Los dilemas del cambio constitucional
Hace algunos años, un maestro y politólogo bolivariano, quien en vida fue conocido por sus agudos análisis de coyunturas de su país natal y de Latinoamérica, teorizó sobre un concepto sobre la lucha social y de la dinámica social-popular y democrática que él denominó como el concepto de la predisponibilidad a la acción movilizadora de las masas. Se trata de uno que da cuenta de un estado situacional subjetivo de los grandes sectores populares y medios de la sociedad, cuyos niveles de conciencia no resultan suficientes para cambiar un entorno objetivo, sobre todo, económico y también de desgaste institucional que les afecta.
Evidentemente, el concepto de la predisponibilidad de la actuación popular viene a expresar una falta de correspondencia entre el aspecto subjetivo y objetivo de un momento dado del quehacer político, social y económico de la situación dominante.
Desde la perspectiva anterior, las crisis suelen contener un aspecto negativo y otro positivo expresando ambos un movimiento que en el método científico se conoce como la teoría del cambio, precedido por la acumulación de contradicciones cuantitativas que dan lugar a saltos de calidad en la forma que ha de conducirse las sociedades y sus clases sociales. Este marco teórico es el que nos permite sostener que en Panamá existe una realidad social donde el momento ético, emocional y organizacional aún cursa un proceso emergente; es decir, no existe los niveles de conciencia para aprender el curso de las contradicciones y en consecuencia, superarlas. Ya en otras ocasiones hemos señalado que los panameños, mientras no rompamos los esquemas de segmentación y de autoreferencias localizados en subsistemas que expresan intereses muy particulares; es decir, mientras sigamos manejando la crisis que corroe los cimientos del país en sentido figurado del pronombre singular personal del yo y no del plural nosotros, el concepto de los solidarios y colectivos como instrumento de la movilización para el cambio, seguiremos náufragos de la molecularización y estacamiento que nos impiden dar salto progresivo en la sociedad.
Lo anterior nos conduce a señalar que el tema del cambio constitucional si bien ocupa una posición importante en el debate nacional, existe una mayoría silenciosa en el Panamá de hoy que no interpreta esta reivindicación y que, atrincherada en una conducta de espectador, procura encontrar la práctica de un discurso de una reforma social dirigida a resolver problemas de su existencia. Ello no significa que las instituciones no tengan que ser remozadas, sino que tal como lo dijera el defensor del pueblo de España, de lo que se trata es de un cambio constitucional en el marco de reformas sociales.
Evidentemente, el concepto de la predisponibilidad de la actuación popular viene a expresar una falta de correspondencia entre el aspecto subjetivo y objetivo de un momento dado del quehacer político, social y económico de la situación dominante.
Desde la perspectiva anterior, las crisis suelen contener un aspecto negativo y otro positivo expresando ambos un movimiento que en el método científico se conoce como la teoría del cambio, precedido por la acumulación de contradicciones cuantitativas que dan lugar a saltos de calidad en la forma que ha de conducirse las sociedades y sus clases sociales. Este marco teórico es el que nos permite sostener que en Panamá existe una realidad social donde el momento ético, emocional y organizacional aún cursa un proceso emergente; es decir, no existe los niveles de conciencia para aprender el curso de las contradicciones y en consecuencia, superarlas. Ya en otras ocasiones hemos señalado que los panameños, mientras no rompamos los esquemas de segmentación y de autoreferencias localizados en subsistemas que expresan intereses muy particulares; es decir, mientras sigamos manejando la crisis que corroe los cimientos del país en sentido figurado del pronombre singular personal del yo y no del plural nosotros, el concepto de los solidarios y colectivos como instrumento de la movilización para el cambio, seguiremos náufragos de la molecularización y estacamiento que nos impiden dar salto progresivo en la sociedad.
Lo anterior nos conduce a señalar que el tema del cambio constitucional si bien ocupa una posición importante en el debate nacional, existe una mayoría silenciosa en el Panamá de hoy que no interpreta esta reivindicación y que, atrincherada en una conducta de espectador, procura encontrar la práctica de un discurso de una reforma social dirigida a resolver problemas de su existencia. Ello no significa que las instituciones no tengan que ser remozadas, sino que tal como lo dijera el defensor del pueblo de España, de lo que se trata es de un cambio constitucional en el marco de reformas sociales.