Los cuatro millones del camino ecológico
Sugerimos que se transfiera la partida de cuatro millones de dólares del camino ecológico a la reparación de la Interamericana en el trecho comprendido entre Coronado y Penonomé. Para ello hay que considerar que, conforme a lo anunciado en diciembre pasado por el ministro de 0bras Públicas (MOP), Eduardo Quirós, los fondos estaban disponibles para construir el malhadado camino, por lo que concluimos que los dineros están allí ociosos aguardando a una decisión definitiva.
Tomamos asimismo en cuenta, que con buen juicio, el citado camino no será construido, lo que permitirá al MOP disponer de los fondos que tan sólo un mes atrás estaban prestos para la ejecución de la obra. La pregunta que surge es ¿por qué entre tantas urgencias, invertir ese dinero en la reparación de la Interamericana en el tramo citado?. En primer lugar, porque es justo lo que se necesita para emparchar los numerosos huecos que tiene, sobrando algo para reemplazar algunos tramos de losa fracturada. Obviamente, la suma no alcanza para reparar también la autopista Arraiján - La Chorrera y cuya magnitud de daños requieren de un esfuerzo mayor.
En segundo lugar, las reparaciones rinden réditos de sobra en la zona estratégica de mayor auge turístico ajenas a la ciudad capital. Hablamos de la franja costera ubicada entre Punta Barco y Río Hato que está teniendo un auge prodigioso con los magnos desarrollos urbanísticos y hoteleros de Vista Mar, Playa Blanca Resorts y Buenaventura. El grado de desarrollo y sofisticación de cada uno de esos proyectos nada tiene que envidiar a otros similares de otras latitudes como Cancún, Mazatlán, Puerto Plata, etc. Para el incrédulo que tenga alguna duda, basta para comprobarlo invertir tan sólo cuatro horas, de ir y venir entre la ciudad de Panamá y Río Hato, cuidándose -eso sí- de sortear los números cráteres que estropean lo que de otro modo sería un placentero paseo.
¡Eso es turismo! más que la propaganda para atraer visitantes cuando carecemos aun de la infraestructura para poder estar medianamente a la altura de las expectativas. Por eso es que en estos momentos, en que el sector privado marcha contra el reloj para atender cerca de 900 mil visitantes al año - cuatro veces más que hace sólo 10 años - básicamente con la misma infraestructura vial de antaño, el gobierno nacional debiera redoblar esfuerzos y ponerse también a la altura de tan favorables circunstancias. Después será tarde.
Tomamos asimismo en cuenta, que con buen juicio, el citado camino no será construido, lo que permitirá al MOP disponer de los fondos que tan sólo un mes atrás estaban prestos para la ejecución de la obra. La pregunta que surge es ¿por qué entre tantas urgencias, invertir ese dinero en la reparación de la Interamericana en el tramo citado?. En primer lugar, porque es justo lo que se necesita para emparchar los numerosos huecos que tiene, sobrando algo para reemplazar algunos tramos de losa fracturada. Obviamente, la suma no alcanza para reparar también la autopista Arraiján - La Chorrera y cuya magnitud de daños requieren de un esfuerzo mayor.
En segundo lugar, las reparaciones rinden réditos de sobra en la zona estratégica de mayor auge turístico ajenas a la ciudad capital. Hablamos de la franja costera ubicada entre Punta Barco y Río Hato que está teniendo un auge prodigioso con los magnos desarrollos urbanísticos y hoteleros de Vista Mar, Playa Blanca Resorts y Buenaventura. El grado de desarrollo y sofisticación de cada uno de esos proyectos nada tiene que envidiar a otros similares de otras latitudes como Cancún, Mazatlán, Puerto Plata, etc. Para el incrédulo que tenga alguna duda, basta para comprobarlo invertir tan sólo cuatro horas, de ir y venir entre la ciudad de Panamá y Río Hato, cuidándose -eso sí- de sortear los números cráteres que estropean lo que de otro modo sería un placentero paseo.
¡Eso es turismo! más que la propaganda para atraer visitantes cuando carecemos aun de la infraestructura para poder estar medianamente a la altura de las expectativas. Por eso es que en estos momentos, en que el sector privado marcha contra el reloj para atender cerca de 900 mil visitantes al año - cuatro veces más que hace sólo 10 años - básicamente con la misma infraestructura vial de antaño, el gobierno nacional debiera redoblar esfuerzos y ponerse también a la altura de tan favorables circunstancias. Después será tarde.