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Los 50 años de la Zona Libre de Colón


Fundada por el presidente Enrique Jiménez el 17 de junio de 1948, la Zona Libre de Colón es de lejos la más grande empresa económica del país, con un volumen de operaciones económicas que supera en más de 20 veces al Canal de Panamá.
En efecto, mientras que la operación de la vía interoceánica produce ingresos por el orden de los 600 millones de balboas al año, la Zona Libre de Colón genera en concepto de operaciones de importación y exportación un monto superior a los 11 mil millones de balboas al año. Igual la generación de empleos: Mientras en el Canal laboran 9,300 trabajadores, el la Zona Franca prestan servicio 14,000 con tendencia a crecer a un ritmo superior al 8%.
Se trata nada menos de la mayor zona franca del mundo, superada únicamente por Hong Kong, con perspectivas de elevarse mucho más con el impulso del vertiginoso desarrollo portuario de Colón, la prevista modernización del ferrocarril transístmico, la construcción de la autopista PanamáColón, el proyectado aeropuerto de carga en Coco Solo y la operación de parques industriales como el de Fort Davis.
En Zona Libre operan más de 1,600 empresas en tan sólo 400 hectáreas. Su desarrollo no habría sido posible sin las particulares características del país. Hablamos del uso del dólar, del bilinguismo, de la variedad étnica que propicia una especie de xenofilia, de la tradición de servicio, hablamos también del propio Canal que le da inmediato acceso a dos mares, hablamos de situación geográfica, de un centro bancario y, sobre todo, de experiencia.
En efecto, la experiencia, los contactos y la confianza que genera, constituyen el principal activo de la Zona Libre de Colón. Y esos son elementos que no se improvisan. De allí que las posibilidades de que ella sea desplazada por otras zonas francas del continente, incluyendo la de Miami, San Diego, Los Angeles o cualquier otra, son más que remotas.
Y aun si tomamos en cuenta el actual proceso generalizado de desgravación arancelaria que busca convertir al continente en un solo mercado en el 2005, según lo acordado en la Cumbre Hemisférica de Miami en 1994, es posible augurar para la Zona Libre de Colón un papel estelar en dicho proceso, como instrumento facilitador de un comercio expedito y seguro.
Gracias a la visión estratégica de distintos gobiernos a partir de su fundación, hoy podemos afirmar con plena confianza que la Zona Libre de Colón tiene ya asegurado su futuro en un mundo globalizado e integrado. Y no seríamos exagerados si auguramos, pese a las fluctuaciones monetarias que afectan periódicamente a su clientela, que bien podría a la vuelta de unos lustros, ocupar su lugar solitaria en la cima del comercio mundial.

101 años de Panamá América

 
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