Los candidatos a la Alcaldía
Votar es el acto supremo que distingue al hombre de la bestia. Entre éstas, el jefe se impone por la fuerza, entre nosotros por los méritos.
Los méritos, sin embargo, son lo que los electores queramos que sean. Unos, por ejemplo, darán méritos a quienes más gastan en la campaña; otros, a quienes más dinero tengan, o a quienes más mientan con tal de que sus mentiras nos parezcan bonitas; o a quienes sean de determinado partido, aunque se relacionen con el bajo mundo; o a quienes por razones temporales se desentiendan de la identidad del grupo del que son parte.
Por supuesto que entre nuestros más de 10,000 candidatos a diferentes puestos de elección, tenemos toda clase de especímenes, pero también tenemos hombres y mujeres que plenamente revelan su condición superior a las de otros.
Bueno sería que el Tribunal Electoral nos hubiera hecho publicaciones de todos los candidatos por circunscripción y tipo de elección. Queda la tarea para el futuro, pues si no es por la parafernalia de la publicidad o la iniciativa de la investigación propia, no nos enteramos de las opciones que tenemos y mucho menos de los méritos de los candidatos.
No tengo idea, por ejemplo, a estas alturas, qué alternativas tengo para diputados en mi circuito. Sólo conozco unas pocas, las que más han gastado en publicidad y quizás no tienen tantos méritos. De alguna manera el Tribunal Electoral debiera difundir un perfil, así sea breve, de cada candidato o que alguna organización cívica no partidista llene este vacío, y no me refiero a los bienes que tengan o no tengan los candidatos, sino a las cualidades que los adornan y fallas que revelen sus antecedentes privados y públicos, cada quien calibrará en su propia apreciación quiénes son o no aptos para el cargo de que se trate.
Para la elección de alcalde de mi distrito, las cosas están mal. Un candidato nos ha mentido abiertamente a todos los ciudadanos de Panamá; otro ha admitido, sin volver a renunciar, que tomó una nacionalidad distinta de la nuestra, lo que de acuerdo con la ley, lo privaría de la ciudadanía a no ser por una doctrina también obsoleta. Ambos tienen procesos judiciales pendientes, uno en el área penal, además de las mentiras; otro en el área electoral, además de la inconsistencia.
Aparte de lo anterior, preveo una situación de ingobernabilidad e inestabilidad municipal por imputaciones de ilegitimidad en caso de que gane cualquiera de estos dos.
Un tercer candidato no ha mentido, no tiene identidad con ningún partido político, expuso su vida en la lucha contra el noriegato y aún exiliado y con los problemas que pasó, no renunció a nuestra nacionalidad ni a su identidad de panameño demostrando lealtad a sus raíces y a sus convicciones; tiene mejor formación política y experiencias ciudadanas que los otros y no ha tenido la oportunidad de servir como ha querido desde hace más de 40 años. Lo conozco y sé que servirá bien el cargo. Ahí estará mi voto.