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Los árboles no pueden votar 


El tema ambiental no se encuentra entre las principales prioridades de los candidatos presidenciales. Pese a que algunos lo contemplan en sus programas, no lo demuestran en sus discursos, o en sus intervenciones ante los medios y, mucho menos, está presente en la publicidad que emplean.

Así, los aspirantes renuncian a su papel de actuar responsablemente como líderes auténticos y modernos, capaces de conducir a la población hacia la toma de conciencia de la necesidad de salvar los bosques panameños. Pero como los árboles no votan, los candidatos los han dejado en el olvido. Lo incomprensible de esta postura radica en el hecho que los bosques y los árboles son vitales para mantener las principales fuentes de riqueza del país, como el Canal de Panamá. Cerca del 50% de los bosques de la cuenca canalera ha sido deforestado, pese a que es vital para mantener los 100 kilómetros de vía acuática libre de obstrucciones. De los árboles dependen también el suministro de energía eléctrica, la industria agrícola, la seguridad alimentaria y el costo de la canasta básica.

Panamá alberga la mayor diversidad de árboles del mundo, pero está siendo amenazada por problemas asociados al desarrollo urbano, a la explotación maderera, a la tala agrícola sin control y al asentamiento humano desordenado, asuntos todos que requieren la inmediata intervención de los que dirigen un país.

Para los ecologistas del Instituto Smithsoniano de Investigación Tropical de Panamá, los árboles panameños están en peligro de extinción, pues éstos no emigran. Es decir, no pueden desplazarse de su sitio como lo haría cualquier otra especie viva en caso de verse amenazada. Por eso, sin la intervención de los gobiernos podrían quedar condenados a desaparecer.

101 años de Panamá América

 
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