Los carnavales y el turismo
Bien lo ha dicho el director del IPAT: tal como están organizados los carnavales en la ciudad de Panamá, no tendremos una afluencia de turistas extranjeros para compartir la fiesta.
Nadie ha buscado organizarse realmente con miras a lograr esos resultados. No recibiremos una inyección de divisas extranjeras con motivo de las fiestas del Dios Momo por una simple razón: los carnavales siempre han sido fiestas de los panameños para los panameños.
Nada nuevo hay en esto. El hecho de que, tras año y medio de una nueva gestión de gobierno, no se haya logrado hacer un cambio de orientación en los carnavales capitalinos apunta a una de por lo menos dos posibilidades: o no se quiere, o no se sabe cómo hacerlo. No saber cómo hacer el cambio es sinónimo de no poder hacerlo. Queda la interrogante lanzada por la misma intervención de Rubén Blades, ¿haremos algo distinto el próximo año? ¿O estamos resignados a que los carnavales capitalinos sean para los panameños que no quieren o no pueden irse al interior del país? Antes de un año tendremos la respuesta a esta pregunta. Entretanto, la policía nacional debe organizarse de modo especialísimo para lo que viene, también los bomberos, SINAPROC, los centros de salud, los servicios de urgencia, etcétera. Es casi como si una guerra se aproximara. Le llamamos turismo interno, con su sobresaturación propagandística sobre lugares de baile, expendio de alcohol, ¡ah! y muy importante, medidas de prevención para evitar el contagio de enfermedades sexualmente transmisibles.
Por su parte, una fuente antidrogas informó que el decomiso de más de mil kilos de cocaína está ligado al narcotraficante colombiano Eriberto Jaramillo Jaramillo, quien resultó muerto durante un allanamiento policial en el sector residencial de El Bosque de la ciudad capital.
Durante ocho meses, la organización criminal hizo más de 10 desembarques de la droga de aproximadamente 1.5 toneladas cada uno, dijo el fiscal de Drogas, Patricio Candanedo.
Las autoridades antidrogas investigan a los hijos de un narcotraficante panameño, vinculados a actividades ilícitas en Perú, Colombia, Ecuador y México.
Nadie ha buscado organizarse realmente con miras a lograr esos resultados. No recibiremos una inyección de divisas extranjeras con motivo de las fiestas del Dios Momo por una simple razón: los carnavales siempre han sido fiestas de los panameños para los panameños.
Nada nuevo hay en esto. El hecho de que, tras año y medio de una nueva gestión de gobierno, no se haya logrado hacer un cambio de orientación en los carnavales capitalinos apunta a una de por lo menos dos posibilidades: o no se quiere, o no se sabe cómo hacerlo. No saber cómo hacer el cambio es sinónimo de no poder hacerlo. Queda la interrogante lanzada por la misma intervención de Rubén Blades, ¿haremos algo distinto el próximo año? ¿O estamos resignados a que los carnavales capitalinos sean para los panameños que no quieren o no pueden irse al interior del país? Antes de un año tendremos la respuesta a esta pregunta. Entretanto, la policía nacional debe organizarse de modo especialísimo para lo que viene, también los bomberos, SINAPROC, los centros de salud, los servicios de urgencia, etcétera. Es casi como si una guerra se aproximara. Le llamamos turismo interno, con su sobresaturación propagandística sobre lugares de baile, expendio de alcohol, ¡ah! y muy importante, medidas de prevención para evitar el contagio de enfermedades sexualmente transmisibles.
Por su parte, una fuente antidrogas informó que el decomiso de más de mil kilos de cocaína está ligado al narcotraficante colombiano Eriberto Jaramillo Jaramillo, quien resultó muerto durante un allanamiento policial en el sector residencial de El Bosque de la ciudad capital.
Durante ocho meses, la organización criminal hizo más de 10 desembarques de la droga de aproximadamente 1.5 toneladas cada uno, dijo el fiscal de Drogas, Patricio Candanedo.
Las autoridades antidrogas investigan a los hijos de un narcotraficante panameño, vinculados a actividades ilícitas en Perú, Colombia, Ecuador y México.
En lo que va del año, la PTJ, junto a la Fiscalía de Drogas, han decomisado unas tres toneladas de droga, lo que significa un incremento respecto a años anteriores.
Los "narcos" utilizan al país como puente hacia los mercados de consumo de drogas en Europa, Norteamérica, Asia y Oceanía.