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Los asesores


El presidente de Panamá debe tener un conocimiento íntimo del alma nacional y del país geográfico y una probada capacidad intelectual.
Al alma nacional se llega a través de la convivencia con las mayorías humildes del pueblo desde la niñez. Con lo que es haber vivido una junta de embarra, una hierra ("jierra"), una junta de "zocuelo", o tumbar monte en común aunque haya sido antiecológico- sin sueldo, con carne asada, "mai", arroz y guarapo de caña como compensación única, pero con ánimo de fiesta y entrañable, jocunda solidaridad humana.
No se requiere ningún doctorado de Harvard, ni PHD de Oxford, Princeton o Berkeley para manejar un país. Un buen bachillerato y unos años de College o universitarios pueden bastar como capacitación intelectual para entender y poder ejercer el arte de gobernar.
Pericles en Grecia y Luis XIV en Francia dieron su nombre a luminosos siglos. Ambos se rodearon de eminentes colaboradores. Las artes, las letras, la industria, el comercio florecieron en sus reinados. Un Colbert enderezó la economía y las finanzas del último reino; un Marqués de Louvois reorganizó los ejércitos. Lo que no quiere decir que ahora, en Panamá, haya que crear un ejército, aunque sí reorganizar una policía que haga respetar los bienes particulares y públicos; que impida el saqueo y canibalización infame de escuelas durante las vacaciones.
¿Por qué no puede una digna dama que reúne las capacitaciones suficientes, experiencia inigualable y conocimiento osmótico, entrañable del alma nacional, arribar al poder y contar con eminentes asesores? ¿Qué tal es un Dr. Mario Galindo, constitucionalista y catedrático de lujo; un Bolívar Pariente y un Juan Jované para enrumbar la economía; ingenieros como Víctor Juliao, un César Kiamco y un Alberto Alemán Zubieta, de la más insustituible experiencia; arquitectos de garra como Alvaro González Clare, Ricardo Riba y los Ricardo J. Bermúdez, dos generaciones? Como necesarios ecólogos y biólogos a los doctores Stanley Heckadon Moreno e Ira Rubinoff. ¿Qué decir del polifacético Dr. César Pereira Burgos para redimir nuestro maltrecho agro, economía pecuaria o enderezar y modernizar, cuando estuviere en pie, la educación?
Aunque en las listas o listados se quede siempre corto, como en adivinar el número de las franjas zebrinas, no podemos pecar por olvido si no reclutamos a un Guillermo Sánchez Borbón para un reverente Ministerio de Cultura. ¿No queremos un seguro seguro? Llamar a la acción al profesor Alberto Quirós Guardia y a I. Roberto Eisenmann Jr. para apuntalar la Caja, crear el Banco de los Asegurados y no para los barones banqueros o las financieras regalonas de jubilado. Y ya que tendremos todo seguro, menos la salud, yo aconsejaría para los jóvenes doctores Bernardino González Ruiz, ex presidente de la República y Jorge García Arosemena encabezaran una junta de galenos, nombrada con su aprobación, para desfacer entuertos en el Seguro Social, el Hospital Santo Tomás o en los nuevos santos hospitalarios, y que en vez de medicinas generales nos brindaran unas modestas tenientes.
¿Qué presidente puede gobernar solo, sin asesores? ¿No lo son los ministros, los directores de las entidades autónomas, si acaso queda alguna, las empresas o institutos para realizar estudios de viabilidad, las comisiones tripartitas? También habrá legisladores que decidan ante el altar de la patria y no solamente aprueben "dicktats" o consignas de partidos.
Pero la patria debe creer en sus gobernantes y ya tiene hecha su elección. ¡La mujer panameña sí puede!

101 años de Panamá América

 
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