Los cabildos y la ciudad
Lo tengo decidido, lo he venido pregonando durante toda mi vida y en este caso no va a ser la excepción a la regla. Mi plan de gobierno y ejecución dentro de la Alcaldía de Panamá tendrá, con los cabildos abiertos, un mecanismo efectivo para la participación ciudadana en la discusión responsable y en la solución de los problemas.
Así es, dentro de todos y cada uno de los 21 corregimientos que integran el Distrito Capital, los ciudadanos tendrán la posibilidad de expresar sus opiniones para debatir sobre los problemas, preguntar directamente y sin tapujos a los representantes y en mi caso al Alcalde para todos, sobre los temas que ocupan al Distrito de Panamá.
El cabildo abierto, como señala Vladimiro Naranjo Mesa en su libro "Teoría Constitucional e Instituciones Políticas", es "una institución cuyo origen se remonta a la época colonial, que consiste en que se le da al pueblo la oportunidad de participar, generalmente a nivel local, municipal o distrital, en la discusión de un proyecto de acuerdo". Añadiría yo que el cabildo abierto es la herramienta que abre la senda de la participación ciudadana, "la antesala de cualquier tipo de progreso político y puerta única para construir la democracia de los ciudadanos", como bien apunta Francisco Rubilaes.
Durante estos meses, he recorrido diversas comunidades llevando mi programa de radio Alternativa a las comunidades. El propósito: "Darle voz a los que no tienen voz", escuchar de viva voz los problemas de la gente y ver cómo personas humildes abren la puerta de sus hogares para simplemente denunciar lo que está mal y clamar por una respuesta, es algo que me llena de dignidad y energía para continuar en este camino.
Recientemente, en la comunidad de Guarumalito de Chilibre, los residentes señalaban que a pesar de estar cerca de los lagos y de la represa Madden, así como de la potabilizadora, ellos, en más de 30 años, no cuentan con agua diaria. De igual forma ha sido en comunidades como Monte Rico, Cabuyita, Villa Marta, Altos de Tocumén III, Buenos Aires de Chilibre, todos con nombres fantásticos, que invitan a pensar que son comunidades con todos los servicios. Lastimosamente, la realidad no es así y hay que actuar.
En estos "cabildos" la gente ha dialogado en búsqueda de soluciones y me ha brindado su respaldo. Para ellos mi eterno agradecimiento y el compromiso de solucionar con ellos, problemas que reflejan la desidia y la apatía de las autoridades locales por los problemas del prójimo.
Finalmente, durante cada programa en un ambiente alegre, regalamos escobas a los presentes. Sí, mi símbolo es una escoba, para barrer lo malo y también para traer lo bueno, que tanta falta hace en nuestra ciudad capital.