fue una famosa bailarina española muy bien formada, bellísima y seductora en extremo. En una ocasión fue contratada para bailar en un teatro en Varsovia. El entonces virrey Paskevich estaba entre los espectadores. Deslumbrado y atraído por la hermosura y atractivo de la artista, en un intermedio que se hizo para brindarle descanso a la bailarina, se presentó a su camerino a saludarla. Tras presentarse y felicitarla; se puso a sus órdenes y le dijo que estaba dispuesto a satisfacerla en cualquier deseo si accedía a tenerlo como amigo, palabra que en este caso encubría una diferente y más íntima intención. Lola se negó rotundamente.
El virrey abandonó el lugar visiblemente enojado y ofendido. Al verlo, el director del teatro voló hacia Lola a decirle que aunque no sabía que había ocurrido entere ella y el virrey, le encarecía disculparse con él y complacerlo. Le dijo: -Acepte por lo que más quiera. Este hombre puede cuando una turba de alborotadores organizada velozmente por la policía que había entrado al teatro comenzó a patear y rechiflar. El director del teatro, aterrorizado corrió hacia Lola y le dijo. –la ruina. Esto será mi perdición.-
-Yo les hablaré.- -¡No! ¡ No! Será peor.-
Lola salió de nuevo a bailar y la turba la recibió otra vez con gritos y rechiflas. Avanzó entonces majestuosamente hasta las candilejas y dijo: -Distinguido público: Me silban por orden del virrey. ¿ Y saben por qué ? Porque me ha hecho proposiciones deshonestas y las he rechazado. -
La turba desapareció y continuó el espectáculo. Esa misma noche se refugió en el consulado francés y al día siguiente alcanzó ella la frontera.