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Los antivalores de ella


En diciembre, le robo horas al sueño para sumergirme en mis archivos y releer las amarillentas páginas de los diarios que contienen las noticias divulgadas -mes por mes- del año que termina y que, indiscutiblemente, permiten formarse una idea del grado de desempeño de la administración gubernamental. Cada vez que hago este ejercicio, concluyo que al año que está por finalizar, supera al anterior en situaciones que estremecieron al país. No me equivoco, este 2002 le ganó a los años anteriores en incontables y vehementes demostraciones de desamor que la presidenta Moscoso y su administración le profesan al pueblo que juraron respetar. Para quienes aún vivían engañados o bien estaban confundidos con los principios democráticos que practica Moscoso, el 2002 obsequió las pruebas más contundentes de cómo piensa y actúa -de verdad-verdad- la mandataria sobre aspectos como el nepotismo, la corrupción, su ambición de poder, la democracia, la justicia y, muy especialmente, sobre sus verdaderos sentimientos hacia el pueblo que la distinguió seleccionándola como presidenta. Los hechos, sólo los hechos, confirman a lo largo del año, los firmes y bien arraigados antivalores que dominan el actuar de Moscoso y que, con magistral astucia, disfrazó durante su campaña política al punto que llegó a engañar no sólo a experimentados conocedores de la política criolla, sino que, con falacia traicionó la confianza de miles de votantes.
He aquí los antivalores que mes a mes desnudaron y confirmaron los sentimientos de desprecio y desamor de Moscoso y los integrantes de su gobierno, hacia el pueblo panameño:
Enero sirvió para confirmarnos que el antivalor democrático mejor arraigado en el actuar de Moscoso es su lesiva práctica de violar la separación de poderes. A Moscoso se le resbaló el escándalo que significó la politización de la Corte Suprema de Justicia con la compra de votos para ratificar a Spadafora y Cigarruista, ambos, rechazados por la opinión pública por los estrechos vínculos de intimidad que tienen con la mandataria. Febrero nos obsequió el inalterable rostro de Moscoso confirmándonos que otro de sus antivalores democráticos es su frecuente práctica de la demagogia. Con esa actitud típica del que es maestro en el uso de la misma, Moscoso declaró que estaría dispuesta a eliminar la partida secreta que maneja de casi 7 millones de dólares y que tanto le criticó a Pérez Balladares durante la campaña política. Sabemos que no la ha eliminado. Esta declaración la hizo frente al comentario hecho por la Comisión Presidencial Anticorrupción que sugería la eliminación de la misma (El Panamá América, primera plana 16/feb/02).
El cálido y luminoso mes de marzo sirvió para comprobar lo cómoda y bien que se siente la mandataria con la práctica del oscurantismo. La mejor prueba de cómo Moscoso no sólo aplaude sino que respalda con la fuerza de su poder, este antivalor la tuvimos cuando se conoció que su gobierno reglamentaría la Ley No. 6 del 22/enero sobre Transparencia (La Prensa, primera plana 6/mar/02). Con cinismo absoluto y burlándose de quienes confiaron en su palabra sobre la necesidad de combatir la corrupción, la presidenta no le importó que se conociera que para ella y su gobierno, la Ley de Transparencia había sido utilizada sólo para darse un gramo de oxígeno durante el sismo del mes de enero por la compra de votos para la ratificación de los magistrados Spadafora y Cigarruista.
En abril, sólo seis días después del domingo de resurrección, Moscoso nos reveló su verdadero sentir sobre el nepotismo al confesarnos que éste es uno de sus antivalores favoritos pues no lo considera un pecado. Atónitos y perplejos quedaron los integrantes de la Comisión Presidencial Anticorrupción cuando escucharon la posición firme y tajante de la mandataria quien sin titubeos y rigurosidad, aplica esta lesiva práctica antidemocrática (El Panamá América, primera plana, 8/abr/02).
Mayo fue patético para los pobres que confiaron a Moscoso su voto. El poco importa de la mandataria hacia el pueblo, que dijo honraría, quedó plasmado en aquella foto donde inclinada sonreía ante el Rey de España cuando asistía a la Cumbre Eurolatinoamericana en Madrid mientras que en Panamá se conocía sobre la equiparación de Panamá Ports y donde el gobierno arnulfista de Moscoso aceptaba que el Estado panameño perdiera 22.2 millones anuales (La Prensa, primera plana 29/mayo/02). Mientras la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica cuestionaba las prácticas de corrupción y nepotismo del gobierno, a través del legislador arnulfista,Francisco Ameglio, se conocía del antivalor democrático que atentaría contra los medios de comunicación, pues anunciaba que presentaría una ley para regular los medios. (El Panamá América, primera plana, 20/mayo/02). Junio nos recordó lo irritable que se pone Moscoso cuando