Los cambios en el área de Salud
Algo que ha quedado claro del infausto envenenamiento de pacientes en la Caja de Seguro Social, es que varios funcionarios no hicieron el trabajo para el cual se les paga. La Ley 1 de 10 de enero de 2001 estableció, sin dejar lugar a dudas, las competencias y obligaciones de las autoridades, y estableció los roles que debían cumplir las respectivas dependencias. El más elemental análisis demuestra que, ni más ni menos, ciertos funcionarios no cumplieron con la labor de farmacovigilancia que dicha exherta legal impone como obligación ineludible a la Autoridad de Salud.
Ante esta situación se impone la pregunta, ¿Por qué a estas alturas no se ha procedido con las sanciones administrativas que le competen al poder Ejecutivo? Cuando se les ha hecho esta pregunta a conspicuos personeros, responden que es el Ministerio Público el que debe determinar las responsabilidades, y solicitar la sanción legal que la falta amerite. ¡Embustes! Se nota que algún tipo de compromiso político, o algo muy parecido, detiene la mano de quienes tienen que tomar la decisión.
Está más que demostrado que no se cumplió la ley cuando se obviaron los controles, tanto el previo y como el posterior, y nunca se hicieron la pruebas técnicas que podrían haber evitado semejante tragedia.
Hoy se anuncian los nuevos rumbos en el sistema de Salud. La comunidad espera que sean profundos y tengan como centro a la persona humana, y no las estimaciones económicas, políticas o gremiales.
También se está a la expectativa de que dichas reformas no se conviertan en una cortina de humo que sirva para eximir de responsabilidad a quienes incumplieron su deber de vigilancia y control de calidad de los medicamentos.
¡Ojalá esta vez el gobierno sea serio!
Ante esta situación se impone la pregunta, ¿Por qué a estas alturas no se ha procedido con las sanciones administrativas que le competen al poder Ejecutivo? Cuando se les ha hecho esta pregunta a conspicuos personeros, responden que es el Ministerio Público el que debe determinar las responsabilidades, y solicitar la sanción legal que la falta amerite. ¡Embustes! Se nota que algún tipo de compromiso político, o algo muy parecido, detiene la mano de quienes tienen que tomar la decisión.
Está más que demostrado que no se cumplió la ley cuando se obviaron los controles, tanto el previo y como el posterior, y nunca se hicieron la pruebas técnicas que podrían haber evitado semejante tragedia.
Hoy se anuncian los nuevos rumbos en el sistema de Salud. La comunidad espera que sean profundos y tengan como centro a la persona humana, y no las estimaciones económicas, políticas o gremiales.
También se está a la expectativa de que dichas reformas no se conviertan en una cortina de humo que sirva para eximir de responsabilidad a quienes incumplieron su deber de vigilancia y control de calidad de los medicamentos.
¡Ojalá esta vez el gobierno sea serio!