Los decretos-leyes de seguridad (I)
En relación con los decretos leyes relativos a la seguridad que tantos comentarios han suscitado entre la ciudadanía, nos llama la atención que el gobierno no ha hecho público ningún documento que contenga una exposición de motivos sobre estos decretos. ¿Cuáles son sus antecedentes, cuál es su razón de ser, qué limitaciones tienen nuestras leyes actuales que justifican el cambio que estos decretos traerán en nuestro actual sistema de seguridad? Y, quizá el punto más importante, ¿cuánto costará su aplicación?
Analicemos en primer lugar la creación de un Servicio Nacional de Fronteras, o sea, la fuerza militar especial para el resguardo de ellas. ¿Qué justificación tiene esta fuerza militar? Es obvio que en nuestra frontera con Costa Rica no hay ni habrá ningún problema de seguridad que requiera el desplazamiento de una fuerza militar especial. Por tanto, es dable creer que el gobierno se ha enfocado en la frontera con Colombia, en la aislada y poco poblada provincia del Darién. Se habla del peligro que para nuestra soberanía y nuestra seguridad representan las incursiones de grupos irregulares colombianos, particularmente las guerrillas de la FARC. Sin embargo, en los 60 años de existencia de este grupo armado NO HA HABIDO INCIDENTE GRAVE ALGUNO, que haya afectado ni nuestra seguridad ni nuestra soberanía en esa parte de nuestro territorio de una gravedad que requiera un aparato militar de la magnitud del que se pretende estructurar ahora.
No es descabellado pensar que la creación de esta fuerza militar especial pudiera tener un resultado negativo, totalmente contrario al que se persigue. La guerrilla colombiana puede pensar que Panamá se ha incorporado al Plan Colombia y que nuestra nueva fuerza militar tiene como misión atacar a los grupos guerrilleros en el área limítrofe. Por supuesto que esta deducción podría acarrearnos los incidentes graves que no hemos tenido en los más de 60 años de existencia del conflicto colombiano. Y estos incidentes pudieran traer como resultado que nos viéramos involucrados en ese conflicto y con ello se irían raudos de nuestra ahora pacífico territorio los miles de turistas e inversionistas extranjeros que aquí llegan por la paz que entre nosotros encuentran, amén de otros efectos de igual o mayor gravedad para nuestra sociedad y Estado.
El otro aspecto a considerar es el costo de esta fuerza militar especial. El gobierno no ha mencionado para nada este punto. Una fuerza militar especial en un área sin buenos caminos se moviliza por aire, por los ríos o con equipos terrestres especiales. ¿Cuántos helicópteros necesitará nuestro ejército de frontera? ¿Cuántas lanchas especiales para la navegación en los ríos? ¿Qué tipo de equipo terrestre? Sabemos que los helicópteros no son baratos ni de comprar ni de mantener. Hace pocos días se hablaba de una inversión de 10 millones en la compra de uno (con dinero donado por Taiwán). ¿Y cuánto costarán los equipos terrestres especiales y las lanchas para la navegación en los ríos del Darién? No me atrevo a predecir costos, pero en vista de la falta de información del gobierno, podemos estar hablando de que la fuerza militar especial pudiera llegar a costarnos varios centenares de millones al año. No olvidemos que cuando se habla de seguridad, de defender la soberanía, no se ponen límites a los gastos y los controles no existen o se flexibilizan peligrosamente.
El otro componente importante de los decretos de Seguridad es la creación del Servicio Nacional Aeronaval. Es obvio que nuestra Fuerza Pública necesita de aviones, helicópteros y naves especiales para apoyar el orden público, proteger a nuestros ciudadanos y asistirlos en caso de desastres naturales, amén de cuidar nuestro mar territorial.
Lo que no debemos hacer es crear una infraestructura con el objeto de sellar nuestras costas en el Atlántico y el Pacífico con la excusa de evitar, tanto la incursión de los narcos colombianos que tienen a nuestro país convertido en depósito de la droga cuyo destino final es EE.UU. y Europa, como también por las supuestas amenazas terroristas al Canal.
(La segunda parte sigue mañana)