Los bananeros enfrentamos la crisis
La reactivación económica, tantas veces anunciada y ensayada, no será una realidad si continuamos por el camino de la confrontación y no nos sentamos a negociar, a dialogar y buscar un camino común para estabilizar y desarrollar la provincia de Chiriquí.
Se requiere de un proyecto, de una acción concertada, de una nueva manera de ver el progreso, el desarrollo y la propia economía, explorando nuevas posibilidades a través de la tendencia del comercio internacional.
Es cierto que estamos en crisis y no sólo nosotros, sino el mundo. Pero no lo es menos, que en estas situaciones las oportunidades también son propicias, y en Panamá no podemos seguir abandonando a su suerte a las provincias.
Durante 40 años nos hemos dedicado a la producción bananera, los productores independientes, nacional, asociados, y no cabe duda alguna, que Chiriquí como Bocas del Toro y Panamá, tenemos una profunda vocación para el cultivo de esta fruta, que lo hacemos bien porque conocemos de esta agroindustria y contamos con suelos privilegiados.
Por décadas, el banano ha sido un pilar en la economía chiricana, de Bocas y Panamá. Las cifras son elocuentes y hablan por sí solas. Hace unos pocos años, la actividad bananera llegó a representar un 50 por ciento del Producto Bruto Agrícola y un 3.3 por ciento, del Producto Interno Bruto Nacional. Cifras de impacto si sumamos los más de 17 mil empleos directos y más de 60 mil indirectos.
Algunos, ingenuamente, sostienen que eso es cosa del pasado, y que la prosperidad se esfumó. Poco conocen de la determinación de los chiricanos y del potencial de esta industria, quienes sostienen semejante opinión. Esta es una actividad económica irremplazable.
Por eso, hoy apelo a los trabajadores, empresarios, a la comunidad chiricana, al gobierno y Estado panameño, a retomar la senda bananera, que es uno de los puntales de nuestra economía y sello del comercio internacional istmeño.
El conflicto entre el SITRACHILCO y PAFCO, la empresa filial de Chiquita Brands Inc., debe cesar cuanto antes para otorgarle calma a la zona bananera y reiniciar de inmediato una etapa de cooperación fructífera que enrrumbe nuestra otrora dinámica industria bananera por los mercados internacionales.
En tiempos de crisis, sólo cabe la cooperación, el trabajo armónico, la solidaridad, la búsqueda de un camino común, pragmático, realista que nos conducirá al éxito de esta compleja operación.
El Estado deber seguir trabajando armónicamente con los productores y ABAP, nuestra entidad gremial, para diseñar una política bananera nacional y fijar un precio de salida a la fruta exportada por los nacionales. Aprovechemos la historia, el conocimiento que tenemos de los mercados, la calidad de nuestra mano de obra, fruta, y comencemos con la transformación del cultivo, como ya hemos propuesto y estamos planificando.
La actividad bananera es una empresa, una fábrica, una agroindustria y requiere de mano de obra intensiva, insumos caros y de una administración estratégica. Lo medios de comunicación tiene un papel determinante en la conciencia pública de una nación, para divulgar la verdad, con conocimiento y promover el desarrollo, como también las buenas noticias.
No es fácil competir en condiciones climáticas adversas, como lo estamos haciendo hoy y con variables externas que no manejamos. Sólo con el apoyo, la cooperación, los préstamos blandos y una necesaria refinanciación de nuestros negocios bananeros, por parte del Estado, además de un nuevo ímpetu empresarial, que tome muy en consideración costos y administración, podremos enfrentar esta crisis compleja y de muchas cabezas.
Estamos bajo el fuego de un dragón y para ello es necesario ponernos de acuerdo, mantenernos bajo comunicación, hacer la política bananera y que el organismo técnico del Estado nos proporcione información y esté al lado del productor de manera permanente y sistemática. Esta es una actividad de 24 horas y más al día.
Se requiere de un proyecto, de una acción concertada, de una nueva manera de ver el progreso, el desarrollo y la propia economía, explorando nuevas posibilidades a través de la tendencia del comercio internacional.
Es cierto que estamos en crisis y no sólo nosotros, sino el mundo. Pero no lo es menos, que en estas situaciones las oportunidades también son propicias, y en Panamá no podemos seguir abandonando a su suerte a las provincias.
Durante 40 años nos hemos dedicado a la producción bananera, los productores independientes, nacional, asociados, y no cabe duda alguna, que Chiriquí como Bocas del Toro y Panamá, tenemos una profunda vocación para el cultivo de esta fruta, que lo hacemos bien porque conocemos de esta agroindustria y contamos con suelos privilegiados.
Por décadas, el banano ha sido un pilar en la economía chiricana, de Bocas y Panamá. Las cifras son elocuentes y hablan por sí solas. Hace unos pocos años, la actividad bananera llegó a representar un 50 por ciento del Producto Bruto Agrícola y un 3.3 por ciento, del Producto Interno Bruto Nacional. Cifras de impacto si sumamos los más de 17 mil empleos directos y más de 60 mil indirectos.
Algunos, ingenuamente, sostienen que eso es cosa del pasado, y que la prosperidad se esfumó. Poco conocen de la determinación de los chiricanos y del potencial de esta industria, quienes sostienen semejante opinión. Esta es una actividad económica irremplazable.
Por eso, hoy apelo a los trabajadores, empresarios, a la comunidad chiricana, al gobierno y Estado panameño, a retomar la senda bananera, que es uno de los puntales de nuestra economía y sello del comercio internacional istmeño.
El conflicto entre el SITRACHILCO y PAFCO, la empresa filial de Chiquita Brands Inc., debe cesar cuanto antes para otorgarle calma a la zona bananera y reiniciar de inmediato una etapa de cooperación fructífera que enrrumbe nuestra otrora dinámica industria bananera por los mercados internacionales.
En tiempos de crisis, sólo cabe la cooperación, el trabajo armónico, la solidaridad, la búsqueda de un camino común, pragmático, realista que nos conducirá al éxito de esta compleja operación.
El Estado deber seguir trabajando armónicamente con los productores y ABAP, nuestra entidad gremial, para diseñar una política bananera nacional y fijar un precio de salida a la fruta exportada por los nacionales. Aprovechemos la historia, el conocimiento que tenemos de los mercados, la calidad de nuestra mano de obra, fruta, y comencemos con la transformación del cultivo, como ya hemos propuesto y estamos planificando.
La actividad bananera es una empresa, una fábrica, una agroindustria y requiere de mano de obra intensiva, insumos caros y de una administración estratégica. Lo medios de comunicación tiene un papel determinante en la conciencia pública de una nación, para divulgar la verdad, con conocimiento y promover el desarrollo, como también las buenas noticias.
No es fácil competir en condiciones climáticas adversas, como lo estamos haciendo hoy y con variables externas que no manejamos. Sólo con el apoyo, la cooperación, los préstamos blandos y una necesaria refinanciación de nuestros negocios bananeros, por parte del Estado, además de un nuevo ímpetu empresarial, que tome muy en consideración costos y administración, podremos enfrentar esta crisis compleja y de muchas cabezas.
Estamos bajo el fuego de un dragón y para ello es necesario ponernos de acuerdo, mantenernos bajo comunicación, hacer la política bananera y que el organismo técnico del Estado nos proporcione información y esté al lado del productor de manera permanente y sistemática. Esta es una actividad de 24 horas y más al día.