Los dilemas de la paz mundial
Corea del Norte, Irán, Irak y Oriente Medio son los grandes dilemas de seguridad que enfrenta la ONU para garantizar la paz mundial. Estos difíciles escenarios crean tensiones y dividen las opiniones de los 192 países que integran la Asamblea General de las Naciones Unidas, especialmente en el Consejo de Seguridad, y que por estos días se encuentra atascado en un rosario de votaciones para reemplazar al país miembro no-permanente que suceda a Argentina en dicho organismo, curul que se disputan Guatemala y Venezuela.
No obstante, esta falta de consenso revela la división de la ONU respecto a la peor amenaza que tienen que atender: el rearme atómico de Irán y Corea del Norte. Para la mayoría de los representantes de los gobiernos occidentales, especialmente los que integran el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las tensiones internacionales tienen dos epicentros claros que amenazan, como ningún otro problema, la paz mundial: el programa nuclear iraní y el ensayo atómico norcoreano del pasado 9 de octubre.
A la luz de la coyuntura mundial, el papel de la ONU es vital para enfrentar las amenazas que se derivan de esta nueva situación La tarea requerirá que este organismo emplee representantes con habilidad para obtener consensos, autonomía de "línea unilaterales" y muestren además capacidad para obtener resultados concretos en tiempos difíciles para la paz mundial.
Requisitos fundamentales para atender los problemas que se producen en dos escenarios geográficos completamente diferentes: Irán en el mundo árabe e islámico y tan ligado a los inacabables conflictos de Oriente Medio. Y, por otro lado, Corea del Norte, situado al norte del Paralelo 38 en la península coreana en Asia y con gigantes económicos como vecinos, algunos de ellos (Japón) abiertamente amenazados por el conflicto y aliado de Estados Unidos, pues se encuentra bajo la protección nuclear estadounidense desde los años 60.
Está claro que Irán y Corea del Norte no están jugando con fuego, sino con "programas" nucleares y "ensayos" atómicos. Hoy más que nunca, la ONU requiere de voceros más enérgicos, pero con dotes especiales en el arte de la persuasión y la negociación para sostener la amenazada paz.