Los efectos del dragón asiático
Milton Friedman, uno de los padres putativos del neoliberalismo, ha hablado: son insignificantes las posibilidades de que se produzca una deflación como en la que en los años 30 arrastró al caos a la economía occidental.
La deflación es muy fácil de evitar, sólo hay que imprimir más dinero, ha dicho que es muy fácil de evitar, sólo hay que imprimir más dinero, ha dicho el guru del mercado libre, en una clara e inequívoca respuesta al muy preocupado Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal norteamericana, quien sostiene que la "deflación puede ser tan peligrosa como la inflación".
La deflación se hace patente cuando caen simultáneamente los precios de los bienes raíces, las acciones y otros activos. (La Bolsa de Nueva York tuvo su caída más grande desde 1987, cuando perdió 554 puntos, un 7.2 por ciento, llevando las pérdidas accionarias norteamericanas a un 25 por ciento).
Las sabias palabras del premio Nobel de economía, no despejarán la carga real de incertidumbre por la que atraviesa la economía latinoamericana, tras algunos calificar 1997 de brillante para la región.
Los efectos del dragón asiático, la tormenta de las bolsas, la gripe asiática o como quiera llamársele, que tiene sus costos para la economía mundial y que refleja cuán sensible y desencadenante resulta ser la globalización cuando uno de sus eslabones se revienta, arrastrará más allá de las bolsas de América Latina, ya que los precios de sus principales productos de exportación seguirán disminuyendo en 1998.
Nos referimos a los productos agrícolas, cobre y petróleo principalmente, cuyos descensos afectarán las economías de Venezuela, Argentina, Ecuador, Colombia y México.
En diciembre pasado, la autoridad monetaria chilena perdió mil millones de dólares para hacer frente a la "crecida del dólar" y el precio de su principal producto de exportación, el cobre, que ya ha disminuido a 74,865 centavos de dólar la libra, la cotización más baja desde 1993, obligará a Chile a utilizar parte de su fondo de compensación de 1.900 millones de dólares, destinado a este tipo de contingencias.
Los precios del mineral continuarán entre 70 y 80 centavos de dólar la libra hasta 1999, de acuerdo con los estudiosos, producto además de una sobreexplotación de los yacimientos chilenos, que han llevado a ese país suramericano a ser el primer exportador mundial del mineral rojo, que ante la crisis ha dejado a 5 mil trabajadores sin su sustento.
Un 30 por ciento del comercio chileno está dirigido al Asia, lo que ha motivado una reunión al más alto nivel de las autoridades chilenas en el exterior, para reorientar su comercio, que en 1997 tuvo un buen desempeño, ya que la nación sureña continuó abriendo mercados. Son 68 países hacia donde Chile destina alrededor de 5 mil productos por un valor de 17 mil millones de dólares y cuyo mayor crecimiento un 25 por ciento fue América Latina.
Los europeos sostienen, por su parte, que la crisis asiática se debe a una explosión financiera de monedas que durante años han estado sobrevaloradas por políticas macroeconómicas no saneadas, con grandes déficit exteriores y cuyo único sostén han sido las exportaciones, que al disminuir, han permitido que estalle la crisis.
La crisis, a juicio del comisario de Finanzas de Europa, Ives Thibaenlt de Sidguy, ha conducido a una relocalización de los capitales a nivel mundial, lo que ha beneficiado a Europa y Estados Unidos.
Los capitales han comenzado por fugarse desde las cinco economías afectadas por la crisis del sudeste asiático, cuyos dineros frescos sólo para Corea del Sur e Indonesia y enfrentar el ciclón financiero, superan los 100 mil millones de dólares, lo que de acuerdo con los expertos podría producir una reducción de la liquidez de capitales a nivel mundial (La deuda externa de Indonesia, previa a la crisis, era de 65 mil millones de dólares y la de Corea del Sur, 153 mil millones).
Lo que ya no se producirá, será la compra de bonos a 30 años plazos, por la obvia volatibilidad de los mercados, y los que si se están efectuando, es a 5 años, porque a medida que pasan los días, es evidente para algunos economistas, que aunque el rescate de Corea del Sur ya se inició con la suma de 13.100 millones de dólares facilitada por el FMI, la situación de los mercados continuará volátil, y la economía se encuentra aún en cuidados intensivos.
Los capitales que huyeron de Asia, entraron en bonos y fondos mutuos de Estados Unidos, porque el "capital busca crecimiento".
