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Los debates televisivos


La importancia que se le quiere dar a los debates televisivos de los candidatos presidenciales raya en la paranoia y dista a mil años luz de que puedan aportar algo positivo a la óptica de la ciudadanía panameña.
No es verdad que las respuestas que conllevan las preguntas objeto del debate, aporten lo que el candidato en función de gobierno haría en un momento dado.
Es bien sabido que el debate televisivo es aprovechado más que nada para hablar bonito con poses artísticas y nada más.
La demagogia se apodera del debate porque el orador se dedica a decir lo que el público quiere escuchar y no la verdad, de allí que cualquier candidato que tenga dotes de orador, estará dispuesto a formar parte del teatro montado.
Cualquier gobernante que reciba el planteamiento de un problema de la comunidad, siempre someterá a estudio profundo y minucioso dicho problema para luego emitir una respuesta y nunca lo contrario.
En dichos debates televisivos se hacen precisamente todo lo contrario; se dan soluciones alegres que después borran de la mente para no recordarlas jamás. Son algo así como casetes de prueba que luego de terminada ésta se borran para una nueva utilización. Es importante que el pueblo panameño sepa la verdad en torno a dichos eventos del que evidentemente está detrás el que cree hablar más bonito, pero que es sin duda un gran demagogo.

101 años de Panamá América

 
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