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Los candidatos y la economía


Con el desenvolvimiento de la campaña electoral los candidatos a la Presidencia de la República ya iniciaron las presentaciones de sus programas de gobierno. Esta vez han preferido inicialmente la modalidad de visitar los gremios uno a uno evadiendo el debate que enfrenta las ideas, pero permitiendo conocer en más detalle su pensamiento individual frente a los importantes temas de actualidad.
Dentro de esta agenda de asuntos que la ciudadanía está interesada en conocer ocupa un lugar preferente el relacionado a la política económica por la importancia que el mismo tiene en el logro del bienestar para toda la población. Sin duda alguna los problemas vinculados a la generación y distribución de la riqueza cada vez adquieren mayor relevancia por cuanto de su adecuado balance dependerá en buena medida el justo desarrollo hacia una sociedad mejor.
Lamentablemente la ausencia de una plataforma ideológica dentro de los partidos y el caudillismo que aún predomina en nuestra política hace que sea tan importante la declaración del candidato sobre cómo percibe la solución del problema económico. Curiosamente bajo el liderazgo del mismo partido político en Panamá hemos pasado de una visión estatista de la economía caracterizada por la intervención del gobierno en el sector privado, a una neoliberal caracterizada por la incursión del sector privado dentro del área pública.
Todavía está fresco en nuestra memoria el recuerdo del período en donde el Estado competía con la empresa privada en la producción de azúcar, y ya se propone que la empresa privada intervenga en la distribución del agua potable disputándole al gobierno un área que antes se consideraba como parte de su responsabilidad directa.
En materia económica tal parece que no somos capaces de adoptar posiciones sensatas. O estamos al lado de la intervención del Estado a través de la fijación de precios, nacionalización de empresas y cierre de fronteras a la importación, supeditando lo económico a lo político al estilo socialista; o nos colocamos en el extremo opuesto, privatizando todo, eliminando los aranceles y desprotegiendo al obrero y al agricultor, supeditando lo político a lo económico al estilo individualista.
Ojalá que los candidatos aprovechen este período para definir claramente sus posiciones dentro de esta abanico de ofertas económicas, y que al hacerlo tengan en cuenta que tanto la socialización a ultranza como la privatización a ultranza son extremos que solamente han traído más problemas que soluciones en aquellas sociedades que se han aventurado a implementarlas.


101 años de Panamá América

 
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