Estados Unidos es la economía más endeudada del planeta, sólo los japoneses tienen bonos por un total de 320 mil millones de dólares (8.5 por ciento de la deuda total de E.U.), y si no fuera por la maquinita de hacer moneda y la convertibilidad tácita del dólar a nivel mundial, no habría respaldo para una economía que compra mucho más de lo que exporta.
Michael Camdessus, director gerente del Fondo Monetario Internacional, ya se encuentra en el área, Seúl, Corea del Sur y el martes 13, en Yakarta, Indonesia, para frenar lo que el banco JP Morgan ha calificado de hemorragia financiera en el Asia.
Dos millones de indonesios perdieron su trabajo, 9 bancos mercantiles cerraron en Corea del Sur, 2 empresas de valores colapsaron, 3 grandes instituciones financieras cerraron en Japón: la mayor quiebra comercial para la nación nipona desde la Segunda Guerra Mundial, la cuarta corredora de valores más grande del país, también cerró sus puertas.
En diciembre, los precios del producto del petróleo se incrementaron en Corea del Sur en un 49.7 por ciento, disparando los costos del transporte y los servicios públicos.
El oro cayó a su más bajo nivel en 18 años, y mientras los ciudadanos de Corea del Sur que tenían en su poder joyas y piezas de oro por un total de 2.700 toneladas (1 sexto de la deuda exterior), vendieron unos 360 millones de dólares al Estado y joyerías para hacer frente a la deuda, tras una encarecida solicitud de las autoridades de la nación.
Sin embargo, pareciera ser que Indonesia es el país más afectado, cuya moneda, la rupia, tuvo una estrepitosa caída de un 50 por ciento frente al dólar, hecho que han denunciado las autoridades, como maniobras internacionales contra la divisa indonesia.
Apretarse el cinturón han dicho los chilenos, el crédito se hará más difícil y escaso, se estima que los recursos especulativos en ese país suramericano, son del orden de los 1.300 millones de dólares, los que han huido a comprar dólares, debido a que el peso ha perdido un 10 por ciento en dos meses.
Tres millones de trabajadores inmigrantes en Tailandia, Corea del Sur y Malasia, podrían ser deportados a sus países de origen (Tailandia tiene 2.8 millones de parados). Ya se han producido algunas deportaciones, porque después de todo, la economía no sólo es papel, bonos, especulación de grandes capitales golondrinas, sino esencialmente humana.
Milton Friedman ya lo dijo, Wall Street está sobrevalorada.
La deflación es muy fácil de evitar, sólo hay que imprimir más dinero, ha dicho que es muy fácil de evitar, sólo hay que imprimir más dinero, ha dicho el guru del mercado libre, en una clara e inequívoca respuesta al muy preocupado Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal norteamericana, quien sostiene que la "deflación puede ser tan peligrosa como la inflación".
La deflación se hace patente cuando caen simultáneamente los precios de los bienes raíces, las acciones y otros activos. (La Bolsa de Nueva York tuvo su caída más grande desde 1987, cuando perdió 554 puntos, un 7.2 por ciento, llevando las pérdidas accionarias norteamericanas a un 25 por ciento).
Las sabias palabras del premio Nobel de economía, no despejarán la carga real de incertidumbre por la que atraviesa la economía latinoamericana, tras algunos calificar 1997 de brillante para la región.
Los efectos del dragón asiático, la tormenta de las bolsas, la gripe asiática o como quiera llamársele, que tiene sus costos para la economía mundial y que refleja cuán sensible y desencadenante resulta ser la globalización cuando uno de sus eslabones se revienta, arrastrará más allá de las bolsas de América Latina, ya que los precios de sus principales productos de exportación seguirán disminuyendo en 1998.
Nos referimos a los productos agrícolas, cobre y petróleo principalmente, cuyos descensos afectarán las economías de Venezuela, Argentina, Ecuador, Colombia y México.
En diciembre pasado, la autoridad monetaria chilena perdió mil millones de dólares para hacer frente a la "crecida del dólar" y el precio de su principal producto de exportación, el cobre, que ya ha disminuido a 74,865 centavos de dólar la libra, la cotización más baja desde 1993, obligará a Chile a utilizar parte de su fondo de compensación de 1.900 millones de dólares, destinado a este tipo de contingencias.
Los precios del mineral continuarán entre 70 y 80 centavos de dólar la libra hasta 1999, de acuerdo con los estudiosos, producto además de una sobreexplotación de los yacimientos chilenos, que han llevado a ese país suramericano a ser el primer exportador mundial del mineral rojo, que ante la crisis ha dejado a 5 mil trabajadores sin su sustento.
