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Los accidentes de tránsito


Si usted tiene la desventura de verse involucrado en un accidente de tránsito, prepárese para sufrir un castigo aunque no haya tenido culpa alguna. Primero, además de lidiar con la sensación nada agradable de ver su automóvil en mal estado, deberá sentarse a esperar la llegada de un guardia que levante el informe sobre lo ocurrido. No es extraño que deba permanecer por espacio de varias horas en el lugar de los hechos, hacer una docena de llamadas telefónicas para reportar el accidente, y terminar rogándole a un amigo que convenza el policía más próximo para que utilice su radio con objeto de lograr la presencia de un agente del tránsito.
Después que ha conseguido pasar la primera etapa, comienza el segundo acto. Este mes los policías están emitiendo citaciones para junio, esto es dentro de seis meses, durante los cuales usted deberá esperar para obtener el derecho a ser juzgado. Mientras tanto, de acuerdo a las últimas disposiciones en la materia, el guardia le entregará una boleta de citación, seguramente mal escrita y con información incompleta, a cambio de su licencia de conducir que pasará a ser almacenada en alguna gaveta de algún escritorio durante todo este tiempo quien sabe dónde. Si viaja, no podrá alquilar un vehículo porque la boleta no es aceptada por ninguna agencia de automóviles seria; y si permanece en Panamá, deberá plastificarla pues de lo contrario el documento terminará ilegible en menos de treinta días.
Por último, ruegue que la contraparte se aparezca el día del juicio, pues de otra manera corre el riesgo de que la historia vuelva a comenzar. Además, ojalá que cuando tenga la fortuna de asistir al juicio no se hayan extraviado los documentos, porque si manejan los archivos con la misma eficiencia con la que levantan los informes o atienden los casos no sería raro encontrar que sus papeles terminaron en Cerro Patacón.
No parece que el famoso proceso de modernización que dicen se ha iniciado en las oficinas públicas haya representado ningún cambio para mejorar el Departamento de Tránsito. Más bien los hechos demuestran que estamos cada día peor, y que si continuamos por este rumbo llegará un día no lejano en el que mucha gente decidirá usar bicicletas para llegar a su destino, porque ni siquiera la alternativa de usar el transporte público resulta aceptable por las mismas razones de ineficiencia que manifiestan los funcionarios encargados de regularlo.


101 años de Panamá América

 
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