se le piden cuentas sobre su rectitud y actuar sobre lo propio y correcto, sea ello en el campo personal o administrando nuestros bienes patrimoniales. Con tono ácido respondió que ella andaba con quien quisiera y evitó responder cuando se le cuestionó si llevó a España a su compadre, el magistrado Cigarruista y a su ex ministro Spadafora (El Panamá América, primera plana, 19/junio/02). Días después, El Panamá América informaba que durante la gestión de Moscoso se habían dictado 60 addendas o modificaciones a contratos públicos y contratos leyes ocasionando millonarias lesiones patrimoniales (El Panamá América, primera plana, 24/6/02). En julio confirmamos que el aprovechamiento forma parte de los antivalores que Moscoso aprueba y practica cuando se conoció que el Estado se quedó con cinco de los 13 autos Cadillac comprados para la X Cumbre Iberoamericana de mandatarios en noviembre de 2000 (La Prensa, 16/7/02). Agosto nos confirmó que la falta de transparencia en el actuar de Moscoso y sus allegados es una práctica que no los avergüenza en absoluto. Los durodólares de la directora administrativa de la casa presidencial, Dalvis Xiomara Sánchez ni estremecieron, ni le quitaron el sueño a la mandataria (La Prensa, 26/8/02). Con el cinismo que ha distinguido su gestión, Moscoso recupera la Asamblea Legislativa con los votos del PRD, sus dizque adversarios en campaña. Demostrando lo experta que es en el manejo de este antivalor, Moscoso cuestionaba a los medios por la mala imagen del gobierno (La Prensa, 2/sept/02). Otra prueba del cinismo fueron los miles de dólares en publicidad que anunciaban los logros de Moscoso en sus tres años de gobierno. El obispo de Colón Carlos Ma. Ariz, reaccionó como buen pastor, declarando que sólo parches a la pobreza y al hambre había sido la respuesta del gobierno actual (El Panamá América, 6/9/02). Octubre confirmó cuán buena es Moscoso en la práctica de la demagogia. Durante la campaña política prometió reformas constitucionales, sin embargo, ante la crisis del país y cuando este tema surgió este mes, los arnulfistas siguiendo el mandato de su presidenta, declararon que las mismas eran inoportunas (La Prensa, 30/10/02). Durante noviembre y diciembre Moscoso nos dio pruebas del placer que le produce el manejo de la conspiración, el rencor y el poder absoluto. Los pinchazos telefónicos, la eliminación de las elecciones primarias a lo interno de los partidos políticos para escoger a los candidatos, la aprobación de las reformas tributarias fueron sus mejores demostraciones. ¿Quiere más pruebas? Las hay...sólo falta espacio.
Este año permitió que el pueblo conociera lo que tal vez en la intimidad de la asesoría presidencial a Moscoso conocieron I. Roberto Eisenmann, Jr. y Mario Galindo. Ambos la abandonaron...tal vez porque se desencantaron de lo bien arraigados antivalores democráticos de ella.
(entrenos@sinfo.net)
No dejó pasar la oportunidad para pedir al pueblo panameño que se mantenga en oración. "Nosotros se lo agradecemos. Mañana (hoy) todo el mundo va a estar preparándose, cocinando, en el salón de belleza... pero también mañana (hoy) puede ser uno de los peores días de nuestras vidas. Va a ser un fin de año lamentable, de mucha angustia. Aquí todos somos hijos de alguien... les pedimos que nos acompañen en nuestros sentimientos con sus oraciones", dice con un dejo de tristeza y un hálito de esperanza.
La búsqueda de la aeronave HP-1016 se ha visto complicada por la falta de equipo técnico en la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC) y la actitud de algunos funcionarios de esta institución que no tienen la disposición ni los conocimientos para facilitar la operación, afirmó ayer el capitán Jaime Fábrega, presidente de la Asociación de Pilotos y Usuarios del Aeropuerto de Albrook.
Informó además que durante la operación de búsqueda, los funcionarios sólo contaban con un radio de comunicaciones que es propiedad de la Presidencia de la República, a pesar de que manejan información de que la DAC cuenta entre los equipos de su propiedad con varios teléfonos satelitales.
La idea de ellos no es usurpar las funciones de la DAC, sino la de colaborar con la búsqueda, ya que están conscientes de que se trata de vidas humanas y por eso la disposición a colaborar como empresas privadas.
Fábrega dijo que en los últimos días, algunos pilotos y otros técnicos particulares han recomendado a los funcionarios de la DAC buscar en determinada área, sin embargo, los funcionarios han respondido que se trata de zonas exclusivas de búsqueda usada por la Dirección Aeronáutica, como si tratara de una mesa en la que se prepara la cena de Año Nuevo y su respectiva repartición. Cuestionó además la falta de organización del equipo de Búsqueda y Rescate de la DAC, ya que no han podido coordinar una operación de manera adecuada.

101 años de Panamá América

 
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