Un 30 por ciento del comercio chileno está dirigido al Asia, lo que ha motivado una reunión al más alto nivel de las autoridades chilenas en el exterior, para reorientar su comercio, que en 1997 tuvo un buen desempeño, ya que la nación sureña continuó abriendo mercados. Son 68 países hacia donde Chile destina alrededor de 5 mil productos por un valor de 17 mil millones de dólares y cuyo mayor crecimiento un 25 por ciento fue América Latina.
Los europeos sostienen, por su parte, que la crisis asiática se debe a una explosión financiera de monedas que durante años han estado sobrevaloradas por políticas macroeconómicas no saneadas, con grandes déficit exteriores y cuyo único sostén han sido las exportaciones, que al disminuir, han permitido que estalle la crisis.
La crisis, a juicio del comisario de Finanzas de Europa, Ives Thibaenlt de Sidguy, ha conducido a una relocalización de los capitales a nivel mundial, lo que ha beneficiado a Europa y Estados Unidos.
Los capitales han comenzado por fugarse desde las cinco economías afectadas por la crisis del sudeste asiático, cuyos dineros frescos sólo para Corea del Sur e Indonesia y enfrentar el ciclón financiero, superan los 100 mil millones de dólares, lo que de acuerdo con los expertos podría producir una reducción de la liquidez de capitales a nivel mundial (La deuda externa de Indonesia, previa a la crisis, era de 65 mil millones de dólares y la de Corea del Sur, 153 mil millones).
Lo que ya no se producirá, será la compra de bonos a 30 años plazos, por la obvia volatibilidad de los mercados, y los que si se están efectuando, es a 5 años, porque a medida que pasan los días, es evidente para algunos economistas, que aunque el rescate de Corea del Sur ya se inició con la suma de 13.100 millones de dólares facilitada por el FMI, la situación de los mercados continuará volátil, y la economía se encuentra aún en cuidados intensivos.
Los capitales que huyeron de Asia, entraron en bonos y fondos mutuos de Estados Unidos, porque el "capital busca crecimiento".
Estados Unidos es la economía más endeudada del planeta, sólo los japoneses tienen bonos por un total de 320 mil millones de dólares (8.5 por ciento de la deuda total de E.U.), y si no fuera por la maquinita de hacer moneda y la convertibilidad tácita del dólar a nivel mundial, no habría respaldo para una economía que compra mucho más de lo que exporta.
Michael Camdessus, director gerente del Fondo Monetario Internacional, ya se encuentra en el área, Seúl, Corea del Sur y el martes 13, en Yakarta, Indonesia, para frenar lo que el banco JP Morgan ha calificado de hemorragia financiera en el Asia.
Dos millones de indonesios perdieron su trabajo, 9 bancos mercantiles cerraron en Corea del Sur, 2 empresas de valores colapsaron, 3 grandes instituciones financieras cerraron en Japón: la mayor quiebra comercial para la nación nipona desde la Segunda Guerra Mundial, la cuarta corredora de valores más grande del país, también cerró sus puertas.
En diciembre, los precios del producto del petróleo se incrementaron en Corea del Sur en un 49.7 por ciento, disparando los costos del transporte y los servicios públicos.
El oro cayó a su más bajo nivel en 18 años, y mientras los ciudadanos de Corea del Sur que tenían en su poder joyas y piezas de oro por un total de 2.700 toneladas (1 sexto de la deuda exterior), vendieron unos 360 millones de dólares al Estado y joyerías para hacer frente a la deuda, tras una encarecida solicitud de las autoridades de la nación.
Sin embargo, pareciera ser que Indonesia es el país más afectado, cuya moneda, la rupia, tuvo una estrepitosa caída de un 50 por ciento frente al dólar, hecho que han denunciado las autoridades, como maniobras internacionales contra la divisa indonesia.
Apretarse el cinturón han dicho los chilenos, el crédito se hará más difícil y escaso, se estima que los recursos especulativos en ese país suramericano, son del orden de los 1.300 millones de dólares, los que han huido a comprar dólares, debido a que el peso ha perdido un 10 por ciento en dos meses.
Tres millones de trabajadores inmigrantes en Tailandia, Corea del Sur y Malasia, podrían ser deportados a sus países de origen (Tailandia tiene 2.8 millones de parados). Ya se han producido algunas deportaciones, porque después de todo, la economía no sólo es papel, bonos, especulación de grandes capitales golondrinas, sino esencialmente humana.
Milton Friedman ya lo dijo, Wall Street está sobrevalorada.