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Los aspirantes (I)


Los candidatos que aspiran a la presidencia -- los "aspirantes de siempre" - están amarrándose los guantes y saltando al cuadrilátero para las que se vislumbran como unas interesantes elecciones en el 2004. Como dice el controversial árbitro Mills Lane al inicio de cada pelea de boxeo, "¡Let´s get it on!"
Dos temas se impondrán durante las próximas elecciones presidenciales: la corrupción y la economía. Dos partidos, representados por dos candidatos, pelearán para que el ganador sea coronado como el próximo presidente de Panamá. El candidato de los arnulfistas tendrá que medir sus fortalezas y debilidades contra el candidato del PRD. Vigile el jab de la "pobre economía" que el PRD le dará a los arnulfistas, quienes responderán con el gancho de "tus privatizaciones son las que ocasionaron la pobre economía".
Ambos candidatos se enredarán en las cuerdas sobre asuntos como los magistrados, Panama Ports Company y el CEMIS. Ninguno de los partidos podrá conectar una derecha sólida de "corrupción" sobre su adversario. El combate será civilizado hasta el octavo asalto, cuando se quitarán los guantes y comenzará la vendetta al estilo siciliano.
Ambos candidatos desencadenarán acusaciones personales difamatorias y por lo tanto se conectarán simultáneamente un golpe mortal a la cabeza falleciendo en el cuadrilátero. Esta tragedia griega puede permitir la irrupción de un tercer candidato, que puede ser democráticamente elegido como presidente de nuestro país. La política, como siempre, no funcionará durante las próximas elecciones. Los aspirantes de siempre se darán palo entre ellos, pero el público verá con incredulidad el simulado combate político.
Lo que los aspirantes de siempre no comprenden es que ya no se trata de los temas que ellos representan sino de la sobrevivencia de un sistema democrático. Nos hemos apartado de la esencia de la democracia - la participación de las personas - y hemos transitado hacia un estado burocrático infectado. Todas las instituciones esenciales - desde los tribunales hasta la policía - están bajo un análisis minucioso. Como lo advirtió Aristóteles: "La democracia existe cuando los indigentes, y no la gente adinerada, son los que mandan".
Nuestros tribunales, policía, educación, seguridad social, todos son pilares de una sociedad que se ha deteriorado con los años. Sólo vea la portada de cualquier periódico, en cualquier día, y encontrará un artículo sobre corrupción, investigaciones o asesinato. Actualmente, existen muchos casos que se pueden citar, es imposible mencionarlos todos: la PTJ, la licitación del IDAAN, Panama Ports, el caso Afú - estos son sólo unos cuantos.
Los panameños ya no confían en el sistema, y ninguno de los aspirantes de siempre está ayudando a evitar esto. Dejemos que los aspirantes de siempre hablen acerca de salvar el Seguro Social; ¡sé que mi dinero ya no estará ahí cuando mi generación se jubile! Dejemos que los aspirantes de siempre hablen acerca de la educación, ¿cómo pueden estudiar los niños si están armados en las calles? Dejemos que hablen tonterías acerca de salvar la economía, cuando abogan por subir impuestos para financiar una burocracia inflada.
Un candidato alternativo no necesita ser un santo, nadie tiene el techo de cristal. Pero él o ella debe ser alguien que la gente escuche y respete. Estamos perdiendo el control sobre nuestro sistema democrático y ninguna cadena humana en la Avenida Balboa o marcha hasta la Plaza 5 de Mayo cambiará o salvará el sistema.
Al tiempo que comienza el folklore electoral, debemos oír lo que dijo un filosofo: "En una democracia, el individuo no sólo disfruta del poder final sino que también tiene la responsabilidad final". Necesitamos un líder, no sólo un aspirante, que traiga de nuevo la justicia, la decencia y la democracia a nuestro sistema.

101 años de Panamá América

 
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